lunes, 31 de octubre de 2011

caso ciro: la noticia perpetua

El Caso Ciro ha superado en vigencia, primeras planas, tiraje, etc., a otras noticias populares como el crimen de Miriam Feffer, el matricidio de la Llamoja o el de Alicia Delgado. Su ‘frescura’ mediática se ha impuesto a otros sucesos más recientes como el envenenamiento de los niños con alimentos del Pronaa, el tráfico de influencias del vicepresidente Omar Chehade o el salvaje asesinato del aliancista Walter Oyarce, arrojado por hinchas de la U desde un palco del Monumental. La muerte de Ciro Castillo es la noticia más sonada de esta década (que recién comienza). Posee todos los elementos que según Ace in the Hole —maravillosa película de Billy Wilder— convierten al hecho en un evento carnavalesco: 1) un protagonista con nombre y apellido, 2) un paraje exótico, 3) una historia cuyo epílogo no tiene punto final, sino puntos suspensivos...     

Mucha tinta ha corrido por las rotativas desde aquel 13 de abril en que los nombres de Ciro, Rosario Ponce y el Nevado Bomboya, se hicieron conocidos. La presión mediática tuvo como punto positivo que tras doscientos y tantos días los equipos rescatistas no desistieran en su búsqueda y hallasen  el cuerpo del joven excursionista, no permitiendo que esta historia quedase irresoluta. Lo negativo fue la manera como la única superviviente se convirtió en ‘asesina’ o en ‘cómplice de asesinato’. Sin tomar en cuenta la objetividad o la presunción de inocencia, la prensa, como en tantas ocasiones, dictó sentencia, dejando entrever la culpabilidad de la muchacha ante la opinión pública. Muchas hipótesis, varias descabelladas, se tejieron e invadieron las salas de redacción y se convirtieron en primera plana sin preocuparse de la veracidad o seriedad del contenido, menos por el daño que se le causaba a una muchacha, inmadura por cierto, cuya fragilidad psicológica fue explotada al máximo. 

La culpa de Rosario Ponce, aparte de sobrevivir en condiciones extremas y poco verosímiles, ha sido su prolongado —y poco prudente— silencio. Su negación a colaborar en la búsqueda del cuerpo.  La contradicción de sus versiones al momento del rescate y al momento de su manifestación. Las fotografías borradas de su cámara. Su semblante despreocupado y sonrisa nerviosa. La ausencia de congoja o de lágrimas. El hacer de la reconstrucción de los hechos una excursión a ‘Disney World’ con sus papis. La muchacha es una bruta en relaciones públicas y dio motivos de sobra para convertirse en la fémina más odiada y vilipendiada del país, pero lo cierto es que el afán de vender más, empujó a los medios a magnificar sus errores, extraviando la objetividad de los hechos.

Faltan pocos días para que la Justicia se pronuncie sobre cómo se produjo el deceso de Ciro Castillo. Lo más probable es que no haya sido asesinado, sino que en un acto imprudente y temerario, resbalase por la pendiente y muriera golpeándose contra las rocas en una caída libre de más de ochocientos metros. Esta conclusión, sin embargo, defraudará a la opinión pública pues no es el acápite esperado para una novela tan prolongada. El periodismo morboso tanto ha machacado con la culpabilidad de Rosario que difícilmente la audiencia aceptará otro veredicto que no sea crimen. Nadie hará caso de los argumentos de la muchacha para explicar su tan extraño proceder. Acaso sea nuestro machismo el que nos impide aceptar que haya sido la mujer y no el hombre quien haya salido vivo de esta aventura.

A pesar del fallo de los peritos, seguro el padre de Ciro —a quien, me parece, ya le cogió gusto al protagonismo mediático— continuará insistiendo en que a su hijo lo mataron, argumentando cualquier indicio y seguro la prensa continuará el circo. El pobre Ciro podrá descansar en paz. Rosario parece que no.

1 comentarios:

Necia dijo...

lo que me preocupa es que este caso haya logrado opacar hasta dejar en cero noticias el crimen de walter oyarce, un caso al que debemos seguir con lupa por la cantidad de pruebas en contra de los acusados que se han/estan tratando de borrar para dejar a estos indeseables libres de polvo y paja. la mano de la justicia debe caerles con todo su peso

y pasando a otro tema, fierrito, vi una pela realmente olvidable, con adan sandler y el mexicano eugenio derbez, "jack and jill" que en medio de todo lo mala que es, me hizo acordar de ti: la presencia de los productos auspiciantes era pero insoportable y tan visible que daban ganas de pedir la devolucion de la inversion en los boletos porque no pues, que no jodan, nos metieron una propaganda de casi dos horas, bola de imbeciles!