martes 2 de febrero de 2010

sobre la ética del comunicador

La semana pasada, Daniel Guzmán, alumno de la Facultad de Comunicación de la UPN me hizo una entrevista sobre el tema en cuestión. He aquí mi opinión.

¿Qué tan importantes son los valores en un comunicador para poder ejercer correctamente su profesión?
Es importante pero lamentablemente no es determinante. Por ejemplo, un periodista puede ser una pluma brillante, dominar el lenguaje, su opinión influyente, pero a la vez puede ser un sujeto amoral y carente de escrúpulos. Existen muchos publicistas, relacionistas públicos, productores audiovisuales que son buenos profesionales pero no tienen ética ni moral. Thorndike por ejemplo, era un muy buen periodista, pocos en el Perú han ejercido el periodismo literario como él, pero circulaban rumores de que alquilaba su talento al mejor postor. Fassbinder fue uno de los grandes cineastas alemanes, pero personalmente era un sujeto maligno, destructivo; ahora en este último caso se puede argumentar que el cine es arte y por ende libre de ataduras morales. En pocas palabras, un comunicador social no necesita de los “valores” para desenvolverse exitosamente, pero yo no lo recomiendo. Prefiero el comunicador honesto, comprometido, que trabaja con la conciencia tranquila sin que sea señalado por nadie.

¿El comunicador hoy en día está preparado y formado en valores?
No y tampoco es función de una universidad. La formación en valores de un futuro profesional comienza por casa y se afianza con el colegio o la religión. Un estudiante de dieciséis años ya está “formado” moralmente, difícilmente uno o dos cursos de Ética en la universidad van a influir en su conducta laboral. Valores como la honestidad, la bondad, la cooperación, etc., sino se aprenden en casa no se aprenden jamás. La universidad te puede dar a conocer algunos códigos de conducta, distinguir la delgada línea entre lo correcto y lo incorrecto, pero que la cruces o no, dependerá de ti.

¿Cuál es la realidad del comunicador social en el Perú?
Cada vez ganamos más espacios. La sociedad está comprendiendo cual es nuestra utilidad y nuestro ámbito de acción. Fuera de satisfacer necesidades de información y entretenimiento, la globalización y la hipercomunicación han originado diversos problemas de entendimiento entre distintos grupos por lo que el comunicador se ha convertido en una especie de negociador, en un mediador de conflictos. Estoy seguro que si el problema de Bagua no lo hubiesen manejado políticos sino especialistas en comunicación, la tragedia de la Curva del Diablo no hubiera sucedido.

¿Cómo se imagina el futuro de un comunicador? ¿Con valores o sin ellos?
Cómo imaginamos al mundo del futuro, ¿con valores o sin ellos? El comunicador no es un sujeto inmoral o amoral por naturaleza, esas malformaciones han sido adquiridas en el ámbito de crianza. Mientras se inculquen valores universales en los hogares, siempre habrá comunicadores dispuestos a no corromperse… al menos no tan fácilmente.


¿Cuáles son las diferencias de un comunicador social de hace veinte años con un comunicador social actual?
El comunicador de hoy es más tecnócrata, esa es su ventaja. El comunicador de hace dos décadas en cambio tenía una formación más humanista, era más culto y estaba más informado de lo que acontecía en el mundo. No es romanticismo pero honestamente me quedo con el de antaño. Los comunicadores muy hábiles pero ignorantes a la vez están destinados a convertirse en herramientas manipulables. Con el espíritu crítico mutilado, el comunicador social puede hacer mucho mal sin darse cuenta de ello.

¿Cuál es su opinión de los medios de comunicación en el Perú?
Los medios de comunicación son empresas con fines lucrativos, por ende sus contenidos obedecen a las tendencias del mercado. Las radios musicales casi se han uniformizado, todas ahora suenan cumbiamberas. Los contenidos periodísticos dan cada vez más espacio a la crónica roja y a la farándula. La uniformidad de contenidos no lo imponen los medios, están sujetas a las leyes y necesidades del marketing.

¿Cree usted que los medios de comunicación atentan muchas veces contra la dignidad de las personas?
No existe ningún medio informativo, incluso los más “serios”, que no haya atentado nunca contra la dignidad de las personas. Los medios obedecen a los intereses de sus propietarios o defienden un grupo económico o facción política por lo que siempre serán una herramienta de ataque contra sus adversarios. En el periodismo la imparcialidad es un mito, una utopía. El periodista, como cualquier ser humano, es un sujeto parcial y subjetivo que arma su “verdad” muchas veces sin contrastar fuentes y dañando la integridad de las personas al mostrar un solo lado de la historia. Otro extremo es la prensa mercenaria o mermelera que daña, ofende y destruye adrede. La prensa “naranja” de Fujimori y Montesinos fue el peor extremo con titulares tipo: “Chancho Andrade”, o “Castañeda doble filo” o “Gringa calentona” por Eliane Karp. Si un periodista atenta contra la dignidad de una persona sin tener pruebas suficientes debe asumir judicialmente la responsabilidad de sus actos. En ese sentido, la denuncia de Paolo Guerrero contra Magaly Medina es un buen precedente. Este panorama es distinto con los medios de entretenimiento. Si el contenido de un programa atenta involuntariamente contra la dignidad, la moral y la religiosidad del espectador, cualquier medida para prohibir su emisión sería atentar contra la libertad de expresión. Si un programa hiere o afrenta la formación o susceptibilidad del espectador, él tiene la potestad de cambiar el canal y se acabó.

¿Por qué es tan importante la ética en el comunicador de hoy?
Porque un comunicador es un líder, un formador de opinión, una persona capacitada para ejercer influencia en un grupo social. Esa facultad de formación y persuasión no debe ser utilizada de manera negativa. Una conducta profesional adecuada es poner nuestro potencial al servicio de la verdad y del bien colectivo antes que a nuestros intereses personales.

¿Qué representa para usted un comunicador sin ética?
Un sujeto con precio y por ende despreciable, al servicio de su propio beneficio.

¿Cómo cree usted que se podría cambiar esta conducta en los comunicadores de las diferentes especialidades?
Me temo que es imposible. Como dice aquella tonada de Willy Colón: “palo que nace doblado, jamás su tronco endereza”. Quizá los comunicadores como gremio necesitaríamos formar un colegio que sirva como ente sancionador de quienes ejercen la profesión de manera delincuencial.

¿Cree usted que la ética en un publicista es importante?
Existe un código de ética en la publicidad que básicamente es respetado. La publicidad masiva no es arte, ni tampoco entretenimiento, no puede elaborar mensajes que manipulen a las personas a conducirse erradamente. Sin embargo, aún adolecemos de ciertas taras como el machismo, el sexismo, el racismo y el incentivo del consumo desmedido, que si bien no se pueden cortar de raíz, me parece que hay una sana intención de dejarlo atrás al ofrecer mensajes más humanos, mensajes que le hablen a la gente de tú. Justamente la creatividad publicitaria exige no ofrecer más de lo mismo.

¿Qué tan dañina puede ser la publicidad si se realiza sin un criterio ético?
La publicidad es una herramienta que obedece a las estrategias del marketing, el marketing a su vez es una confrontación bélica en pos de arrebatar mercado a la marca rival. Arrebatarle clientes a la competencia es ético desde los ojos del marketing y la publicidad es su arma más poderosa. Yo creo que la publicidad es ética si nos informa sobre un producto y no miente, exagera u oculta sus desventajas. Muchos detractores opinan que la publicidad manipula a la sociedad, yo creo que la impulsa a tomar una decisión de compra y ya dependerá de determinada marca si cumple con las expectativas y necesidades del consumidor, si no lo hace, él tiene la potestad de elegir otra marca u otro producto sustituto. Particularmente yo no haría publicidad a una marca que sé que es dañina o engañosa, no diseñaría una estrategia de seducción alevosa para que la gente adquiera un producto de pésima calidad. Como decía David Ogilvy: “no hagas publicidad de una marca que tú nunca utilizarías”. Creo que esa es la regla fundamental.

lunes 25 de enero de 2010

trabajad por el club libertad

El 50º Aniversario del Festival Internacional de la Marinera coincide con la primera denuncia mediática a nivel nacional -vía Nicolás Lúcar y Frecuencia Latina- de supuestos manejos ilícitos en su organización y en el manejo del Club Libertad. Estas supuestas corruptelas no son novedad. Durante años han sido la comidilla de la sociedad trujillana, voz de la calle en jirones y plazas, sin embargo sólo unos cuantos alguna vez alzaron el tono o se atrevieron a hacer una denuncia en un medio local, los trujillanos somos expertos en el maleteo y la burla silenciosa, lo hacemos a sabiendas que el silencio es una forma de contubernio.

Hace muchos años que el Festival ha sido monopolizado por una prestigiosa familia de la urbe. Dicha familia a través de Radio Libertad, su líbelo y su página web, no ha dudado en calificar la denuncia como un "complot contra la marinera" y por supuesto han despotricado contra quienes han alzado su dedo acusador. Yo honestamente no creo que artistas como Gerardo Chávez quieran complotar contra nuestro baile tradicional. Creo más bien que la denuncia recoge el sentir de muchos trujillanos que desean que se rindan cuentas claras sobre una celebración que, ante el declive del Festival de la Primavera, se ha vuelto en la más importante y reconocida de nuestra ciudad y que reditúa generosos dividendos. En estos momentos en que la honorabilidad de una familia es cuestionada públicamente, sería idóneo que ellos mismos den pase a una comisión investigadora independiente que inquiera sobre los manejos del Festival y del propio Club Libertad en los últimos años, eso sería una acción de transparencia institucional que hablaría muy bien de ellos, acallaría los rumores de la calle y les daría tranquilidad de accionar, pues como diría Alan García: "quien no la debe, no la teme".

Yo no soy socio del club quienes son los llamados a exigir una investigación, tampoco participo en ningún complot u obedezco a móviles políticos o pecuniarios. No tengo ninguna prueba de manejos turbios. Sin embargo lamento como trujillano que el Club Libertad, institución con más de 120 años de antigüedad, haya perdido su lujo y boato. Hoy, sus vetustas instlaciones producen lástima en vez de orgullo, a causa del abandono y la dejadez. El Club Libertad que yo conocí en mi niñez era todavía punto de encuentro de la sociedad trujillana. Recuerdo su buena cocina, el Snack Bar, la sauna y sobre todo el bowling -que en ese entonces no le decíamos bowling sino boliche-, acaso el único que haya tenido la ciudad. Ya no queda mucho de eso. Las piscinas, las canchas de tennis, de bascket, de fulbito, carecen de mantenimiento, al igual que lo que queda de áreas verdes. No tengo idea de cuánto recauda el Festival de la Marinera en auspicios, inscripciones, fiestas, peñas, venta de entradas, etc., pero por lo menos debe ser un cuarto de millón de dólares (y me quedo corto). Si a eso le sumamos el alquiler de las instalaciones a eventos sociales (a las infames fiestas chicha que organizaban los domingos y fueron prohibidas por decreto municipal), a olimpiadas de todo calibre, a los campeonatos inter-empresas, etc., el club tendría fondos de sobra para remozarse y proyectar una mejor imagen que la luce ahora; lamentablemente no es así.

Reitero, no soy socio ni tengo espíritu boicotero, pero como buen trujillano me gustaría que el Club Libertad salga del marasmo en el que se encuentra y recupere su prestigio de antaño, que vuelva a ser centro social durante todo el año y no sólo un par de semanas de enero. Yo no cuestiono la honorabilidad de la familia Burméster pero a mis ojos ajenos le queda claro que es muy poco lo que han hecho por el club. Quizá sea tiempo de cambio. Después de veintitantos años de manejo, sería bueno que las riendas de la institución pasen a otras manos.

lunes 11 de enero de 2010

réquiem por el rock (en trujillo)

Alguna vez fuimos rockeros. Aunque suene a leyenda, a hechos pretéritos. Trujillo era una ciudad rockera como lo eran tantas en el Perú y América Latina. El rock era moda y como tal se apoderó de los diales en los años sesenta, setenta, ochenta. La música criolla, el bolero, las guarachas, fueron desterrados de los gustos juveniles, al igual que las radionovelas. A pesar de los esfuerzos del velascato, el rock se apropió de la radio de una manera imparable, de la AM y de la FM. En los setentas escuchabas música disco, funkie y también a Peter Frampton y los Shocking Blue. En los ochentas el A.O.R., new wave, el heavy cuando fue domesticado y apto para teenagers. Yo nací a principios de los setenta y crecí con esa música. Era —y soy rockero— en las radios no pasaban otra cosa. De bandas como The Police, Toto, Queen, pasé a AC/DC, Iron Maiden, Scorpions y después a Led Zeppelin, Jethro Tull, The Doors. El otro género popular era la balada en castellano. Camilo Sesto, Julio Iglesias, José Luis Rodríguez, estaban en su máximo apogeo. Los Iracundos, Los Ángeles Negros, Leo Dan, a pesar que eran de otro tiempo también tenían su espacio. Incluso en varios bloques el rock, el pop y la balada convivían sin ningún problema. Podías escuchar por ejemplo Maniac de Michael Zembello, luego I Love Rock & Roll de Joan Jett y después Sólo pienso en ti de Guillermo Dávila, la mezcla, al menos a mis once años, no me sonaba disparatada. Eran tiempos anglófilos. La gran mayoría de hits eran en inglés. El castellano era para las baladas, no para el rock. A mediados de los ochenta, Charly García, El Tri, Miguel Ríos, abrirían la brecha para el rock en nuestro idioma.

La salsa, la cumbia, la chicha, eran ritmos marginales, lumpenescos, salvo en una que otra radio AM no tenían cabida en los medios masivos. A mediados de los ochenta, la chicha se ganó un merecido espacio gracias a los Shapis. Seguiría El Supergrupo, los Superamigos, Pintura Roja, Los Biochips. La apertura a la chicha le dio cabida a la cumbia, por primera vez se escuchaba de Armonía 10 y del Grupo 5 aunque todavía estaban lejísimos de lograr la popularidad de veinte años después. La salsa también empezaría a ganar espacio. Lo que no pudo lograr la salsa dura, la del Gran Combo, la Fania All Stars, lo logró Rubén Blades con Decisiones, el primer hit salsero que en 1984 se hizo popular en todos los estratos sociales. De ahí siguió la salsa colombiana de los Latin Brothers (apertura para Niche y Los Titanes) y finalmente la llamada salsa ‘sensual’, la de Eddie Santiago o de Hildemaro, la que hablaba de cuartos de hotel y devórame otra vez. La radio “oficial” que le había dado la espalda por largo tiempo a los ritmos latinos no pudo soportar por más tiempo su política de “no salsa” (que incluso algunas estaciones anunciaban abiertamente). A principios de los noventa, otros ritmos latinos como el merengue, la bachata, el protoreggaeton (el del General, Vico C, Lisa M) equilibraron la balanza en la programación. Los gustos musicales estaban cambiando aunque los que nos considerábamos rockeros no lo podíamos ver. El rock tenía fuerzas para responder con Metallica, Guns n’ Roses, U2, Red Hot Chili Peppers, Nirvana, Pearl Jam, Radiohead.

Cuando en 1995 Radio Panamericana, la radio que funcionaba como termómetro de los gustos de la juventud peruana, decidió dejar de ser una radio pop y convertirse en una radio salsera, el rock quedó herido de muerte en la radiofonía local. Todavía el género era popular gracias a Aerosmith, Oasis, Alanis Morrisette, Wallflowers, pero ya nada sería lo mismo. La crisis de 1998 hizo que muchas radios desaparecieran —entre ellas Antena Norte, la única radio rock de Trujillo— o simplemente buscaran un salvavidas hacia un género musical más rentable, no la salsa que también se había desgastado sino hacia la cumbia peruana —la tecnocumbia de los tiempos del fujimorismo— y el incipiente reggaetón que antes de tomar por asalto las radios ya era un fenómeno masivo marginal.


La primera década de este milenio debe haber sido la más pobre musicalmente hablando. Como el punk en su momento, el grunge fue un movimiento que intentó revitalizar un género que hoy parece muerto. Fuera de los White Stripes no ha aparecido otra banda que le dé protagonismo al género más influyente y masivo a nivel mundial. El prolongado revival de los ochenta es una prueba de ello. Con la desaparición de Zeta Rock & Pop, Trujillo se ha quedado sin rock, ahora en el dial manda nuestra cumbia. No necesito ser crítico musical para concluir que las nuevas generaciones han perdido con el cambio.

lunes 4 de enero de 2010

2009: balance personal

Se fue 2009 y como jugando ya estamos en el cuarto día de 2010. Parafraseando a Piero: los años pasan volando, los días duelen y se van. He aquí los diez hechos que personalmente recordaré de este año que pasó.

IV FERIA DEL LIBRO Dos semanas, fines de enero, el complejo deportivo Mansiche se convirtió en el espacio ad-hoc para la lectura, un placer que se resiste a morir. Estuvo Vargas Llosa y también el mexicano Monsiváis para darle prestancia a un evento bienal que cada año está mejor. Si las cosas se presentan así quien sabe, quizá la Feria de Trujillo algún día se pueda codear con la Feria de Guadalajara.

MI AÑO FACEBOOK Desde mediados de febrero soy uno más de los millones de usuarios de este servicio por ahora gratuito. Llego tarde si me comparo con tantas personas que se inscribieron antes que yo y sin ser fanático no puedo negar su importancia comunicacional. Facebook ha hecho de la Internet la red masiva a la que siempre aspiró ser. Más que una necesidad de información satisface a plenitud el deseo voyeurista de ver y dejarse ver. A mediados de este año apareció otro bicho raro llamado Twitter que a pesar de ser alabado por muchos periodistas y comunicólogos como la mejor expresión en cuanto a inmediatez yo creo firmemente que es una gran idiotez que pronto pasará a la historia. Larga vida al Face… por ser lo que Hi5 con toda su antigüedad no pudo llegar a ser.

KINA MALPARTIDA Por más que sostengan lo contrario, los laureles deportivos son como diría Ricardo Belmont una “pastilla para levantar la moral” y sentirnos orgullosos de ser peruanos. Nuestro primer campeón mundial de boxeo no fue un varón sino una dama con los guantes bien puestos. Kina “Dinamita” se proclamó campeona en marzo, retuvo su corona en junio y la volvió a retener en noviembre. La chica además de guapa —y aliancista— es joven; por ella y por este país que paga mal a sus glorias deportivas ojalá que el éxito de sus golpes todavía se prolonguen.

LOS CONCIERTOS Iron Maiden, Kiss, New York Dolls, B-52’s, Oasis, Depeche Mode, Pet Shop Boys en el Perú en el mismo año, los ídolos de siempre al alcance de sus fanáticos, un sueño impensable hace unos veinte años. Faltó AC/DC que estoy seguro hubiera sido el gran concierto de nuestra historia. Ojalá en los próximos años Angus tenga ganas todavía de presentarse sobre un escenario limeño vestido de colegial. El “gran” concierto de Trujillo —aunque sólo hayan asistido trescientas personas— el de Nito Mestre, toda la sencillez y ternura de un maestro, en segundo lugar el de Hombres G cuya música ha sabido conectarse con las nuevas generaciones, las más de cinco mil personas que se congregaron en el Real Plaza no fueron poca cosa.

AH1N1
Al sida, la gripe aviar, las vacas locas, el ébola, se le unió una nueva pandemia que horrorizó al mundo, al menos por unas cuantas semanas que cobró unos millares de víctimas. ¿Transmutación genética natural o gérmenes de laboratorio para vender vacunas? Me inclino por lo último aunque por supuesto no tengo —ni tendré— pruebas jamás. El dinero que mueven las industrias farmacéuticas es más poderoso que la búsqueda de la verdad.

BAGUAZO Han pasado varios meses de los luctuosos acontecimientos de la Curva del Diablo y hasta ahora no sabemos cuántas personas fallecieron. De nuevo el desprecio de quienes se llaman “civilizados” contra un puñado de “salvajes” que se oponen a los “beneficios” de la globalización. El Western, género cinematográfico obsoleto, cobró vigencia en la Selva peruana y no se oyen comisiones investigadoras que busquen aclarar o sindicar culpables de uno u otro bando. El gobierno de turno busca pasar piola al igual como hace veinte años en cuestión de Derechos Humanos. Y lo peor de todo es que a nadie parece importarle.

LA CRISIS GLOBAL Agradecer que al Perú no la golpeó tanto como la crisis asiática de fines de los noventa, el efecto tequila, el efecto caipirinha, etc que provocó en su peor momento que tres empresas peruanas quebrarán al día y una diáspora de compatriotas muy superior a la que provocó el primer gobierno de Alan. Lo positivo es que esta crisis global, a comparación con sus predecesoras, ha sido más efímera y se ha visto una rápida recuperación en las economías que manipulan el mundo. Mi deseo es que el gobierno de turno no nos haga sentir efectos “retardados” de la crisis en el año y medio que le falta para largarse.

LOS ESTRENOS COMERCIALES Condenados a los cines de malls, películas de ruidosos efectos especiales para ver con pop corn, son pocos los estrenos comerciales que podemos destacar este 2009. Mi ranking personal es: 07) Watchmen (vale más que todo por las escenas nostálgicas que acompañan a la presentación de créditos, mientras Dylan canta: The times they are changin).
06) Changeling (denuncia histórica a cargo de Eastwood que coge a cualquier padre de familia de las bolas. No he visto Gran Torino, el otro filme de Clint en esta temporada, pero según algunos comentarios fiables fue el gran estreno comercial del año. 05) Death Proof (Película de 2007 que llegó a nuestra ca rtelera con atraso. Es la obra“menor” de la filmografía de Tarantino pero aún así es una road movie muy superior a cualquier estreno promedio). 04) Slumdog Millionaire (a pesar de su argumento inverosímil, Danny Boyle sabe amalgamar con éxito los tres tiempos en que transcurre la historia, lo malo es que visualmente parece una parodia de Cidade de Deus). 03) The Curious Case of Benjamin Button (curiosa fábula de David Fincher quien parece no querer encasillarse en un solo estilo de hacer cine). 02) Revolutionary Road (visión amarga del sueño americano a cargo de Sam Mendes) 01) Inglorious Basterds (extraordinario ejercicio cinematográfico en el que Tarantino pasa revista a diversos géneros —al Western sobre todo— para ofrecernos una versión disparatada del final de la Segunda Guerra. La película homenajea nítidamente al gran Sergio Leone, al punto que bien pudo haberse llamado: Once Upon a Time in France).

ALIANZA LIMA Llegamos a una Final sin merecerlo. Aurich era un equipo mejor ensamblado y pudo darle más batalla a las gayinas que la ofrecida por nosotros. Lo destacable del equipo: la cantidad de partidos ganados de visitante… número alucinante que se va al desagüe por la cantidad de puntos perdidos como local. Lo olvidable: un equipo con buenos jugadores pero que nunca funcionó como tal, encima con lesionados era obvio que íbamos a perder la Final y la perdimos de manera miserable. Si para este 2010 Alianza comprende que un equipo lo arma el Comando Técnico y no los dirigentes, entonces tenemos materia para hacer nuestras ilusiones realidad.

ADIÓS Z ROCK & POP Cuando el 1 de marzo la familia Láinez vendió sus estaciones de radio al monsefuano Higinio Capuñay la suerte de Z estaba echada. El 31 de diciembre, tras cumplir con los últimos contratos de sus anunciantes, la estación del rock and pop dejó oficialmente de existir y se convirtió en La Calle, una radio reguetonera-cumbiambera-salsera más acorde con los gustos del público actual. En Lima aún quedan Doble 9 y Oxígeno, en Trujillo simplemente nos jodimos, el rocanrol ha sido sencillamente barrido de la FM. A pesar de que con Z escuchábamos canciones como Down Under cuatro veces al día, era nuestra única alternativa para escuchar las canciones que hace poco más de veinte años eran las reinas indiscutibles de los diales trujillanos. Me pregunto ahora qué radio escuchará ahora el target de 35 a 55 años, el más poderoso económicamente hablando. Estamos lejos de Studio 92 pero también de La Inolvidable.

domingo 13 de diciembre de 2009

niños de ayer

Hubo una época —no hace mucho, tampoco hace poco— en que Trujillo era una aventura. Para “emanciparte” sólo necesitabas de una buena bicicleta y formar parte de una colla de cleteros con los que mismos Hell's Angels tomarías las calles por asalto.

La calle para unos párvulos de diez años podía convertirse en un montón de posibilidades, en una carretera interminable que se proyectaba más allá de donde acababan las casas y el asfalto, por caminos afirmados o por afirmar podías ir a campo traviesa sin ningún tipo de preocupación. Nosotros, los que crecimos en California, teníamos tres clásicos itinerarios: A) La Encalada, casa-hacienda que aún conservaba sus arcos en la fachada y sus bucólicas palmeras, B) La ciudad-universitaria, que todavía no había sido cercada como propiedad privada y ofrecía buenos montículos para practicar bicicross, o C) Más allá de El Golf, casi llegando a la vía de evitamiento, hacía dos lomas conocidas como Las Tetas del Diablo, de pendientes tan empinadas que más de uno se fue de muelas en su intento de descender por ellas. Travesías más avezadas —y mejor planificadas— eran partir destino a Huanchaco o a las huacas de El Sol y de la Luna. Para ello se revisaban las llantas, se lubricaba la cadena con lubricante de automóvil —jamás con aceite de cocina—, llenabas con agua una cantimplora y cargabas con naranjas ácidas para ir chupando por el camino. Nunca tuvimos temor a que nos cuadren o que pudiéramos caer en las garras de «Los Buitres del Amor» (1). Eran otros tiempos y también otras bicicletas, todas de manufactura nacional, cuyo modelo predominante eran las que tenían timón con V de vaca y freno contrapedal. Las marcas podían ser Monark, Mister o Goliat. El modelo más “pituco” eran las conocidas como BMX (negro-amarillo) y las más misias aquellos armatostes destartalados de aro grande típica de jardinero. En mi infancia, Trujillo todavía era chico y sus incipientes urbanizaciones ofrecían la emoción de contar con muchos pampones (2), ideales para montar circuitos cleteros demarcados con ladrillos y el morrito de tierra para saltar. Ahora ya no quedan pampones y los que permanecen han sido amurallados. Las urbanizaciones se están poblando de feos edificios de cuatro o cinco pisos —no más porque hay que invertir en ascensor— y los parques han sido enrejados (3), por lo que cada vez queda menos espacio para que los niños correteen y se revuelquen, en pocas palabras, que disfruten de su infancia.

Mi generación era poco de quedarse en casa. Si permanecíamos era para ver Wild Bill Hickock o Rescate 8 en B/N. Televisor a color sólo tenían los militares o los narcos. La invasión y adquisición de estos aparatos se haría masiva a raíz del mundial España 82. No teníamos setenta canales de cable, a las justas tres en señal abierta… y nos bastaba. Si queríamos algo más espectacular, íbamos al cine en mancha. Primero a matinée y luego, cuando cumplías catorce, a vermouth. Las películas a las que no te dejaban entrar por ser menor de edad las veías en betamax (4). Ni siquiera con el Atari nuestros padres nos pudieron mantener en casa (5). Más bacán era jugar —y perder plata— en los pinballs del centro, en los que manadas de alumnos con traje escolar (6) pasaban toda la mañana luego de evadirse de clases. Ya con más edad refugiarían su vagancia en el taco o en el futbolín.

Éramos callejeros y mataperros. La única obligación era llegar antes que se ocultara el Sol (para no perdernos la telenovela brasileña). Eran días en que el agua se tomaba directo de san caño o de la manguera del jardín y no pasaba nada. Nadie en su sano juicio habría desperdiciado un sol comprando una botellita de agua. Para la sed nada mejor que una buena gaseosa al polo que sin asco pasaba de hocico en hocico. A pesar de que los mayores nos advertían que no nos metiéramos al mar o a la piscina con la panza llena o que a la salida del colegio no recibiéramos dulces de ningún extraño porque les metían droga (7), nunca les hicimos caso. Consumíamos cantidades industriales de Tor-Tees, Sublimes, Doña Pepas, marcianos de chicha o tamarindo con agua de acequia, o nos atragantábamos con las papitas rellenas o el cebiche del Tori, y que yo sepa nadie engordó ni sufrió de tifoidea. Ninguno de nosotros usaba casco, rodilleras o coderas para montar skate o patines y las costras —como gloriosos tatuajes— duraban semanas. Había quienes fabricaban su propio carrito de madera con rodajes de acero que, por carecer de frenos, terminaba su marcha empotrado en un poste imprudente. Nos cortábamos, nos quebrábamos los huesos, pero nunca hubo demandas o querellas judiciales. A la vecina escandalosa sólo le quedaba como recurso para preservar la integridad de sus ventanas, gritar: “a joder a otra parte, ¡muchachos de mierda!” Pero no había otra parte: la pichanga-pichanga se jugaba en el asfalto, con arcos formados con piedras o con ladrillos. Los malos o eran mantequilla o se rifaban al primer gol para que estorbaran como lancheros. Los partidos se interrumpían cada vez que pasaba un carro, lo cual ocurría muy de rato en rato. Normalmente era el distribuidor de Solgas que decía: “El gas, el gaaaas…” y la muchachada le respondía: “al que se lo meten por atrás”.

En los estudios, si te jalaban de año lo repetías y punto. Ahora a los ñaños se les manda al psicólogo para corregir la dislexia o la dificultad de aprendizaje, cuando el mejor psicólogo de antaño era nuestro propio viejo que gratis aplicaba su propio método que consistía en una buena pateadura para corregir cualquier problema… y que yo sepa, nadie se quedó traumatizado. Cuando los padres castigaban por algo nadie los demandaba por violencia familiar, sólo ajustabas el poto y aguantabas calladito porque sabías que lo merecías.


A la hora de hacernos hombrecitos, más o menos entre tercero y quinto de media, todos bien bañaditos y oloreaditos nos íbamos al paradero del Happy Donkey (8) y tomábamos el colectivo a El Milagro. Unos, para darse valor, iban tomando licor. Otros, una vez dentro, había que empujarlos al cuarto y por lorna le chantaban aquel chiste en que la doña le pregunta: “¿Ya terminaste?” y el otro responde: “No, todavía estoy en cuarto”. Creo que yo debo haber pertenecido a la última generación burdelera. Trujillo estaba lejos de Estados Unidos y el sida era un problema de gringos. Hoy, estos antros nos son tan populares entre los jóvenes… muchos nerds van a tener que esperar toda una vida para debutar.

Estoy resignado a que en un futuro sufra yo también de paranoia paternal y no dejaré que mis hijos vayan siquiera al Chino de la Esquina. Ya se fueron los tiempos en que un menor de edad podía caminar de noche sin riesgo de que lo cuadren o se cruce con un pervertido. Y si bien tenemos mucha tecnología para mantenerlos en casa, pienso que sería mejor darles un poquito de posibilidad antes que seguridad para que nuestros hijos cuando sean mayores sean menos huevones y sepan valerse por sí mismos.

1. Leer Trujillanismos publicado en este mismo blog.
2. Denominación para los lotes vacíos, siempre llenos de desmonte, antes de convertirse en vivienda.
3. La gran idea de enrejar las áreas verdes de Trujillo proliferó en los 90’s, dizque para darle seguridad a la zona, pero la verdad es que los municipios muerden presupuesto con estas obras que a todas luces afean la urbe.
4. Leer Cuando veíamos porno en 35 mm publicado en este mismo blog.
5. También por esos días había marca de videojuegos llamada Odissey cuya consola no era compatible con los cassettes de Atari. Su escasa popularidad -y creo precio más alto- provocó que pronto saliera del mercado.
6. Pimballs como «El pato lucas» tenían un letrero que decía: “Prohibido el ingreso con uniforme escolar”. Otro pinball decía: “Prohibido el ingreso a menores de 12 años”, pero por supuesto nadie los respetaba.
7. Nunca me quedó claro con qué finalidad y tampoco conocí a alguien que los haya probado o peor aún, los haya comercializado.
8. Restaurante recreativo ubicado en la esquina de las Avs. España y Mansiche. Diseñado como si se tratase de una casita de cuento de hadas, encima de su fachada se destacaba un burro saltarín y una inmensa botella de Coca-Cola.

sábado 12 de diciembre de 2009

diecisiete otra vez

Carta a mis compañeros
de la Promo XXIX
Colegio San José Obrero
Marianistas

No sé cuantos de ustedes han visto 17 Again (Burr Steers, 2009). Yo la he padecido —inevitablemente— cuatro veces en los últimos tres meses en la ruta Trujillo-Cajamarca-Trujillo. La trama de la película me la conozco de memoria: un hombre de 37 rejuvenece 20 años y tiene la posibilidad de volver a decidir sobre su futuro, o se casa con su novia (que fue lo que hizo en el Pasado) o se convierte en una estrella de basketball (que fue lo que no hizo y se arrepiente de ello). No es que el personaje vuelva al pasado tipo Kathleen Turner en Peggy Sue got Married (Ford Coppola, 1986), aquí él tiene la chance de tener 17 en pleno 2009 con dos hijos adolescentes y un matrimonio en crisis. 17 Again es otro filme del montón, una comedia que sigue la revejida fórmula iniciada por Frank Capra —el director optimista por antonomasia— con It’s a Wonderful Life (1946). Si para mí puede ser “única” e “irrepetible” es porque habla de un hombre de 37 años (hace poco cumplí 38) que anhela 1989 y otros años idos. Si bien la vida me ha dado una buena esposa y un hijo que es el vector de mis días, a veces me gustaría tener 17 otra vez.

Repetir de año en el colegio para muchos fue una desgracia, para mí fue una fortuna. Ser pasajero de dos promociones me ha dado el doble de amigos. Si bien es cierto que básicamente soy de la Promo XXVIII, no puedo negar que la pasé bien en la Promo XXIX e hice amistades entrañables. Si no hubiese estudiado en la XXIX no habría conocido a Luciano, mi “comadre”, paño mutuo de lágrimas de amores correspondidos y no correspondidos. A Chito Garrido, loco de mierda, en muchos sentidos una alma gemela. A Tato, Axel, Aivan, el Perro y a muchos más, si no los menciono no es que no los recuerde sino que por razones de espacio (y flojera) sepan en general que los aprecio y llevo conmigo los momentos compartidos. Sin embargo, debo mencionar a Mari Rechkemmer, mi “pareja de baile” y mi gran amiga de la XXIX y también a Bruno Zumaeta, el gran amigo que perdí por lo que más me gusta hacer: escribir (demás). Si tuviera 17 otra vez haría la revista de la promo con la misma sal y pimienta pero procurando que sea un lindo recuerdo para todos, estoy seguro que mis “cómplices” Chito y Aivan piensan igual que yo.

Promo XXIX, como jalado que soy era inevitable que me sintiera mayor que ustedes pero agradezco que me aceptaran y me cobijasen en su seno. Forman parte de mí las innumerables bromas en el lonsa, la “bomba” que “colocamos” en el colegio (recreada en uno de los relatos de mi libro Entre Alacranes), la Barra Brava (los huevos para enfrentarnos contra las barras del San Juan y El Claretiano), las fiestas (me colé a la mayoría), los “villancicos”, el retiro de Confirmación en El Porvenir (las escapadas para fumar un pucho), el segundo retiro en el mismo sitio (con trago incluido con la venia del sacerdote y director de cole por lo que empecé a cogerle verdadero aprecio). Falta exactamente una semana para el reencuentro por los veinte años de egresados, va a ser imposible que estemos todos juntos de nuevo (además de los tres compañeros que partieron al viaje eterno debemos ser la promo de mayor diáspora a Lima y al Extranjero de todas) pero estoy seguro que los que estemos estaremos y la pasaremos de puta madre. Volver a tener 17 años es más fácil de lo que uno cree.

domingo 6 de diciembre de 2009

ac/dc en river, con mi hermano

Bueno, el que estuvo en el Monumental de River fue él, yo no. Este domingo 6 de diciembre, tercer y último concierto de AC/DC en Baires, cada uno visto por un promedio de sesenta mil personas. Hace tres días mi hermano envió un correo colectivo informando que viajaba a Argentina para ver a la banda. El paquete con entrada en occidente baja —según él a sesenta metros del escenario— le costó ¡827 dólares! lo que me pareció una bicoca. De haberme avisado tus planes con tiempo, hijoputa, seguro te habría acompañado. Su primera timbrada vía Nextel de este domingo fue a las cinco y media de la tarde. Ya estaba instalado en su localidad numerada. Me informa que en el escenario se luce la campana que luego doblará cuando tocasen Hells Bells, el primer track de Back in Black.

Es difícil determinar cual es el mejor disco de AC/DC. Back in Black es el más exitoso. Figura entre los cinco discos más vendidos de la Historia. Fue también el primer trabajo editado a nivel nacional por la extinta El Virrey. El disco se editó en 1980 y poco después se editó a nivel nacional. Mi hermano lo compró en 1981 y de inmediato nos volvimos fanáticos, pasión que aún nos dura y nos acompañará a la tumba. AC/DC fue nuestra primera banda de rock “duro”, no la primera que habíamos escuchado. Antes de ellos, mi generación había conocido a Kiss, pero AC/DC sonaba diferente. No los conocíamos físicamente, la funda del Back in Black es totalmente negra y carece de fotografías, la parafernalia de Kiss en cambio era hartamente conocida por todos, quizá por eso eran más populares (la película Kiss contra los fantasmas se estrenó por esos días), sin embargo había en las canciones de los australianos una fortaleza más pristina y creo yo menos comercial. Además, los diez temas que componen el disco son parejos, tanto que es difícil elegir la mejor. Para la masa puede ser You shook me all night long (que no fue popular en su momento sino más bien siete años después cuando fue relanzada en el Who made Who), mi hermano le encantaba Have drink on me y también Shoot to Thrill, a mí Back in Black, seguido por Rock and Roll is Bad Pollution y Let me put my love in to you (nick de este modesto blog).

El concierto empezó a las nueve de la noche hora de River, siete hora peruana. El tema de apertura fue Rock 'n' Roll Train de su último disco: Black Ice. Mi hermano se conecta conmigo cuando tocan Dirty deeds done dirt cheap y consigue lo que no me imaginé se podía lograr: estar con AC/DC a través de un artilugio telefónico, tanto que le pedí que me pusiera al tanto de cada una de las canciones que la banda tocó a continuación.


El segundo disco de AC/DC que llegó a la casa fue: For Those About to Rock (We Salute you), funda de color ladrillo que se abría para verse una gran fotografía de la banda en concierto. Fue el primer vinilo que compré en mi vida (con mis propinas). Era 1982 y mi púber entusiasmo me hizo pensar que era tan bueno como su predecesor. Fuera del tema homónimo, mis favoritos eran Inject the venom, Night of the long knives y Evil walks, tema este último injustamente ignorado, quizá por eso esta en mi personal top-ten de la banda. Para el verano de 1983, AC/DC era una banda lo suficientemente popular en nuestro medio. No gozaba de difusión radial pero era ampliamente reconocido en los incipientes círculos “metaleros” que ganarían fuerza al año siguiente con la irrupción de Motörhead, Scorpions, Iron Maiden (el black, el trash, el speed metal, explotarían después). Ese verano, discos El Virrey editaría el primer disco internacional de la banda: High Voltage pero, un momento, ese que canta no es el vocalista de siempre, el tono de voz afinado con Jack Daniels al que estábamos acostumbrado cedía paso a una voz más suave y hasta cierto punto “afeminada”. El misterio del “tercer” disco sería aclarado cuando corrieron los rumores (era la manera como nos enterábamos de la música antes de la Internet) de que se trataba del primer vocalista, un tal Bonn Scott, que había muerto por sobredosis, acuchillado en una riña callejera, por inyectarse mostaza en las venas (la verdad es que murió ahogado con su propio vómito tras una borrachera). Debido a la demanda creciente, El Virrey siguió editando más discos de la primera etapa de la banda: Let There be Rock, Dirty deeds done dirt cheaps, '74 Jailbreak, If you want blood (you've got it). Nunca se editaron Power Age y el magnífico Highway to Hell.

Gonzalo a través del Nextel cantaba (cómo carajo decirle que se calle para poder escuchar), le llegaba el turno a The Jack, TNT, Dog eat dog. Si definir cuál es el mejor disco de AC/DC es difícil, decidir cuál es su mejor canción es algo imposible. La banda tiene muchísimas canciones extraordinarias, número necesario para ser leyendas vivientes. A lo largo de los ochenta, conforme fui creciendo, mi etiqueta de “mejor canción” fue mutando hasta que me decidí por una que hasta hoy sigue siendo mi favorita: Whole lotta Rossie (último track del Let There be Rock). La canción te atrapa desde el riff introductorio que da pie a que Bonn diga: Wanna tell you a story, 'Bout a woman I know. When it comes to lovin', She steals the show. She ain't exactly pretty, Ain't exactly small.Forty-two, thirty-nine, fifty-six,You could say she's got it all! La canción habla de sexo con un “mujerón”, no precisamente escultural sino más bien obesa con quien Scott confiesa haber tenido la experiencia coital de su vida y en la cual, a mi modesto parecer, Angus Young —eximio guitarrista— ejecuta el mejor punteo de guitarra de la historia del rock and roll. Desde el inicio hasta el clímax casi orgásmico subjetivamente no he escuchado nada que se le compare. Ni siquiera Clapton, Page, Blackmore o Hendrix. Por ahí Slash se le ha acercado con Sweet Child O'Mine pero igual no llega a ser Whole Lotta Rossie, concebida por un chiquillo que no llegaba todavía a los veinte años. Por el Nextel, mi hermano me cuenta que no hay un gran globo con una mujer obesa vestida de rojo como en otros conciertos, sino más bien Angus está encima de una locomotora (alusión al primer tema de la noche) y literalmente recorre el diapasón de su guitarra como si se estuviera corriendo la paja. Me asegura que Angus sobre el escenario toca y se mueve como si tuviera treinta años (y ya pasó los cincuenta). “Este hijo de puta ha hecho un pacto con el Diablo”. Bien por él. Tiene la edad de mis suegros y aún le va bien vestirse de colegial.

En 1983 todavía me era difícil saber quien era quien en AC/DC. A mediados de ese año dieron en el cine Star de Trujillo una única función en Vermuth de Let there be Rock, documental sobre un concierto de la banda donde los vimos por primera vez en acción. Toda nuestra atención estaba centrada en Angus y en nadie más, pero no sabíamos que se llamaba Angus, ni que su hermano se llamaba Malcom. Todos lo identificamos como el “colegial” pues vestía pantalón corto, saco del mismo color, corbata y gorrita. Cautivó la atención inmediata de la escasa platea por la manera frenética como se movía, a tal punto que luego de tocar Lifewire fue necesario que inhalara aire de un tanque de oxígeno. No volvería a ver a AC/DC hasta que en Disco Club pasaron el videoclip de I put the finger in you y luego en su gran presentación en Rock en Rio que todo el Perú pudo ver en vivo en enero de 1985 gracias a Panamericana, “la gran cadena peruana”.

Días atrás conversaba con Juan Carlos González, uno de mis alumnos en Comunicaciones, más viejo que yo aunque lo intente ocultar, su edad es uno de los secretos mejor guardados de la Facultad, en qué momento perdimos de vista a AC/DC. Convenimos que no fue con el Flick of the Switch (su álbum menos exitoso a pesar de tener buenas canciones como Rising Power o This house is on fire), tampoco con el Fly on the Wall que también tenía buenos temas como: Danger, Shake your fundations o Sink the pink. Menos con el Who made Who con el que la banda alcanzó repercursión mediática, incluso en las radios locales donde su música era vetada. Con Juan Carlos coincidimos que nuestro interés por la banda declinó marcadamente en los noventa. Temas como Thunderstruck o Money Talks eran coreadas por generaciones menores que yo pero a mí no me entusiasmaban como sus temas anteriores. El rock “pesado” se había empantanado y AC/DC como tantas bandas “metaleras” pagaron el precio. Aunque la etiqueta de heavy metal a los australianos nunca les gustó, ellos nunca han hecho metal, han hecho puro y genuino rock and roll y en eso hay que darles razón.

La presencia de AC/DC se voceó en Lima para noviembre. La presencia de Maiden en marzo y de Kiss en abril nos hizo creer que podía ser realidad... pero no. Queda contentarse con Metallica que se presenta en enero en San Marcos. A las nueve de la noche en el estadio de River, AC/DC que tocó sin parar durante dos horas exactas, ofrece su último tema: For Those About to Rock acompañado de las explosiones de ¡nueve cañones! que hicieron estremecerse al estadio. Yo desde Trujillo-Perú respondía emocionado: We Salute You pero no como si fuese un hombre de treinta y siete años sino como un imberbe de diez que saludará el buen rock por siempre.