miércoles, 13 de junio de 2018

rusia 2018: pronósticos de primera fase

Mis magros pronósticos en este blog a la víspera de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 me deberían inhabilitar de por vida. En ambas ediciones sólo le chunté a diez equipos de los dieciséis, arrojándome un raquítico 12,5 de promedio, lejos de un promedio decente. No obstante, si a Guerrero le permiten jugar el Mundial cuando no debería, ¿por qué yo no puedo seguir dándole vueltas a mis conjeturas futboleras, aguardando superar mi promedio del pasado. Veamos cómo me va.

En el Grupo A nadie le para pelota a los anfitriones que ciertamente han armado un equipo bastante discreto con jugadores de su propia liga que acaba de consagrar campeón al Lokomotiv de Farfán. Juega a su favor que lo han alineado con equipos de discreto nivel como Arabia Saudita goleado por un Perú que jugó a media caña— y el propio Egipto que se juega todas sus cartas a la pronta recuperación de su estrella, Mohamed Salah (de paso recordar al hijo de buena madre de Ramos). Me inclino entonces por Rusia y por Uruguay que con la dupla Suárez-Cavani es el equipo más fuerte de la llave.

Sin que comience a rodar el balón, en el Grupo B se acaba de marcar un hecho inédito en la historia de los mundiales, la destitución del entrenador Lopetegui de España a menos de 48 horas del debut de su equipo por fichar por lo bajo— con el Real Madrid. Creo que igual España es candidato a ser primero en su grupo y serio aspirante al título. Debe acompañarlo el Portugal de Cristiano Ronaldo, vigente campeón europeo por azares del destino, pero que no veo que pueda avanzar mucho más allá de Cuartos.

Francia es la favorita de ganar el Grupo C, dándose el lujo de dejar fuera del mundial a figuritas de la talla de Benzema, Ribery, Rabiot y unos cuantos más que aparecen en el álbum Panini. Por corazón, más que por razón, me la juego por Perú que vuelve después de 36 años de ausencia a una justa mundialera, basando sus posibilidades en dos jugadores apáticos como Cueva y Carrillo y un delantero fuera de forma como Guerrero. Total, las ilusiones son lo último que se pierde. La Dinamarca de Christian Eriksen es un rival de cuidado (históricamente los daneses son más hábiles que los ‘troncos’ suecos con los que empatamos 0-0). Según Mourinho, Australia debe pasar a la siguiente ronda, pero yo los veo muy lejos de repetir su hazaña de 2006.

El Grupo D es uno de los más parejos. Dicen que un Messi que no tiene carácter ni talla de líder se ha zurrado en Sampaoli y ha armado la selección según sus gustos y preferencias (dejando afuera a Icardi que era del gusto del ‘hombrecito’). Las ‘Águilas Verdes’ se presentan como el equipo más competitivo del África y los croatas con figuras de primer nivel como Modric, Rakitic y Mandzukic, deberían jugar más de lo que demostraron en el partido que perdieron frente a Perú. La debutante Islandia, aparte de haber humillado a Inglaterra en la pasada Eurocopa, es la candidata a quedar última. Pese a la incertidumbre me quedo con Argentina por peso de camiseta y con Croacia por lo que vale el equipo en la bolsa.  

Mi principal favorito para consagrarse campeón en tierras rusas es este Brasil de Neymar Jr. y Tite. Debe quedarse sin problemas con la primera ubicación del Grupo E (compartiendo grupo con suizos y serbios como le sucedió en Brasil '50). En mundiales pasados me la jugué por Serbia y me ha defraudado. En esta oportunidad me la juego por Suiza —que cuenta con una cantidad considerable de jugadores grones— que cuenta con un plantel bastante competitivo. En el mundial pasado, la Costa Rica de Keylor Navas no estaba en los planes de nadie y quedó primera en su grupo tras Uruguay, Italia e Inglaterra, pero veo imposible que repitan el milagro.


El actual campeón mundial no ha podido ganar sus últimos cinco partidos amistosos. La prensa germana no cesa de criticar a Joachim Low. Los pasados campeones, Italia en Sudáfrica 2010 y España en Brasil 2014 quedaron eliminadas en primera fase. Además, ganaron el año pasado la Copa Confederaciones y dizque los malos adagios que quienes ganan fracasan en los mundiales. Sin embargo, se trata de Alemania, el país que mejor se desenvuelve cuando las papas queman y deben pasar a la siguiente ronda sin problemas. Después de ver a Suecia frente a Perú, unos troncos enormes que extrañarán a Ibrahimovic (y que eliminaron a una Italia que no supo hacer a tiempo el recambio generacional), el segundo lugar en el Grupo F debe ser para México, a pesar del escándalo putañero en la piscina que involucra a ocho jugadorazos casados. ¡Provecho! Corea del Sur podría dar la sorpresa... en el 2022.

En 1986, los polacos fueron elegidos cabeza de serie y los ingleses les metieron 3-0. Esta vez, vuelven a ser dejados de lado y aparecen subordinados por los belgas y pienso que los ingleses van a repetir marcador. En Inglaterra pesa la crónica maldición de decepcionar en todos los mundiales, al punto que ya nadie los toma en serio, pero que tal si con la fulgurante aparición de Harry Kane  —lo más parecido a Bobby Charlton que he visto— cambian su historia y los súbditos de Isabel II ahora sí se toman la Copa en serio. Al menos yo los veo más candidatos que la inflada Bélgica de Eden Hazard que debe pasar también a la siguiente fase. Túnez y la Panamá de  ‘Diente de Oro’ Tejada deben sucumbir ante la superioridad europea.
En el Grupo H me la juego por esta Colombia de Pekerman que junto con los brasileños son las selecciones  ‘sudacas’ que más me llenan el ojo. Senegal es una incógnita. Podrían dar la sorpresa como lo hicieron en Corea-Japón 2002. Japón, como en otras ediciones, aparece como el de menos posibilidades. La Polonia de Robert Lewandowski debe ser la otra selección en carrera con lo que me quedo con diez europeos, los cinco sudamericanos y un centroamericano. Ningún africano ni asiático. Espero no ser tildado de xenófobo. 

miércoles, 21 de marzo de 2018

ppk y sus idus de marzo

Pedro Pablo Kuczynski sobrevivió al proceso de vacancia en diciembre y tras indultar a Alberto Fujimori publiqué un post titulado divide et impera, comparándolo con Julio César al conseguir no solamente quedarse en su puesto, si no fraccionar al partido de sus principales enemigos. No calculé que apenas a los tres meses, a fines de este estío más frío que lo usual, que el presidente iba a terminar renunciando pasados los idus de marzo, evitando emularse como el dictador romano, quien acabó de varios cuchillazos en el Senado al no presentarse en el Parlamento donde iban a despedazar su cadáver político. Hoy que es un día triste —otro más en la historia de la infamia del Perú— saco algunas reflexiones que ojalá sirvan de lecciones para las futuras jornadas electorales.

Reiterado mea culpa. Ya lo escribí antes. Votar por PPK con verdadero entusiasmo en Primera y Segunda Vuelta, seducido por sus pergaminos académicos y familiares (que sea pariente de Jean-Luc Godard, a quien quizá no conoce, pesaba en mí decisión), fue un grosero error de mi parte, haciendo caso omiso a su larga trayectoria como lobista (desde la infausta Página 11). Me queda claro que uno no debe sufragar sólo por simpatías. El voto consciente debe pasar por una mejor evaluación de pros y contras de cada candidato, siendo el requisito fundamental la probidad, aunque parezca difícil de encontrar.

La obstinación de PPK a aferrarse del sillón presidencial me parece que más por amor o genuino servicio al país se debió a la posibilidad de verse en un callejón sin salida y terminar sus días tras las rejas. Ahora que está desprovisto de la inmunidad, más temprano que tarde terminará haciéndole la taba a Humala y Toledo (si consiguen extraditarlo). Triste destino para alguien que creímos un ‘Presidente de lujo’.

No quedan dudas que PPK es mitómano, pero las veces que ha sido interrogado, habla con un convencimiento absoluto de su inocencia que me hace pensar que él no cree que sea pecado recibir dinero por lo bajo, lo que lo convierte en un sujeto no que sufre de incapacidad moral, como cacarean los fujimoristas, si no de una capacidad amoral que no le permite distinguir lo ilícito de su proceder. Lo más peligroso es que gran parte de nuestra clase política padece de esa misma amoralidad que veo bien acendrada en las nuevas generaciones, formados en hogares y universidades donde pasan por alto inculcar en ética y valores. Bajo esta premisa, los políticos del mañana van a ser peores que quienes los preceden, al menos que aprendamos a corregir esta deformación en el vientre de los partidos o movimientos políticos.

Kenji Fujimori es uno de esos políticos deformados de nacimiento. En su corto protagonismo durante el régimen de PPK se granjeó simpatías a través de sus continuos desplantes a la bancada de su hermana y a sus memes utilizando —sin pagar derechos— a The Avengers, como de inmediato se conoció a los fujimoristas disidentes. El mismo día que dio a conocer su movimiento Cambio 21 —calco de Cambio 90— estallaron los ‘kenjivideos’ que terminaron aplastando la escasa credibilidad del presidente y, de paso, trayéndose abajo su futuro presidenciable. Menos mal. Un Fujimori menos. De hecho el menos inteligente y por ende el menos peligroso. Tras abrirle proceso, lo más seguro que él y dos de sus secuaces sean expectorados del Congreso y los tres accesitarios que los reemplacen vitalizarán a Fuerza Popular. Como dicen por allí, en una pestañada Cambio 21 se convirtió en Cambio y Fuera

Si bien la gran mayoría de los ciento treinta congresistas han hecho del Poder Legislativo una cloaca y merecerían que se jale la palanca, apostar por el que se vayan todos es un disparate por tres motivos. Uno, tenemos vicepresidente y según la Constitución Martín Vizcarra debe asumir a la máxima magistratura apenas se le acepte la renuncia a Kuczynski. Dos, carecemos en banca de una clase política lo suficientemente preparada para reemplazar a quienes hoy nos gobiernan y lo más seguro que los suplentes terminen jugándole peor al Perú que los titulares. Aguantemos mejor estos tres años y medio que restan para el 2021 y roguemos que a quienes elijamos para esa fecha tengan al menos un poquito de amor por este país y su gente. Tres, tengo la impresión que en el caso Odebrecht estamos viendo todavía la punta del iceberg y se corre el riesgo de si se adelantan las elecciones elijamos a los corruptos de siempre y les otorguemos inmunidad por cinco años más. Así que antes de tomar decisiones precipitadas, tapémonos las narices y aguantemos a Becerril-Salaverry-Salgado y compañía el tiempo que les resta.  

lunes, 22 de enero de 2018

resaca de una visita papal

FLASHBACK: Karol Woijtila era conocido como ‘el Papa Peregrino’ y como tal viajó como ningún otro pontífice por varios países del orbe —católicos y no— bajo el lema en latín “Totus Tuus”. Vino al Perú en dos ocasiones. En febrero de 1985 visitó Lima y seis ciudades del interior. Llegó en un vuelo de Alitalia —en una nave que llevaba el nombre de Luigi Pirandello— y como era su costumbre se arrodillaba para besar el asfalto del aeropuerto. Muchos vimos con cierta inquietud que se presentara en una zona tan convulsionada por el terrorismo como Ayacucho pero nada sucedió. Mi viejo me explicaría que en las huestes senderistas habían muchos católicos, a pesar del ateísmo que destila el ‘Pensamiento Gonzalo’, aunque lo más lógico era pensar en la poco conveniencia de atentar contra la vida de un líder religioso a nivel mundial, lo cual repercutiría en sus fuentes de financiación europeas. En 1988 el mismo Papa volvió al Perú por un encuentro mariano quedándose unas cuarenta horas y dejándonos para siempre en la imagen idealizada de Sumo Pontífice, lo que le valió su canonización a pocos años de su muerte. Para los peruanos no hubo pontífice más popular que Juan Pablo II, a pesar que no hizo nada por investigar la extraña muerte de su antecesor, persiguió a la Teoría de la Liberación, dejó en foja cero muchos de los avances del Concilio Vaticano II e hizo oídos sordos a las primeras denuncias de curas pedófilos a quienes encubrió. El polaco fue en vida y muerte más querido que Pío XII, Paulo VI, el propio Juan XXIII (conocido como ‘Il Papa Buono’), Benedicto XVI (que no era muy simpático que digamos) y el actual Papa Francisco quien a pesar de tener la valla tan alta, igual consiguió en su reciente visita el interés y la veneración de millones de peruanos. 
       
DOS SEGUNDOS: A mis trece años desperdicié la oportunidad de ver a Woijtila. Mi viejo me conminó a ir. Vivíamos en California. A unas cuadras del Óvalo que todavía no llamaban Óvalo Papal. Por un gesto de rebeldía —o incipiente herejía— cometí la estupidez de negarme a verlo en persona y me conformé con la transmisión televisiva en directo. Desde el aeropuerto al arzobispado donde se detuvo a descansar. De allí su traslado por la Juan Pablo II, que todavía se llamaba Avenida Libertad, hasta el lugar donde ofreció una liturgia a una marea de personas de la que no recuerdo ni una frase memorable, tipo “¡El papa es charapa!” como lo hizo en Iquitos. Treinta y tres años después no quise cometer la misma omisión histórica y lo vi pasar por la Avenida Larco, con mi hijo Claudio en brazos, apenas por dos segundos, pues pasó con una rapidez que me recordó a la comitiva de Bienvenido, Mr. Marshall y que dejaba a todo un pueblo con los crespos hechos. Fueron dos segundos apenas desde su Papa Móvil, regalándome a mí y a todos los que me rodearon una sonrisa beatificante cuyos efectos todavía se prolongan en mi pequeño hijo de cinco años. “¡Papá, vimos al papa!”, me ha repetido de la nada varias veces en las últimas horas. Su impacto infantil es la prueba divina que dos segundos no duran dos segundos, pueden durar toda la vida.  

CÓNCLAVE DE IMÁGENES:
Como trujillano me siento feliz de que mi ciudad haya vuelto a ser elegida como destino papal. Si fuera arequipeño o cusqueño sentiría que hubo cierto desprecio hacia el sur de país, aunque claro podrían salir con la salvedad de que Iquique en el norte de Chile les quedaba a un paso. La visita del papa hizo posible que se congregaran en Trujillo las principales imágenes sagradas de todo el norte del Perú. Reunidas en la Catedral tuvimos la oportunidad de ver y venerar —idolatrar— a la Virgen Dolorosa de Cajamarca (que nunca había salido de su ciudad), Virgen Asunta de Chachapoyas, Virgen Inmaculada de Chota, Virgen de la Asunción de Cutervo, Virgen de Guadalupe, Virgen de la Alta Gracia de Huamachuco, San Francisco de Asís de Huamachuco, Santo Toribio de Mogrovejo de Tayabamba, Niño Milagroso de Eten, Santiago Apóstol de Santiago de Chuco, San Jorge de Cospán; siendo las más visitadas la Cruz de Motupe y la Virgen de la Puerta de Otuzco. No pude ver al Cristo Cautivo de Ayabaca que arribó el viernes en la tarde y cuya devoción y cofradía es tanta o más grande que las dos anteriores mencionadas. Un cónclave de imágenes religiosas que quizá nunca más vuelva a repetirse, pero que incluso para un hereje como yo valió la pena observar.

PUERTO MALDONADO:
Uno de los aciertos de la gira papal fue la elección de la capital de Madre de Dios en vez de otros destinos amazónicos más populosos y representativos como Iquitos o Pucallpa. Nunca sitio tan remoto y olvidado gozó de un visitante tan distinguido y pasará mucho tiempo para que vuelva a repetirse el milagro. El discurso de Francisco estuvo centrado en el cuidado del medio ambiente y la preservación del Amazonas, uno de los escasos pulmones del orbe junto con el Congo y la jungla de Indonesia. Parece que el mensaje caló porque no se registraron basurales por parte de los asistentes como sí ocurrió en sus misas de Huanchaco y en Las Palmas donde los desperdicios dejados por su feligresía se contó por toneladas.  

CHILE EXIGE MÁS QUE DISCULPAS:
Las visitas del Papa Francisco a Chile y Perú han obligado inevitables comparaciones. Aquí en nuestro país, con un ochenta por ciento de católicos, el recibimiento ha sido apoteósico, mientras que en nuestros vecinos del sur ha sido bastante tibio, precedido con el incendio a cuatro iglesias y amenazas de muerte. Llama la atención la caída del fervor católico en Chile, nación que hasta hace poco se jactaba de ser uno de los bastiones conservadores de la Iglesia, siendo incluso el último país de la región en aceptar legalmente el divorcio. Muchos culpan a la postura de tapar a los sacerdotes pederastas como el infame Karadima, pero yo me atrevo a opinar que el dramático descenso de ochenta a cincuenta por ciento de población católica en las últimas tres décadas se debe a los pecados de omisión de la Iglesia ante los crímenes del régimen de Pinochet. Sucedió lo mismo con la caída de Franco en España y sucedió lo mismo en Argentina donde muchos no aceptan como sumo pontífice a Bergoglio por haber sido arzobispo en la época de Videla y nunca haberse manifestado en contra de las torturas y las desapariciones. Haber contado con la presencia de Barros en su primera misa en Santiago —eclesiástico acusado de encubrir a Karadima y encima nombrarlo obispo en 2014— fue un terrible error por su parte y pedir perdón por los curas pederastas en ese mismo momento fue insuficiente. El periodicazo que le cayó en la cara nació como respuesta a lo que a todas luces es un doble discurso.

¿Y EL MENSAJE?: Sin ser muy religioso que digamos, aguardé de un líder de su talla una frase, una palabra que calara en la feligresía; sin embargo dejó en sus chácharas muy poco para el destaque, salvo llamar al orden a varias monjitas avinagradas por sus lenguas chismosas y ociosas y preguntarse: “¿qué pasa acá?” por tener ex presidentes encarcelados, prófugos, enjuiciados a causa de la corrupción (delante de Kuczynski a quien sólo le quedó tragar saliva). Ya en la conferencia de prensa que dio en el avión camino a Roma se animó a destacar el fervor religioso del Perú, comparándolo con los de Filipinas y Colombia, y de las denuncias sobre abuso sexual en el Sodalicio. Lo curioso es que a la gente parece no importarle el mensaje, les basta sólo con su presencia, así sea instantánea como me ocurrió a mí o a la gente del balneario de Buenos Aires, donde se anunció que iba a reunirse con los damnificados por el Fenómeno del Niño y se trastocó por una vuelta veloz en su Papa Móvil. Los feligreses de hoy no quieren escuchar, sólo quieren ver, tocar, tomarse el selfie y colgarlo en las redes. Y Francisco, quien sabe que con su exhibición basta, se prestó para el show.   

viernes, 19 de enero de 2018

el reto del publicista es expresar mucho con pocas palabras

Mi querida estudiante Carmen Vásquez Uriol de la Universidad César Vallejo me sorprendió entrevistándome el pasado jueves 18 de enero, prometiéndome “una entrevista al paso” para un portal web en el que viene trabajando. Al final terminó extendiéndose más de la cuenta, halagándome por el interés hacia un comunicador-docente aficionado al cine y a la literatura cualquiera. He aquí la transcripción literal.   

el reto del publicista es
expresar mucho con pocas palabras
Una cosa es ser periodista y otra publicista. Cuando Alfieri Díaz ingresó en el mundo de la publicidad, su vida profesional cambió. De ir tras entrevistas y reportajes a conceptuar avisos en prensa, radio y televisión. De la pirámide invertida a la espiral publicitaria. De las aglomeradas conferencias de prensa a las ideas persuasivas al servicio de una marca. Aunque claro, las buenas ideas nunca le faltaron. Con la camisa azul a cuadros blancos, zapatos marrones, jeans, un reloj y los típicos lentes que le dan el aire intelectual; Alfieri es comunicador social de profesión, amante de la literatura borgeana, fanático de The Beatles, cinéfilo y escritor empedernido. Autor de Entre Alacranes y Crucificciones, también lleva una extensa labor como docente en las cuatro principales Facultades de Ciencias de la Comunicación de Trujillo —Universidad Privada del Norte, Universidad César Vallejo, Universidad Nacional de Trujillo y Universidad Privada Antenor Orrego—, marcando un hito catedrático inédito hasta la fecha. Si bien la mayoría de sus alumnos lo catalogan como ‘capo’, dista mucho de ser una persona soberbia. Es más bien un tipo amable con el cual se puede entablar una conversación sobre cualquier tema en general.

¿Cómo así surgió el gusto por la publicidad?
La publicidad me ha gustado desde siempre, pero nunca me imaginé que iba a terminar dedicado a la creación publicitaria. Llegué a la profesión de una manera aleatoria, no directa. En agosto de 1998 me convertí en otro provinciano en Lima en una agencia de publicidad que necesitaba de un periodista pues habían firmado un convenio con El Comercio para editar suplementos publicitarios. Mi contacto con el área creativa y de arte hizo que me interesara por la redacción de copys publicitarios.

¿Le gusta más la publicidad que el periodismo? 
No, me gustan las dos profesiones. Si bien con los años me he especializado en publicidad, todavía hago periodismo y de cuando en cuando me publican columnas de opinión. Lo que a mí me gusta es escribir; el periodismo y la publicidad son formatos distintos de expresión, pero ambos destilan la misma pasión por la combinación de palabras y la creación.

¿Cómo tomó usted esta nueva experiencia de periodista a publicista? 
Me costó mucho en un principio porque son técnicas muy distintas. Tuve que aprender el don de la concisión porque la regla de oro en la publicidad es decir mucho con poco texto. Debo reconocer que aprendí mucho de Héctor Molina, mi primer director creativo y de John Faya, mi primera dupla en Arte. Ingresé en agosto a la agencia y creo que mi consolidación llegó en noviembre de ese mismo año cuando quedamos entre las cinco duplas finalistas del primer Concurso Young Creatives Cannes, organizado en el Perú.

¿Cuáles considera que son los principales elementos para que una campaña publicitaria sea exitosa?
Conocer el producto y conocer el público objetivo al cual te diriges, eso que conocemos como insight. El insight es el inconsciente colectivo que comparte determinado segmento sin saberlo, son esas verdades ocultas que hay que aprender a descubrir. La estrategia parte de una investigación, de un conocimiento profundo, y luego lo plasmamos en una idea que sea fresca y original, aunque vale reconocer que el noventa y cinco por ciento de los mensajes publicitarios optan por el facilismo o los caminos ya recorridos. Los clientes prefieren invertir su dinero por el camino rentable que por el camino innovador que presenta un cierto grado de riesgo.

¿Cuáles cree que son las mejores tendencias para hacer publicidad?
Yo no creo que haya una forma superior de “hacer publicidad” y menos creo en las tendencias. Las tendencias son modas que tienen vigencia en un determinado espacio de tiempo y luego mutan o son superadas por otras. Yo no creo que la publicidad haya cambiado gran cosa en los últimos cinco mil años. Lo que cambian son los gustos y el comportamiento del consumidor, los medios de comunicación y quizá la forma de abordar a las distintas audiencias, pero la concepción de mensajes persuasivos sigue siendo la misma. Una letra como I'd like to teach the worl to sing in perfect harmony... que lanzó Coca-Cola el año que nací, funcionaría hoy a la perfección, cuarenta y seis años después.

¿A qué se debe que la imagen de la mujer sea utilizada en la publicidad como un estímulo sexual?
Porque somos seres sexuales que nos movemos por nuestros instintos primarios. Durante años la publicidad le ha dicho al consumidor “adquiere determinado producto y conseguirás a la chica”, pero felizmente y gracias a los colectivos feministas el sexismo ha disminuido bastante, lo vemos en el rubro de cervezas y otras bebidas alcohólicas donde la presencia de féminas en diminutas prendas a disminuido bastante por mensajes como “tenemos barrio” o el de “los jueves de patas”. A mí me agrada hacer uso del sexo en la publicidad —total, el sexo es parte primordial en nuestras vidas— pero de una manera inteligente y creativa, no de una forma burda y primitiva.

¿Qué opinión tiene de la publicidad peruana?
Muy buena. A pesar que a veces pecamos de racistas, sexistas o lo que es peor, exageramos, mentimos u ocultamos información al consumidor, creo que a lo largo de la historia hemos tenido campañas memorables y entrañables como “Frunacatoinga”, “disculpa la pregunta que me aboco, ¿es un Cocoroco lo que toco?”, “Malta Polar, te pone oso” o “Paracas, más papel de punta a punta” con la narración de Óscar Artacho.   

Y en Trujillo, ¿cómo ve el desarrollo de la actividad publicitaria?
También ha mejorado, cada vez se nota más profesionalismo y no es para menos, gracias a la cantidad de comunicadores que egresan de las aulas en nuestra localidad. El problema principal es que las empresas publicitarias en nuestro medio no se logran consolidar. Duran, en el mejor de los casos, cuatro o cinco años y luego desaparecen. El negocio publicitario se está atomizando cada día más, no sólo en provincias si no también en Lima. El año pasado muchas agencias tradicionales se han visto obligadas a reducir su personal y otras como Causa —la pionera— a cerrar sus puertas, tirando al inodoro sus setenta y cuatro años de trayectoria. Hay mucho independiente o FreeLancer que cuesta más barato y puede hacer la misma función que la agencia ‘grande’ por lo que la competencia se presenta más dispareja.

¿Qué tan efectivo es el uso de la publicidad en el cine?
Bastante, pero en el Perú empresas como Tondero hacen un uso muy forzado y poco creíble que pueden generar molestias en el espectador y traducirlos en una antipatía hacia la marca. Lo vimos en Asu Mare! con gente tomando Brahma en una década que no estaba la marca en el mercado o en su secuela donde se menciona las bondades de usar DirecTV en una pichanga. El único product placement simpático que he visto es el uso de ‘Ramón’, uno de los primeros cajeros automáticos del banco Continental en una película de época como Avenida Larco

¿Qué recomienda como publicista para hacer un uso correcto de product placement?
Tratando al espectador con respeto, no como un idiota que recibe mensajes publicitarios de forma forzada. El product placement debe inmiscuirse y transcurrir natural dentro de la trama, dando verosimilitud a la acción sin buscar protagonismo. Justo ayer vi una película con Goldie Hawn y Chevy Chase llamada Foul Play donde se coloca un microfilme dentro de una cajetilla de Marlboro por lo que la presencia de la marca no sólo es aceptada por el público, si no que genera expectativa al ver si descubren lo que contiene su interior.

¿Qué le falta al cine peruano para estar a la altura de otras cinematografías mundiales?
Me parece que en el Perú estamos en la consolidación de una industria cinematográfica. Se tiene a un público cautivo gracias a que no hacemos cine si no ‘Cinemarketing’, es decir, antes de hacer una película testeamos la trama e incluso la reacción de las principales secuencias para medir su aceptación o rechazo, garantizando un producto audiovisual que genere dividendos. Yo no me opongo que se haga este tipo de cine, pero debería darse mayor impulso al cine de autor con la finalidad de comenzar a construir un cine peruano como arte.

Usted ha escrito muchos cuentos, ¿cuál de ellos le gustaría que sea llevado al cine? 
Tengo alumnos que intentaron hacer un corto de Entre Alacranes, otro alumno hizo un audio-video con El códice de Apar-Nii, pero particularmente me gustaría que alguien hiciera algo con Una lección de Maldad o con Bjarnaland, relato de un viejo aventurero español que llega al reino de las Amazonas y que necesitan de su semen para la preservación de una raza moribunda. Escrita en otro tiempo quizá podría haber sido filmada por Werner Herzog y protagonizada por Klaus Kinski, mismo Aguirre, der zorn Gottes.

miércoles, 17 de enero de 2018

adiós al fútbol ilustrado

Mi primer El Gráfico. Se
extravió de la misma forma
como apareció en mi vida.
Nunca supe —ni pregunté— cómo llegó ese número de la revista El Gráfico a mi casa. Apareció como si algún Dios del Fútbol lo hubiese llevado con la firme intención que un imberbe de doce años apenas aficionado se convirtiera en un firme prosélito al deporte más bello del mundo, ya no sólo a través de los partidos de la selección peruana si no a través de la lectura; a partir de ese momento el fútbol ya no se convertiría solamente en una afición para ver si no también para leer. 


...Y cumplió su objetivo. Tras 18
años, River volvió a gritar
¡Campeón!
Como repito, me percaté de esa edición de El Gráfico a fines de 1984. La carátula legible pero desteñida por una inapropiada exposición al Sol. No obstante podía distinguirse que el tono melón de las letras El Gráfico, había sido en algún momento de un anaranjado más intenso, al igual que la fotografía frontal de Carlos Reutemann dentro de su monoplaza Brabham, haciendo una loa del argentino que más cerca acarició la gloria de Fangio. No fue la primera revista deportiva que ´cayó en mis manos. Rafo Montoya, el mejor amigo de mi hermano, conversaba conmigo sobre fútbol y me prestó dos ejemplares de Ovación —la entrañable revista de Pocho Rospigliosi— que databan de la época en que Orlando Romero peleó contra Mancini en el Square Garden y el Flaco Malásquez anotó un golazo en el Centenario por la Copa América. Esas dos revistas —que fiel a mi mala costumbre nunca se las devolví— todavía las conservo, pero no esa mágica edición de El Gráfico que databa de enero de 1975, al poco tiempo desapareció de la misma forma como apareció de mi colección, sin dejarme una explicación, sin darme siquiera una pista de lo que pudo pasar con ella, mas el tiempo que pasamos juntos fue decisivo para mí básicamente por tres artículos: el inicio del proceso Menotti que terminaría dándole a Videla el título mundial, el análisis del River Plate de Labruna bajo el titular: “Si agarro River es para salir campeón” que siempre tengo presente cuando asoma en Alianza una sequía de títulos ya que el equipo de Núñez arrastraba en ese entonces dieciocho años sin dar la vuelta (y finalmente campeonó) y, sobre todo, el análisis del fútbol del año que se había ido, contagiándome el embelesamiento por el llamado ‘Fútbol Total’ practicado por la ‘Naranja Mecánica’. 

Última edición anunciada con
Ariel Holan, el técnico que
devolvió al 'Rojo' la Gloria.
En compensación con tan sentida ausencia en mi colección, comencé a adquirir varias ediciones de El Gráfico de segunda o tercera mano, enriqueciendo mi colección con sus coberturas extraordinarias de los mundiales de Argentina '78 y de México '86. Lamentablemente no gozaremos del testimonio de la revista fundada por Constancio C. Vigil Copa del Mundo de Rusia, pues sus actuales propietarios han anunciado que una aventura editorial con casi noventa y nueve años de antigüedad y 4489 números impresos llega a su fin al anunciar en el presente enero su última edición impresa. Al igual que otras revistas legendarias, El Gráfico sucumbe en estos tiempos de lectoría por Internet. Una institución del periodismo deportivo de Argentina y todo el Mundo acaba de perder el partido del mercado y a los nostálgicos que gustamos del deporte de papel sólo nos queda resignarnos ante este escenario muy bien graficado por el filme The Secret Life of Walter Mitty de Ben Stiller. Duele por el futuro de las revistas en general, pero hay que aceptar que hace rato que las crónicas deportivas juegan por Internet.       

lunes, 25 de diciembre de 2017

divide et impera

A mediados de diciembre Pedro Pablo Kuczynski asomaba como un cadáver político. Tras la revelación de los pagos de Odebrecht a sus empresas personales cuando era ministro de Toledo, parecía que no le quedaba otro camino que la renuncia o la vacancia. Por la simpatía que el personaje me generaba en ese momento pensé que iba a tomar el mismo camino que Richard Nixon (que renunció por mucho menos), no obstante el presidente decidió tomar otro camino, el de aferrarse al poder por lo que se suponía que correría la misma suerte que Abdalá Bucaram o Fernando Lugo, amenazando incluso con que si lo vacaban, con él se irían también sus vicepresidentes Martín Vizcarra y Mercedes Araoz por lo que el fujimorista Luis Galarreta, como presidente del Parlamento, asumiría la primera magistratura y cómo la Constitución manda le quedaría convocar a Elecciones en octubre de 2018.

Salvo una falta mayúscula o una afrenta personal, la simpatía por un personaje no se disipa así nomás. Mi filiación con PPK se remonta a su buena gestión como ministro de Toledo, convirtiéndose en el principal artífice de la recuperación económica del país y que viviéramos un crecimiento sostenible a lo largo de la primera década de este milenio. Hijo de un médico alemán filántropo que se dedicó a erradicar enfermedades tropicales en la selva, estudiante de Economía y Filosofía en Oxford, reconocido financista en Wall Street, magíster en la Universidad de Princeton, graduado de piano y flauta en el Royal College of Music, primo carnal de Jean-Luc Godard, primo ‘político’ de Jessica Lange por parte de su esposa Hope Lange. protagonista (no muy santo) de los dos gobiernos de Belaúnde Terry, hincha confeso de Alianza Lima... por todos estos pergaminos me comí el cuento de que estábamos ante un candidato ‘de lujo’ y lo apoyé en la primera vuelta de 2011 y en primera y segunda vuelta de 2016. Pensé que a pesar de su edad avanzada, era el hombre indicado en el momento indicado, aquel que tendría la visión moderna y progresista para llevar a un Perú con recursos al desarrollo social que tanto anhelamos. La empatía hace pues que uno sea indulgente y pueda pasar por alto ‘pecadillos’ en su hoja de vida como su participación en la famosa página 11 que favorecía a la IPC o la controvertida ‘Ley Kuczynski’ en desmedro a los intereses del país cuando fungió como ministro de energía y minas. Ingenuamente creí que el viejito lobbista antes de ingresar definitivamente en sus cuarteles de invierno, volcaría toda su experiencia y sus buenas relaciones a nivel internacional al servicio del país que lo vio nacer; lamentablemente tras año y medio de gestión en el que se han visto pocos avances y queda claro que en megaobras como el Aeropuerto de Chincheros sigue pensando en lobbies que favorezcan a los capitales extranjeros, se me hace difícil seguir apoyándolo. Creí que al quedar en evidencia las gruesas comisiones recibidas por sus asesorías a Odebrecht, Pedro Pablo asumiría su responsabilidad y le cedería el paso a Vizcarra, pero no, optó por aferrarse al cargo y no perder con ello la inmunidad que le otorga su investidura.

El proceso de vacancia, el pasado jueves 21, los peruanos lo vivieron como un partido en definición por penales y yo lo viví con sentimientos encontrados. Reconocía por una parte que PPK merecía ser vacado por ser un hombre de negocios antes que un presidente y velar por sus propios intereses antes que por los intereses de la nación, pero por otro lado aparecían como adalides de la moral y lucha contra la corrupción, el fujimorismo cavernícola, la mayoría abusiva en el Legislativo, la que con su política obstruccionista se había encargado de petardear al gobierno desde el principio, con un récord inusitado de ministros interpelados, que impedía todos los intentos de investigar a su lideresa (defendiéndola a capa y espada), la que cuenta con varios parlamentarios con ‘anticuchos’ con la Justicia. Si bien la vacancia había sido promovida por el Frente Amplio, fueron los fujimoristas Salaverry, Becerril, Bartra, Chacón y Salgado quienes se apoderaron de la moción. Ante la platea vimos pues a una sarta de presuntos corruptos, estafadores, coimeros pidiendo la cabeza de otro lobbista como ellos y debo reconocer que ante ese apane televisado mis simpatías volvieran a recaer en Kuczynski, deseando que saliera bien librado no porque lo mereciera, si no porque la mafia naranja se saliera con la suya. A las once y quince de la noche, la votación quedó: setenta y nueve a favor, diecinueve en contra y veintiún abstenciones, es decir las necesarias para no alcanzar las ochenta y siete que degeneran en la vacancia. No estaba en los cálculos de nadie que Kenji Fujimori y otros nueve congresistas de su bancada iban a voltear el marcador con tuit a la medianoche alucinándose el Rey León, quedando clara la jugada que el Perú sufriría sesenta y siete horas más tarde.

Para quienes creían que a Kuczynski o a sus asesores les faltaba olfato político, indultar a Fujimori a poco de la Nochebuena fue una jugada que juega a favor de su permanencia en el poder. Primero, porque eligió una fecha en que la opinión pública está medio adormecida por las fiestas. Por más que el chocolate y el panetón hayan tenido sabor amargo para muchos, las protestas tendrán un efecto tibio por estos días de celebración y resaca y cuando la gente vuelva a involucrarse en el acontecer nacional en los primeros días hábiles de 2018, medio a que se habrán acostumbrado a que uno de los hombres más odiados del país se encuentre suelto en plaza. Segundo, porque si bien se acaba de granjear el repudio de los antifujimoristas, agrupados básicamente en los sectores de Izquierda, hace buen tiempo que sus otrora aliados del Frente Amplio y de Nuevo Perú que se oponen a su gobierno neoliberal, así que políticamente no ha perdido mucho. Tercero, y más importante, porque con el apoyo de Kenji y de los otros nueve naranjas disidentes (y se prevé que habrán más) ha ganado un nuevo aliado fuerte para su fuero y ha traído por los suelos al principal bloque opositor con lo que Keiko y sus huestes, sus principales enemigos, han perdido peso político y posición para hacerle daño. El famoso divide et impera pronunciado por Julio César hace más de dos mil años vuelve a cobrar plena vigencia en el Perú de hoy y le permitirán al presidente respirar tranquilo... al menos por un tiempo. 

Si bien este indulto convenido causará daño y propiciará luchas internas por el poder dentro del seno del fujimorismo (no hay mal que por bien no venga), considero que por los crímenes cometidos, por ser uno de los presidentes más corruptos de la historia y por habernos envilecido cultural y socialmente, Alberto Fujimori merecía podrirse en la cárcel, pero confío que el Destino o la llamada  ‘justicia poética’ ya le pasará factura por lo que le falta pagar.

Si eres de los que siente asco por estas maniobras y que se siga gobernando para los lobbies y los grandes negociados en detrimento de la salud y calidad de vida de los peruanos, piensa que la madeja de Odebrecht recién comienza a desenredarse y nombres como el de Keiko, Alan y varios congresistas pronto se verán sacudidos por los testimonios que los involucran y quizá tengamos la suerte de verlos tras las rejas. Si eso no sucede, al electorado de 2021 nos corresponde identificar a todos los políticos con rabo de paja de derecha, centro o izquierda y si no se les puede encarcelar, al menos defenestrarlos a través del voto ciudadano consciente. Si volvemos a colocar los mismos nombres cuestionados, nosotros mismos seremos los culpables.   

lunes, 4 de diciembre de 2017

¡campeones!

La última vez que Alianza Lima se coronó campeón fue frente a Cienciano en un ya lejano 27 de diciembre de 2006. Tengo motivos personales para recordarlo bien. Esa noche bauticé a mi Alfi en el templo de Nuestra Señora de Alta Gracia en la Urb. Primavera-Trujillo y durante toda la ceremonia un audífono casi imperceptible que colgaba de mi oído me mantuvo más pendiente de lo que acontecía en Matute que en las palabras del párroco. De allí que seguro mi hijo mayor me haya salido medio hereje y yo tenga a Alianza como mi suprema religión. 

En los cuarenta y seis años que estoy próximo a cumplir, la institución íntima ha sumado nueve títulos. Tres de ellos no los recuerdo. En 1975 tenía poca edad y en el bicampeonato de 1977-1978 vivía más interesado en animes como Meteoro o Fantasmagórico. Empero mi primer recuerdo de mi equipo viene del siguiente año, de la Copa Libertadores 1979 que nos tocó enfrentar a equipos brasileños —Guarani y Palmeiras— y que a pesar de no cosechar ni un puto punto, en el Clásico que perdimos y toda mi familia hinchaba por Universitario, en un gesto de rebeldía elegí hacerle barra al equipo de uniforme blanco y negro —el televisor Westinghouse de mi casa era en B/N—, una actitud que nació en definitiva por darle la contra a mi viejo, una broma que luego tomaría en serio y que sin imaginarlo, con el correr del tiempo iba a formar parte de mi vida. 

El primer título de Alianza que disfruté fue el de 1997, una tarde de media semana. Mi viejo ya se había ido de la casa y yo lo vi con él, en su propia sala. Un 0-5 contundente frente al Atlético Torino en la calurosa Talara, puso fin a una sequía de diecinueve años sin títulos. Cuatro años después, de nuevo en la casa de mi viejo, vi a Alianza ganar por penales al Cienciano el título del Centenario. El bicampeonato de 2003-2004 los vi con mi suegro en su casa (cuando todavía no me casaba) donde los agarramos de hijos al Sporting Cristal. 

No recuerdo el subcampeonato de 1982. Si bien ya me gustaba ver fútbol por televisión, los canales no apostaban por transmitir el torneo local. De 1983 recuerdo la desastrosa campaña en la Libertadores frente al América de Cali y el Tolima y de 1984 la soberana paliza 11-0 contra el Sport Pilsen de Guadalupe, con hat-trick de Cubillas. En 1985 debo reconocer mis simpatías viraron hacia el Mannucci de Calín Delgado y Pocho Valdez. Fue la única vez que me alegré por una derrota de 0-1 de Alianza, en una tarde lluviosa en el Mansiche en que vi pasar delante de mí a Jaime Duarte con cara de pocos amigos, había sido expulsado de la cancha.

En 1986-1987 mi interés se depositó en la Juventus de Michel Platini (mi máximo ídolo). Los partidos de la Serie A italiana eran transmitidos los domingos en la mañana por TV Perú con la locución de Raúl (“Se sienten pasos en el arco…”) Maraví. Ese 1986 pisé el Alejandro Villanueva por primera vez para ver con mi primo Cuqui (hincha de la U) el partido de despedida de Cubillas. A mediados de ese año, ya aficionado a escuchar los partidos a través de la radio escuché a Alianza perder por primera vez un partido decisivo por penales frente a la San Agustín. A fines de ese año los blanquiazules ganaron el Descentralizado y forzaron un partido definitivo frente a los agustinos en enero del siguiente año, partido que escuché por radio en la casa de Renzo Vinatea frente a la plazuela de Huanchaco y que perdimos 0-1 con gol del ‘Burrito’ Ziani. No sabía que sería la primera de muchas finales sufridas. 

La final de 1987 se disputó a fines de marzo de 1988. La Libertadores frente al Peñarol y el Sport Progreso y la posterior tragedia del Fokker fueron los vectores que me hicieron asumir mi aliancismo con total convicción. El título lo perdimos 0-1 frente a la U que entrenaba Oblitas. Recuerdo de ese partido a un hincha grone disfrazado de gallina saltando en la pista atlética, una banderola crema agradeciéndole a Samuel Eugenio por su garra, a José Velásquez saliendo expulsado de la cancha. No me acuerdo más nada. Era el comienzo de un periodo oscuro para los victorianos, con ‘Clásico de la Vergüenza’ incluido. Habría que esperar hasta 1993 para que Alianza volviera a levantar cabeza con los llamados ‘potrillos’ (en homenaje a Lucho Escobar), subcampeonato al ganarle por penales a Cristal y Waldir Sáenz anotando treinta y un goles ese año, sin sospechar todavía que estaba camino a convertirse en el goleador histórico del club. 


El subtítulo de 1994 se consiguió con golazos de Jayo en un Clásico. El de 1996, por el punto adicional al quedar segundos en el Descentralizado. El de 1999 una mala noche del  ‘Loquito’ Del Mar nos costó que la U nos derrotara 3-0 en el Nacional y a pesar que ganamos 1-0 en casa, no pudimos evitar que nuestro máximo oponente diera la vuelta en Matute. Tendría que pasar una década para  ‘lograr’ un segundo puesto más, el de 2009 frente al Universitario de Nolberto Solano que se mostró muy superior a lo largo de la temporada (nos ganaron en los cuatro Clásicos). Si bien todos los segundos puestos duelen, creo que ninguno de los mencionados se compara con el de 2011 frente al Aurich a quien se le ganó muy bien en Chiclayo, se perdió 0-1 de forma absurda en Matute (y Coco Bazán se ganó la animadversión de la hinchada por su expulsión), se disputó un tercer partido que terminó 0-0 tras 120 minutos y perdimos en la tanda de penales. Si este último domingo cada hincha blanquiazul estuvo nervioso en estadio lleno, frente a un rival pequeño como el Comerciantes Unidos, fue porque arrastrábamos el trauma de seis años atrás, trauma que con dos oportunos goles de Gabriel Leyes nos pudimos aliviar.  

Tuvieron que pasar pues once años, una década en que la comunicación a través de redes sociales ha hecho que el mundo cambie. Cuando Alianza campeonó por última vez no existía Facebook ni memes hirientes, ya habían blogs como este que comencé a alimentar a partir de 2008. Tuvimos que soplarnos tres títulos del Cristal, tres de un bisoño San Martín que se convirtió en ‘nuestra sombra blanca’ (como antaño lo fue el Centro Iqueño), dos de la U y uno del Aurich y uno del Melgar. Vimos a Alianza golear 4-1 al Estudiantes de la Plata en lo que debe ser el mejor partido en nuestra historia en la Libertadores. Tuvimos que soplarnos tres Olimpiadas, dos mundiales, los ocho años de gobierno de Barack Obama, el primer presidente ‘grone’ de Norteamérica, tuve que ver el nacimiento de Claudio, mi segundo hijo, que a pesar de sus limitaciones lexicales pronuncia: ¡Vamos, Aliasia!, me acompaña con más fidelidad en los partidos que su hermano mayor. Tuvimos que soportar las burlas de todas las tiendas repitiendo al unísono: ¡Se viene el quino!”, al igual que en los periodos de sequía de 1933-1948 y 1978-1997 y que felizmente no vamos a ‘celebrar’. 

Aparte de los picones extremos, me da gusto que la mayoría de mis amigos rivales reconozcan que Alianza Lima fue el mejor. Mérito de la dirigencia que limpió el camerín de tanto argollero que se creía dueño del club y de Bengoechea que al estilo uruguayo sacó provecho de un equipo barato y limitado (cuyo presupuesto es 50% menor que el de la U y Cristal), sin buenos laterales y un centro delantero, volviéndose muy poderoso de local donde no perdió ningún partido. Con el título número veintitrés en la rica historia íntima cerramos pues un 2017 espectacular en el balompié nacional, año en que Sport Boys regresó a Primera División y Perú volvió a clasificar a un Mundial. Como dicen, están pasando cosas y podemos en 2018 aspirar a más.