La semana pasada, Daniel Guzmán, alumno de la Facultad de Comunicación de la UPN me hizo una entrevista sobre el tema en cuestión. He aquí mi opinión.¿Qué tan importantes son los valores en un comunicador para poder ejercer correctamente su profesión?
Es importante pero lamentablemente no es determinante. Por ejemplo, un periodista puede ser una pluma brillante, dominar el lenguaje, su opinión influyente, pero a la vez puede ser un sujeto amoral y carente de escrúpulos. Existen muchos publicistas, relacionistas públicos, productores audiovisuales que son buenos profesionales pero no tienen ética ni moral. Thorndike por ejemplo, era un muy buen periodista, pocos en el Perú han ejercido el periodismo literario como él, pero circulaban rumores de que alquilaba su talento al mejor postor. Fassbinder fue uno de los grandes cineastas alemanes, pero personalmente era un sujeto maligno, destructivo; ahora en este último caso se puede argumentar que el cine es arte y por ende libre de ataduras morales. En pocas palabras, un comunicador social no necesita de los “valores” para desenvolverse exitosamente, pero yo no lo recomiendo. Prefiero el comunicador honesto, comprometido, que trabaja con la conciencia tranquila sin que sea señalado por nadie.
¿El comunicador hoy en día está preparado y formado en valores?
No y tampoco es función de una universidad. La formación en valores de un futuro profesional comienza por casa y se afianza con el colegio o la religión. Un estudiante de dieciséis años ya está “formado” moralmente, difícilmente uno o dos cursos de Ética en la universidad van a influir en su conducta laboral. Valores como la honestidad, la bondad, la cooperación, etc., sino se aprenden en casa no se aprenden jamás. La universidad te puede dar a conocer algunos códigos de conducta, distinguir la delgada línea entre lo correcto y lo incorrecto, pero que la cruces o no, dependerá de ti.
¿Cuál es la realidad del comunicador social en el Perú?
Cada vez ganamos más espacios. La sociedad está comprendiendo cual es nuestra utilidad y nuestro ámbito de acción. Fuera de satisfacer necesidades de información y entretenimiento, la globalización y la hipercomunicación han originado diversos problemas de entendimiento entre distintos grupos por lo que el comunicador se ha convertido en una especie de negociador, en un mediador de conflictos. Estoy seguro que si el problema de Bagua no lo hubiesen manejado políticos sino especialistas en comunicación, la tragedia de la Curva del Diablo no hubiera sucedido.
¿Cómo se imagina el futuro de un comunicador? ¿Con valores o sin ellos?
Cómo imaginamos al mundo del futuro, ¿con valores o sin ellos? El comunicador no es un sujeto inmoral o amoral por naturaleza, esas malformaciones han sido adquiridas en el ámbito de crianza. Mientras se inculquen valores universales en los hogares, siempre habrá comunicadores dispuestos a no corromperse… al menos no tan fácilmente.
¿Cuáles son las diferencias de un comunicador social de hace veinte años con un comunicador social actual?
El comunicador de hoy es más tecnócrata, esa es su ventaja. El comunicador de hace dos décadas en cambio tenía una formación más humanista, era más culto y estaba más informado de lo que acontecía en el mundo. No es romanticismo pero honestamente me quedo con el de antaño. Los comunicadores muy hábiles pero ignorantes a la vez están destinados a convertirse en herramientas manipulables. Con el espíritu crítico mutilado, el comunicador social puede hacer mucho mal sin darse cuenta de ello.
¿Cuál es su opinión de los medios de comunicación en el Perú?
Los medios de comunicación son empresas con fines lucrativos, por ende sus contenidos obedecen a las tendencias del mercado. Las radios musicales casi se han uniformizado, todas ahora suenan cumbiamberas. Los contenidos periodísticos dan cada vez más espacio a la crónica roja y a la farándula. La uniformidad de contenidos no lo imponen los medios, están sujetas a las leyes y necesidades del marketing.
¿Cree usted que los medios de comunicación atentan muchas veces contra la dignidad de las personas?
No existe ningún medio informativo, incluso los más “serios”, que no haya atentado nunca contra la dignidad de las personas. Los medios obedecen a los intereses de sus propietarios o defienden un grupo económico o facción política por lo que siempre serán una herramienta de ataque contra sus adversarios. En el periodismo la imparcialidad es un mito, una utopía. El periodista, como cualquier ser humano, es un sujeto parcial y subjetivo que arma su “verdad” muchas veces sin contrastar fuentes y dañando la integridad de las personas al mostrar un solo lado de la historia. Otro extremo es la prensa mercenaria o mermelera que daña, ofende y destruye adrede. La prensa “naranja” de Fujimori y Montesinos fue el peor extremo con titulares tipo: “Chancho Andrade”, o “Castañeda doble filo” o “Gringa calentona” por Eliane Karp. Si un periodista atenta contra la dignidad de una persona sin tener pruebas suficientes debe asumir judicialmente la responsabilidad de sus actos. En ese sentido, la denuncia de Paolo Guerrero contra Magaly Medina es un buen precedente. Este panorama es distinto con los medios de entretenimiento. Si el contenido de un programa atenta involuntariamente contra la dignidad, la moral y la religiosidad del espectador, cualquier medida para prohibir su emisión sería atentar contra la libertad de expresión. Si un programa hiere o afrenta la formación o susceptibilidad del espectador, él tiene la potestad de cambiar el canal y se acabó.
¿Por qué es tan importante la ética en el comunicador de hoy?
Porque un comunicador es un líder, un formador de opinión, una persona capacitada para ejercer influencia en un grupo social. Esa facultad de formación y persuasión no debe ser utilizada de manera negativa. Una conducta profesional adecuada es poner nuestro potencial al servicio de la verdad y del bien colectivo antes que a nuestros intereses personales.
¿Qué representa para usted un comunicador sin ética?
Un sujeto con precio y por ende despreciable, al servicio de su propio beneficio.
¿Cómo cree usted que se podría cambiar esta conducta en los comunicadores de las diferentes especialidades?
Me temo que es imposible. Como dice aquella tonada de Willy Colón: “palo que nace doblado, jamás su tronco endereza”. Quizá los comunicadores como gremio necesitaríamos formar un colegio que sirva como ente sancionador de quienes ejercen la profesión de manera delincuencial.
¿Cree usted que la ética en un publicista es importante?
Existe un código de ética en la publicidad que básicamente es respetado. La publicidad masiva no es arte, ni tampoco entretenimiento, no puede elaborar mensajes que manipulen a las personas a conducirse erradamente. Sin embargo, aún adolecemos de ciertas taras como el machismo, el sexismo, el racismo y el incentivo del consumo desmedido, que si bien no se pueden cortar de raíz, me parece que hay una sana intención de dejarlo atrás al ofrecer mensajes más humanos, mensajes que le hablen a la gente de tú. Justamente la creatividad publicitaria exige no ofrecer más de lo mismo.
¿Qué tan dañina puede ser la publicidad si se realiza sin un criterio ético?
La publicidad es una herramienta que obedece a las estrategias del marketing, el marketing a su vez es una confrontación bélica en pos de arrebatar mercado a la marca rival. Arrebatarle clientes a la competencia es ético desde los ojos del marketing y la publicidad es su arma más poderosa. Yo creo que la publicidad es ética si nos informa sobre un producto y no miente, exagera u oculta sus desventajas. Muchos detractores opinan que la publicidad manipula a la sociedad, yo creo que la impulsa a tomar una decisión de compra y ya dependerá de determinada marca si cumple con las expectativas y necesidades del consumidor, si no lo hace, él tiene la potestad de elegir otra marca u otro producto sustituto. Particularmente yo no haría publicidad a una marca que sé que es dañina o engañosa, no diseñaría una estrategia de seducción alevosa para que la gente adquiera un producto de pésima calidad. Como decía David Ogilvy: “no hagas publicidad de una marca que tú nunca utilizarías”. Creo que esa es la regla fundamental.













