sábado, 28 de junio de 2008

cuando el zapping no existía

Dicen que todos los rankings o recopilaciones son injustos, siempre se filtra un porcentaje de subjetividad que alegra a pocos y deja picones a muchos. En la famosa lista de las Top 100 Movies de John Kobal el autor advertía que le llamaba más la atención que por votación no aparecieran filmes como El Padrino, Sunset Boulevard o Los 400 golpes. A mi modesto parecer, sucede lo mismo con el dvd que viene adjunto al Libro de Oro de la Publicidad Peruana editado por la Asociación Peruana de Agencias de Publicidad (APAP) conmemorando sus 50 años de fundación.

Por supuesto, muchos de los spots seleccionados son relevantes, tanto por su efectividad, creatividad y nivel de recordación. Al igual que la memoria olfativa, el revisionado de estas piezas tiene la magia de trasladarnos a los momentos en que fueron propalados. Los más antiguos que recuerdo son dos en B/N: de Nescao en dibujos animados con el jingle “¡Qué venga el león!” y el de detergente Drive en que una ama de casa hace un menjunje con palta, sillau, tomate, etc. encima de una servilleta.

Ya en la era del color recuerdo el de Signal, ‘la crema dental a rayitas’ con Regina Alcóver; Orange Crush ‘personalidad’; Pomalca ‘rubio sol, rubio ron’; Garza Real, ‘el sabor del fin de semana’; todos los de Coca-Cola bajo el eslogan ‘es sentir de verdad’; Inca Kola con ‘por eso lo nuestro me gusta más’ y, sobre todo, con ‘enséñale lo tuyo, comparte tus momentos (transporte efectivo a navidades pasadas); Magia Blanca, ‘linda paloma, paloma blanca’; ‘Fruna catoina-toina-toina’; ‘el que se hace chiquito’; ‘ya hay chaca-chaca’; etc. etc. etc.

En general, una buena compilación, sin embargo creo que el remember habría estado completo si incluían réclames que considero claves en nuestro devenir publicitario y hacen sentir su ausencia. De los antiguos en B/N la omisión más notoria es el spot de Gasolina Conchán, capaz de hacer que los vehículos vuelen por los aires. De los ochenteros, imperdonable no haber colocado ninguno de los spots de Teem, ‘para la peor sed’. Aquel de 1980 en el que un patín camina por el desierto y al llegar a un quiosco al borde la deshidratación no se le ocurre otra cosa que: “¡Deme un plato de cancha salada!” O ese otro de 1981 ambientado en la URSS donde un hombre es confrontado por un comisario de la KGB —caracterizado por Piwit— que suelta frases memorables como: “¡destaparova!” o “¡Ah, es tapa rosca!”

Otra omisión inconcebible ocurre con los spots de Aeroperú. Aquel de 1977 que con ritmo de rock progresivo decía: ‘ven a volar con nosotros por la ruta del sol, en un cielo libre y sonríe feliz al mañana’. O ese de 1982 que con el jingle: ‘el encanto del Perú es el saber sonreír a la gente de América que vuela en Aeroperú’ daba hincapié a que aparecieran celebridades de la talla de Palito Ortega (Argentina), Armando Manzanero (México), Susana Vieira (Brasil), Fruko (Colombia), Guayasamín (Ecuador), Lucho Gatica (Chile) y la propia Chabuca Granda (Perú) diciendo: ‘¡Qué encanto mi gente!.

A pesar de recopilar dos spots de Pepsi, ‘el sabor de la nueva generación’ (el de los astronautas que dejan salir al espacio una botella de Pepsi y el de Johanna San Miguel manipulando un vaso de gaseosa con el control remoto) creo que faltan los más memorables como el de Paul Martin que baila en su cocina a ritmo de una tonada de Stevie Ray Vaughan; el del guitarrista que de un solo con su instrumento destapa las botellas; el de “Hola, soy Daniela, ¿tienes una Pepsi?” y, sobre todo, el protagonizado por Erika Stokholm, cuyo jingle ‘hoy es tiempo de amar’ lo compuso Carlos Guerrero de We All Together, y durante por lo menos cinco años fue un clásico de San Valentín.

Otros spots dejados de lado son varios de Pilsen Callao, marca pionera en apelar al insight de los peruanos (mucho antes que esa palabreja se colara en el argot publicitario). Por ejemplo el del grupo vernacular que se presenta en el teatro Municipal cantando: ‘hagamos un Perú grande, paisano’ y luego se le une la Filarmónica Nacional. O los de la campaña ‘Arriba te vas’ con el patín que tiene miedo de llamar por teléfono a la flaca (“Llámala” “Para qué si no va a salir”), el de la oficina (“¡ascendieron al flaco!”), el del chancletero que celebra cuando en la maternidad ve que tiene un hijo varón, el del embotellamiento camino a la playa (“¡Chicho!” “¡Cucho!”).

También los de Jugos Tang, como el ambientado en el Egipto antiguo y la ama de casa exprime la naranja en un colador en forma de pirámide. Los primeros de jugos Kanú. Papel higiénico Paracas, ‘más papel de punta a punta’. Vinifán, ‘mismo cuaderno usando Pepito, después Juanita, después Luchito’. Polar, ‘la malta que te pone oso’. El spot navideño de América TV, ‘de mano en mano, de pueblo en pueblo’. ‘Cuando un hombre usa Old Spice, todo puede suceder’. ‘Oh, amigo Wrangler, cuántas historias, cuántos caminos aún por andar’. ‘Disculpe la pregunta que me aboco, ¿es un Cocoroco lo que toco?’ Si incluyera propaganda política no faltaría el de la mecedora de Enrique Chirinos Soto, ‘¿quieren repetir el mismo baile?’ y el jingle del APRA para la campaña presidencial de 1980: ‘Víctor Raúl quedó en mi corazón, aquí está Armando para combatir... El APRA es el camino’.

Material para un volumen II tenemos de sobra. Vamos APAP, anímense. Los publicistas y televidentes de siempre lo sabrán agradecer.

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