Diseño de
afiches a cargo del CIA de Publicidad de la Universidad Privada del Norte para
los ciclos de cine del Departamento de Humanidades. La presente galería tiene
poco de publicidad y más bien un desfogue a nuestra pasión por el séptimo arte.
Un sincero agradecimiento por tantas imágenes que llevamos marcadas en el alma.
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Idea: Alfieri Díaz
Diseño: Valdemar Gil
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DESENFUNDE USTED PRIMERO: Era el western en un
principio el rey de los géneros. Hoy, sin embargo, ha perdido el duelo contra
el marketing y no es muy comercial. Las mujeres —o mejor
dicho, el 50% de la taquilla— nunca han sido afectas a los filmes de vaqueros,
sospecho porque no digieren muy bien conceptos como el ‘honor’ o el ‘deber’
plasmados en High Noon o The Searchers. Tampoco resultan atractivos
para los jóvenes —acostumbrados a la estética del asfalto— un héroe con
sombrero tejano, montado a caballo en un pueblucho en medio del desierto. Seguro mi generación
fue la última que jugó a la cowboyada, alucinándose John Wayne, Gary Cooper o
Clint Eastwood. Más que al western, el afiche es un tributo a una infancia que
ya fue.
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Idea: Alfieri Díaz
Diseño: Valdemar Gil
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NEGATIVO CALIGARI: Los franceses inventaron el cine, los
americanos lo industrializaron y los alemanes lo hicieron arte. El
Expresionismo nació en la posguerra, fruto del enlace entre el desaliento y lo
sombrío. Los filmes se tornaron nebulosos, plagado de personajes oscuros y
espectrales. Maestros como Lang o Murnau bebieron de las fuentes propuestas por
Robert Wiene en 1919 con Das Kabinnett
der Dr. Caligari. En el afiche invertimos el fotograma de la retorcida
arquitectura donde Cesare (Conrad Veidt) comete sus crímenes, expresando que el
negativo de nuestra conciencia es el subconsciente.
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Idea: David Ramos
Diseño: Luis Pino
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MALDITO SUDACA: Nosotros los sudacas destacamos en fútbol. En
algo nos defendemos en música y en literatura, pero nuestro cine es para el
mundo algo exótico, una rara avis de festival, una extravagancia para ver con
ojos condescendientes. Sin embargo, y sin chauvinismos, nuestro pedazo de
continente ha producido películas notables. Cineastas como Sorín, Aristaraín o
Cordero pueden muy bien haber filmado sus historias en cualquier espacio de
nuestro país-continente... Porque en América Latina todos somos la misma
mierda.
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Idea: David Ramos
Diseño: Valdemar Gil
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A LA SOMBRA DEL PELAO: Me gusta la entrega
del Oscar. Todos los años me soplo la ceremonia aunque se cada vez menos
sorpresiva. Me pregunto hasta cuándo será redituable en términos de rating para
transmitirse en señal abierta. Muy pocas veces he estado de acuerdo con la
Academia en la entrega de estatuillas. Fui de los que aposté por Pulp Fiction (que sí vi) en contra de Forrest Gump (que no vi) y todo porque
simpatizaba con Tarantino y Tom Hanks me caía mal. Meses después, cuando vi Forrest, tuve que reconocer que era una
gran película y que me gustó más que Pulp.
Sin embargo, la que a mi criterio mereció ganar el Oscar fue The Shawshank Redemption, una película
maravillosa a la que nadie en su momento le dio bola. Si
realizara un top-5 de las mejores películas ganadoras del Oscar, elegiría: 05 The Apartment (1960) / 04 Gone with the Wind (1939) /
03 Casablanca
(1942) / 02 The Godfather
/ The Godfather II
(1972 / 1974) / 01 One Flew
Over the Cuckoo's Nest (1975).
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Idea: Diego Torres
Diseño: Kelvin Lecarnaqué
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PEPE HILFIGER: Hablar de Renoir, Vigo, Clair, Carné... es
hablar de lo mejor del cine francés. Hablar de Les enfants du Paradis es hablar de una obra maravillosa. Al igual
que Baptiste (Barrault), me fue imposible no enamorarme de Garance (Arletty) y
al pensar en ella idear un relato hipotético —Los ojos de Garance— sobre un tercer y
último acto que nunca se filmó porque el guionista Jacques Prévert salió de
Vichy y abandonó a su Garance de carne y hueso para refugiarse en Norteamérica.
El afiche fue bastante cuestionado, incluso por el cliente —francófilo
declarado— ya que los franceses detestan que los señalen como enemigos del agua
y del jabón, representándolos con un zorrino apestoso como Pepe LePew. Diseñado
como si tratase de una etiqueta de Hilfiger —cachetada para Dior o Cardin—, la
idea original es que la gata a la que siempre persigue observe enojada cómo
Pepe la ignora porque está más entretenido viendo las joyas del cine francés.
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Idea: Diego Torres
Diseño: Luis Pino
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CÉDULA: Soy una mezcla medio pendeja de doctrinas. Un
poco facho, otras veces rabanito o defensor de la propiedad privada, identificado
con la lucha de clases (Octubre)
o temeroso del terror de la ultraderecha (Z),
o convencido de que el gobierno americano complota contra sus ciudadanos y el
mundo en general (JFK,
Farenheit 9/11).
Prefiero ser una mezcolanza ideológica que no interesarme por ninguna. Me
ocasiona resquemores dirigirme a una juventud descolorida que no se compromete
con ninguna causa. Cómo vender cine ideológico a una generación apolítica,
cínica, inmune a cualquier proselitismo. En el Perú, bajo pena de multa, nadie
se salva de sufragar y la cédula es un código universal para la masa electoral.
La frase: elige a tu candidato
malogra una pieza ‘políticamente’ correcta.
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Idea: Alfieri Díaz
Diseño: Valdemar Gil
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SANTO SACRÍLEGO: Buñuel es el máximo exponente del surrealismo.
Su etapa mexicana es la más prolífica y también la menos conocida. De todas sus
obras maestras, Los Olvidados, su
respuesta al neorrealismo italiano, es la que más me agrada. A poca distancia
se ubica el sarcasmo e irreverencia de Nazarín,
el escenario claustrofóbico de El Ángel
Exterminador o la magistral interpretación de Arturo de Córdova en Él. Montar el rostro de Buñuel en la imagen de la
Virgen de Guadalupe es provocadora y refleja el espíritu iconoclasta del
cineasta, llevado al máximo nivel en Viridiana
con la mexicana Silvia Pinal... Buñuel que había nacido en 1900 en Aragón,
murió en la ciudad de México el 29 de julio de 1983.
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Idea: Alfieri Díaz
Diseño: Kelvin Lecarnaqué
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LOS ODIOS DE BETTE DAVIS: Tendría ocho años
cuando conocí. Fue en The Nanny, producción
británica de Seth Holt, donde intentaba ahogar a un chiquillo en la bañera que
la acusaba de haber asesinado a su hermanito menor. La mirada maléfica de la
viejuca me hizo cagar de miedo. Marcada por el rictus de maldad, luego sabría que
esa mujer era capaz también de negarle la medicina al marido moribundo (The Little Foxes), encajarle
varios balazos a su amante mientras se arrastra en el porche (The Letter) o darle de cenar a su
hermana discapacitada el canarito que le alegraba la vida (What Ever Happened to Baby Jane?).
Bette Davis era mala con ganas y por eso la aprendí a querer ...y a temer. El
afiche muestra un frasco de veneno con su rostro en vez de calavera,
recomendando visionar solamente una película bajo riesgo de intoxicarse. Y
pensar que a sus gélidos ojos azules Kim Karnes le dedicó una de las mejores
canciones de la década de 1980.
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Idea: Alfieri Díaz
Diseño: Ronald Vera
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GASEOSA AMERICANA: El título promete más de lo que cumple.
No vamos a encontrar ninguna sofisticada comedia de Lubitsch o de Capra, apenas
dos títulos emblemáticos como The
Seven Year Itch de Billy Wilder —la falda de Marilyn
levantándose vaporosa quizá sea la escena más famosa del cine—
o Breakfast at Tiffany's
de Blake Edwards —nunca se le vio a Audrey más preciosa como
cuando canta Moon River
con una guitarra—. Para plasmar la cara cómica de Norteamérica,
salió una primera idea: un rascacielos de N.Y. cuyas ventanas encendidas forman
un Smile, pero al final nos quedamos con la sonrisa del isotipo de Coca-Cola,
según sus publicistas, la bebida de la felicidad.
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Idea: Diego Torres
Diseño: Valdemar Gil
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PARLA: ¿Qué puede tener en común la filmografía de Pasolini
con la de Fellini, salvo que el primero fue guionista de Le Notte di Cabiria (experiencia que le serviría para rodar Mamma Roma, cinco años más tarde? Los
filmes de Pasolini programados en el ciclo son los denominados 'il circolo da vita' (trilogía
festiva basada en cortos relatos eróticos de la literatura universal), mientras
que los de Fellini eran más variados: neorrealismo (La strada), onírico (Satyricon), evocador (Amarcord). Después de un
concienzudo análisis, nos decidimos por lo más obvio: ambos son italianos. Fuimos
a la cafetería de la universidad, vimos a un fulano con polo de la Juventus y
le invitamos un sabroso plato de negativos bañados en salsa de tomate. El buen
cine italiano hay que saber degustarlo.
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