lunes, 25 de enero de 2010

trabajad por el club libertad

El 50º Aniversario del Concurso Nacional de la Marinera coincide con la primera denuncia mediática —vía Nicolás Lúcar y Frecuencia Latina— de supuestos manejos ilícitos en su organización y en el manejo del Club Libertad. Estas supuestas corruptelas no son novedad. Durante años han sido la comidilla de la sociedad trujillana, voz de la calle en jirones y plazas, empero sólo algunos cuantos alzaron el tono o se atrevieron a hacer una denuncia en un medio local. Los trujillanos somos expertos en el maleteo y la burla silenciosa, lo hacemos a sabiendas que el silencio es una forma de contubernio.

Hace muchos años que el Concurso ha sido monopolizado por una prestigiosa familia de la urbe. Propietarios de varios medios de comunicación —Radio Libertad, Stereo Diplomat, un líbelo y su página web— han salido a calificar la denuncia como un ‘complot contra la marinera’ y por supuesto han despotricado contra quienes han alzado su dedo acusador.

Personalmente, dudo que artistas de la talla de Gerardo Chávez quieran complotar contra nuestra danza tradicional. Opino más bien que la denuncia recoge el sentir de muchos trujillanos que se rindan cuentas claras sobre una celebración que, ante el declive del Festival de la Primavera, se ha vuelto en la más importante y reconocida de nuestra ciudad, redituando generosos dividendos.

En estos momentos en que la honorabilidad de una familia es cuestionada públicamente, sería idóneo que ellos mismos den pase a una comisión investigadora independiente que inquiera sobre los manejos del Concurso y del propio Club Libertad en los últimos años. Esa sería una acción de transparencia institucional que hablaría de ellos muy bien, acallaría los rumores de la calle y les daría tranquilidad de accionar, pues como diría Alan García: “quien no la debe, no la teme”.

Yo no soy socio del club, ellos son los llamados a exigir una investigación, tampoco participo en ningún complot u obedezco a móviles políticos o pecuniarios. No tengo ninguna prueba sobre manejos turbios. Sin embargo, lamento como trujillano que el Club Libertad, institución con más de 120 años de antigüedad, haya perdido el lujo y boato que alguna vez conocí. Hoy, sus instalaciones vetustas producen lástima en vez de orgullo, a causa de la dejadez y el abandono.

El Club Libertad que conocí en mi niñez era todavía punto de encuentro de la sociedad trujillana. Recuerdo su buena cocina, el Snack Bar, la sauna y, sobre todo, el bowling —que en ese entonces no le decíamos ‘bowling’ sino ‘boliche’—, acaso el único que tuvo esta ciudad alguna vez. De todo eso queda muy poco. Las piscinas, las canchas de tennis, basketball, fulbito, carecen de mantenimiento, al igual que lo que queda de áreas verdes.

No tengo idea de cuánto recauda el Concurso de la Marinera en auspicios, inscripciones, fiestas, peñas, venta de entradas, etc., pero por lo menos debe ser un cuarto de millón de dólares (y me quedo corto). Si a eso le sumamos el alquiler de las instalaciones a eventos sociales (a las infames fiestas chicha que organizaban los domingos y fueron prohibidas bajo decreto municipal), a olimpiadas de todo calibre, a los campeonatos inter-empresas, etc., el club tendría fondos de sobra para remozarse y proyectar una mejor imagen que la que luce ahora; lamentablemente no es así.

Reitero, no soy socio ni tengo espíritu boicotero, pero como buen trujillano me gustaría que el Club Libertad salga del marasmo en que se encuentra y recupere su prestigio de antaño, que vuelva a ser centro de la sociedad durante todo el año y no sólo un par de semanas en enero. No tengo intención de cuestionar la honorabilidad de la familia Burméster, pero a mis ojos ajenos le quedan claros que es muy poco lo que han hecho por el club. Después de veintitantos años de manejo, sería apropiado que las riendas de la institución pasen a otras manos.

5 comentarios:

necia dijo...

¿más de veinte años un club en manos de una sola familia? ¿no hay elecciones anuales acaso o no hay gente que se anime a postular por no desairarlos? hum...

ojalá se resuelvan las cosas y que las críticas sirvan para mejorar el festival. no soy trujillana y como que tengo la pata medio tiesa para mandarme una marinera norteña, pero reconozco que es muy festiva y muchísimo más incentivadora que la marina limeña

buen post, fierro. te creo cuando dices que no andas de complotador ni boicotero en contra de la marinera. que no jodan y que rindan cuentas y que la marinera siga adelante

necia dijo...

sorry, quise decir "marinera limeña"

David dijo...

Falto aquella memorable frase tuya -o al menos recogida por ti, cual si fueras un Ricardo Palma pajero- de que los Burméster son la única familia que sólo trabaja una semana al año ;)

Un abrazo, buen post

Alfieri Díaz Arias dijo...

La frasecilla no es de mi autoría, pero parece que es el sentir de la voz de la calle y... de la Internet. Hoy entré a Facebook y me invitaron a hacerme fan de FUERA LOS BURMÉSTER (normalmente no me hago fan de nada en Face...).

Fernando Burméster fue presidente del Club Libertad en el período 1981-1989 y luego de 1995 hasta la fecha... 23 años acumulados en total. Más que cualquier presidente de la institución anteriormente, más que cualquier presidente del Perú.

necia dijo...

jajajaja oye fierro, recién me doy cuenta que en el título del post usas el vosotros

la última vez que te leí algo así fue cuando saliste todo despeinado a poner el parche cuando afirmaste haber conocido un vitral que se hizo añicos mucho antes que nacieras, jajajaja "dejad que me defienda..." o algo así, ajajajajaja ay fierro, me carcajeo de lo lindo contigo, hummm a veces, no siempre

qué viva el departamento de lambayeque, con su capital chiclayo... ooops, me equivoqué, pensaba en marineras norteñas y me vino eso a la mente, perdonen la pequeñez... pero síganle, que se vaya la familia esa, cambio, cambio, cambio