Cada cuatro años, durante dos semanas, observamos todo tipo de
disciplinas deportivas —incluso las que no les damos importancia—, embelesados
por cada triunfo, cada hazaña o cada récord establecido. Las Olimpiadas son
esos eventos que deberían ser de visionado obligatorio para las masas. Es una
lástima que en el Perú, el canal que tiene los derechos exclusivos de
transmisión, se limite a pasar unos resúmenes escuetos en los espacios de baja
sintonía y siga dándole mayoritaria cabida a las vidas miserables de tanta
figura miserable. Felizmente en el cable contamos con seis canales deportivos
que trasmiten los Juegos de manera ininterrumpida. Intento que mi hijo me
acompañe el máximo de tiempo antes de escabullirse al parque a seguir
capturando pokemones digitales.
Las Olimpiadas de Río de Janeiro, las primeras en Sudamérica,
han sido hasta la fecha tan espectaculares como sus antecesoras, a pesar de la
turbulencia política y económica que viene sacudiendo a Brasil, con marchas y
contramarchas y la ya casi consumada expectoración de la presidenta Dilma
Roussef. El escenario es el apropiado para que los ‘veteranos’ Michael Phelps,
Usain Bolt o la nadadora Katinka Hosszú o la gimnasta Simone Biles se
‘apropien’ de estos Juegos como sucedió en las ediciones pasadas.
IV. LONDRÉS 1908: Estos
Juegos iban a disputarse en Roma, pero la erupción del volcán Vesubio en 1907 y
los costos de reconstrucción de la zona napolitana obligaron el cambio de sede.
La figura fue el italiano Dorando
Pietri, quien llegó primero en la Maratón, pero al
ingresar al estadio, estaba tan confundido y agotado que se equivocó de ruta y
luego se cinco veces, siendo levantado por los jueces quienes también lo
ayudaron a cruzar la meta. Estos hechos provocaron el reclamo de la
delegación estadounidense por lo que Dorando fue descalificado y la presea pasó
a manos de Johnny Hayes. Empero, el italiano fue nombrado ‘campeón
moral’, la princesa Alexandra le otorgó una copa de plata e Irving Berlin
compuso la canción Dorando,
aumentando su celebridad internacional.
Desde 1896 a 2012 se realizaron 27 citas olímpicas y en cada una
de ellas, un solo hombre, mujer o equipo, se apropió del evento, algunas veces
como héroes, otras como villanos. A continuación un recuento de todos los
deportistas que para bien o para mal, estamparon su nombre en la posteridad en los primeros 60 años de Olimpiadas.
I. ATENAS
1896: Cómo no podía ser de otra manera, las primeras Olimpiadas
modernas tenían que realizarse en Grecia, aunque por falta de fondos se corrió
el riesgo de que no fuera así y se mudaran los Juegos a Budapest. El millonario
George Averoff tuvo que romper su chanchito y financiar la reconstrucción del
estadio Panateneano que data del año 330 a.c. Spiridon
Louis, un analfabeto, vendedor de agua en las calles de Atenas —en
ese tiempo las ciudades griegas no contaban con agua potable—, que nunca había
participado en una justa deportiva, ganó la primera Maratón a corredores más
preparados, convirtiéndose en héroe nacional. En su tumba reza el epitafio: “el
bendecido por los dioses” y el Estadio Olímpico de Atenas, donde se
desarrollaron los Juegos de 2004, lleva su nombre.
II. PARÍS
1900: Debido a que estos Juegos, realizados entre mayo y octubre de
ese año, formaron parte de la Exposición Universal de París, todavía se discute
la oficialidad de varias de sus pruebas, ya que se realizaron como meros
concursos o deportes de exhibición. El estadounidense Alvin
Kraenzlein se convirtió en el héroe al establecer un récord de cuatro
victorias individuales en Atletismo, marca que todavía no ha sido superada. Sin
embargo, su triunfo en salto largo es polémico ya que la organización decidió
trasladar la competencia del 14 de julio, fiesta nacional de Francia, al día
siguiente, domingo. Esto hizo que algunos atletas, entre ellos el favorito Myer
Prinstein, se negasen a participar por motivos religiosos.
III. SAN LUIS 1904: Al igual
que los Juegos pasados, se celebraron en el marco de la Exposición Universal de
San Luis, birlándole la sede a Chicago, donde se proyectaba realizar en un
principio. En estos juegos, marcados por el racismo que prohibió la
participación de indios y negros, se realizó el primer gran fraude
olímpico. El corredor Frederick
Lorz corrió las primeras nueve
millas de la Maratón y las otras once fue llevado por su entrenador en un
coche. Cerca al estadio olímpico continuó a pie y fue recibido como ganador de
la prueba. Sin embargo, hubo testigos que denunciaron el hecho y lo
despojaron del título mal habido, otorgándoselo a Thomas Hicks (quien también
cometió irregularidades como caminar parte de la ruta e ingerir
sustancias prohibidas). Lorz fue expulsado de toda competición, pero a los
pocos meses le levantaron la sanción. Al año siguiente ganó —parece que bien—
la Maratón de Boston.
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V. ESTOCOLMO 1912: Primeros
Juegos en que los ganadores se subieron a un podio y se izaran sus respectivas
banderas nacionales. La leyenda fue Jim Thorpe, llamado
‘El
Indio Gigante de Carlisle’, ganador de la Decatlón y Pentatlón. Su verdadero
nombre era Wha-Tho-Huk o ‘Sendero Brillante’. El Comité lo despojó de sus
medallas luego de descubrirse que era ‘profesional’ y cobraba 70 dólares
al mes por jugar en un equipo de béisbol. Las preseas se entregaron a quienes
ocuparon el segundo lugar, pero estos las rechazaron como gesto de
respaldo al atleta americano. Hasta el día de su muerte, en 1952, Thorpe
reclamaría sus medallas. El reconocimiento llegaría recién durante las Olimpiadas
de Los Ángeles '84 cuando sus herederos recibieron los ‘Oros’ de manos de Juan
Antonio Samaranch, presidente del COI.
VI. BERLÍN 1916: Suspendidos
a causa de la Primera Guerra Mundial.
VII. AMBERES 1920: Primera
Olimpiada en el que se realizó el Juramento de los Atletas y se izó la bandera
olímpica que presenta, en fondo blanco, los cinco anillos olímpicos. Juegos
anodinos a causa de la inmediata posguerra, la estrella fue Paavo Nurmi, el ‘finlandés volador’, quien obtuvo tres preseas de oro en diversas pruebas de carrera, convirtiéndose en el atleta más famoso de su tiempo. Sumadas a las tres medallas de oro obtenidas en las Olimpiadas de París y las tres medallas en Ámsterdam, el finés se convirtió en el primer atleta en obtener tres galardones dorados en tres Juegos consecutivos. Quizá habría logrado repetir la hazaña en una cuarta oportunidad si es que el COI no vetaba su participación en Los Ángeles '32 por considerarlo ‘profesional’.
VIII. PARÍS 1924: Primera ciudad
en organizar por segunda vez una justa olímpica. Se escucha por primera
vez el lema: “Citius, Altius, Fortius” (“Más rápido, más alto, más
fuerte”). La gran figura fue el futuro ‘Tarzán’ Johnny Weissmüller —nacido en el Imperio Austro-Húngaro, nacionalizado norteamericano—, quien obtuvo tres preseas de oro en diversas pruebas de
natación y bronce en waterpolo. En los Juegos de Ámsterdam conseguiría otras dos medallas de oro. Weissmüller nunca perdió una competición y se retiró de su carrera en la natación amateur invicto.
IX. ÁMSTERDAM 1928: A partir de estos Juegos queda establecido que la delegación de Grecia sea la primera en desfilar y la del país anfitrión la última en la ceremonia inaugural. Por primera vez se realizó el encendido del pebetero con la llama olímpica, la cual se mantiene viva en lo que dura el evento. Pese a la oposición del papa Pío XI de que las mujeres puedan competir por primera vez en pruebas de atletismo, la heroína fue la estadounidense Elizabeth Robinson de 16 años, quien inició su carrera cuatro meses antes de la justa olímpica. En su primera prueba estableció récord mundial en los 100 m.
X. LOS ÁNGELES 1932: Primeros Juegos en contar con una Villa Olímpica, aunque las atletas mujeres fueron alojadas en otra parte para evitar posibles ‘tentaciones’. A pesar de la Gran Depresión que sacudía el país, se realizaron importantes inversiones en infraestructura. Como en la edición anterior, la heroína volvió a ser otra atleta estadounidense, Mildred 'Babe' Didrikson de 18 años, ganadora del lanzamiento de jabalina y vallas y segundo lugar en salto alto. Pudo haber ganado otras medallas en lanzamiento de disco, relevos y salto largo, pero el COI había establecido que las mujeres no podían participar en más de tres pruebas individuales de atletismo.
XI. BERLÍN 1936: Realizadas en la Alemania Nazi. Hitler y su ministro de Propaganda Goebbels quisieron demostrar a través de estos Juegos la supremacía del régimen fascista y de la raza aria. Sin embargo, la gran figura no fue un rubio alemán si no un afroamericano, Jesse Owens, ganador de cuatro preseas de oro en pruebas de atletismo. Existe el mito de que Hitler se negó a darle la mano por ser de una raza ‘inferior’, sin embargo el Führer solamente le dio la mano a los dos primeros ganadores de los Juegos y a ninguno más. El propio Owens afirma en sus memorias afirma que recibió una felicitación oficial por escrito del gobierno alemán, en cambio el presidente Roosevelt no lo invitó a los agasajos de la delegación olímpica estadounidense en la Casa Blanca.
XII. HELSINKI 1940: Se designó a la capital de Finlandia como sede a raíz que Tokio, la sede inicial, tuvo que renunciar al estallar en 1937 la guerra chino-japonesa. A causa de la Segunda Guerra Mundial, estos Juegos no se llegaron a realizar.
XIII. LONDRES 1944: Designada sede en 1939, estos Juegos tampoco se realizaron a causa de la Segunda Guerra Mundial.
X. LOS ÁNGELES 1932: Primeros Juegos en contar con una Villa Olímpica, aunque las atletas mujeres fueron alojadas en otra parte para evitar posibles ‘tentaciones’. A pesar de la Gran Depresión que sacudía el país, se realizaron importantes inversiones en infraestructura. Como en la edición anterior, la heroína volvió a ser otra atleta estadounidense, Mildred 'Babe' Didrikson de 18 años, ganadora del lanzamiento de jabalina y vallas y segundo lugar en salto alto. Pudo haber ganado otras medallas en lanzamiento de disco, relevos y salto largo, pero el COI había establecido que las mujeres no podían participar en más de tres pruebas individuales de atletismo.
XI. BERLÍN 1936: Realizadas en la Alemania Nazi. Hitler y su ministro de Propaganda Goebbels quisieron demostrar a través de estos Juegos la supremacía del régimen fascista y de la raza aria. Sin embargo, la gran figura no fue un rubio alemán si no un afroamericano, Jesse Owens, ganador de cuatro preseas de oro en pruebas de atletismo. Existe el mito de que Hitler se negó a darle la mano por ser de una raza ‘inferior’, sin embargo el Führer solamente le dio la mano a los dos primeros ganadores de los Juegos y a ninguno más. El propio Owens afirma en sus memorias afirma que recibió una felicitación oficial por escrito del gobierno alemán, en cambio el presidente Roosevelt no lo invitó a los agasajos de la delegación olímpica estadounidense en la Casa Blanca.
XII. HELSINKI 1940: Se designó a la capital de Finlandia como sede a raíz que Tokio, la sede inicial, tuvo que renunciar al estallar en 1937 la guerra chino-japonesa. A causa de la Segunda Guerra Mundial, estos Juegos no se llegaron a realizar.
XIII. LONDRES 1944: Designada sede en 1939, estos Juegos tampoco se realizaron a causa de la Segunda Guerra Mundial.
XIV. LONDRES 1948: Primeros juegos transmitidos por televisión. Se estima que la
ceremonia inaugural fue vista por más de 500 mil personas. Fanny Blankers-Koen, una ama
de casa holandesa con dos hijos, se convirtió en la máxima estrella con cuatro
preseas doradas en similar número de pruebas de atletismo (clasificó a seis pruebas, pero las
reglas del COI de la época le impedía participar en todas). Con 32 años y
casi retirada de las actividades atléticas a causa de la maternidad y la
Segunda Guerra —por su veteranía se había ganado el apelativo
de ‘abuela’— sus triunfos la convirtieron en celebridad nacional e
impulsaron a las mujeres a las prácticas deportivas.
XV. HELSINKI 1952: La Guerra Fría que durante décadas dividió el mundo en dos bloques ideológicos y bélicos, convirtió estos Juegos en un escenario eficiente para las divergencias entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Con exactamente el mismo número de deportistas, los americanos salieron triunfantes en este primer enfrentamiento olímpico con 40 medallas de oro versus las 22 cosechadas por los soviéticos. La estrella fue el checo Emil Zatopek, la ‘locomotora humana’, quien ganó los 5000 m, los 10000 m y la Maratón, a pesar que nunca había participado en esta última prueba. Su esposa, Dana Zatopkova, se adjudicó la presea dorada en lanzamiento de jabalina.
XVI. MELBOURNE 1956: Oceanía organiza sus primeros Juegos, aunque los eventos ecuestres se realizaron en Suecia a causa de una cuarentena, por lo que fue la primera y única vez que una disciplina deportiva se realiza en otro país. Se produjeron varios boicots. Egipto, Líbano e Irak no participaron por la crisis producida por la nacionalización del Canal de Suez; Suiza, Holanda y España por la invasión del Ejército Soviético a Hungría; China por permitir la participación de Taiwán. La selección de waterpolo de Hungría conmovió al mundo tras retener la presea de oro en momentos que su nación era invadida por la Unión Soviética. En las semifinales justamente enfrentaron a los soviéticos y los incidentes extradeportivos estuvieron presentes en un partido pasó a la historia como ‘el incidente del baño sangriento de Melbourne’, a causa del corte debajo del ojo derecho que había sufrido el magyar Ervin Zádor luego de un codazo. Al terminar los Juegos, 45 deportistas húngaros se exiliaron en Occidente.
XVI. MELBOURNE 1956: Oceanía organiza sus primeros Juegos, aunque los eventos ecuestres se realizaron en Suecia a causa de una cuarentena, por lo que fue la primera y única vez que una disciplina deportiva se realiza en otro país. Se produjeron varios boicots. Egipto, Líbano e Irak no participaron por la crisis producida por la nacionalización del Canal de Suez; Suiza, Holanda y España por la invasión del Ejército Soviético a Hungría; China por permitir la participación de Taiwán. La selección de waterpolo de Hungría conmovió al mundo tras retener la presea de oro en momentos que su nación era invadida por la Unión Soviética. En las semifinales justamente enfrentaron a los soviéticos y los incidentes extradeportivos estuvieron presentes en un partido pasó a la historia como ‘el incidente del baño sangriento de Melbourne’, a causa del corte debajo del ojo derecho que había sufrido el magyar Ervin Zádor luego de un codazo. Al terminar los Juegos, 45 deportistas húngaros se exiliaron en Occidente.
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