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lunes, 20 de julio de 2026

copa del mundo 2026: lo que me gustó y lo que no tanto

Se acabó la primera
—y única— Copa del Mundo con cuarenta y ocho selecciones. La próxima será con sesenta y cuatro. Ciento cuatro partidos. Muchos de ellos memorables. Se dijo que con la cantidad iba a disminuir la calidad. La estadística arroja que hubo un aumento del promedio de goles: 2.96. El más alto de los mundiales del presente siglo. El octavo en la tabla de todos los disputados. Sospecho que se debió a la pausa de hidratación. Criticada por puristas y ortodoxos. Sea por motivos publicitarios, el dividir en cuatro cuartos como partido de NBA, hizo que los jugadores terminaran los partidos más enteros y corrieran en las instancias finales. Incluso en los suplementarios. De los nueve partidos llevados a tiempo extra, cuatro terminaron en penales. Los otros cinco con goles en cancha (marcándose ocho en total). Estábamos acostumbrados a disfrutar treinta días de mundial. Ahora la FIFA nos regala diez días más y es hermoso. Cuarenta días que te olvidas de políticos y guerras y sientes en las calles, universidades y transporte público a una masa que habla y respira fútbol, donde la mayoría de peruanos vimos muchos partidos por plataformas pirata. 

Me gustó del mundial. El duelo entre Mbappé y Messi por quien anotaba más goles. Kylian mojó diez veces, como Gerd Müller en México ’70, Messi quedó con ocho y de paso encabezar en la tabla general de veintitrés mundiales el francés —de padre camerunés y madre argelina— con veintidós tantos y dejar al rosarino con veintiuno. La frescura de Cabo Verde. Archipiélago de poco más de 500 mil habitantes. Los ‘tiburones azules’, debutantes absolutos, le hicieron el pare, sin complejos, a España, Uruguay, Argentina. No perdió en los noventa reglamentarios. Gracias a una defensa bien plantada comandada por el arquero Vozinha. Mención aparte del golazo anotado por Lopes Cabral en tiempo suplementario frente a Argentina. A mi criterio, el mejor del mundial. El partidazo por el tercer puesto. Partido sin importancia. Por eso ingleses y franceses regalaron espectáculo. Seis a cuatro. Superaron el seis a tres de Francia-Alemania de Suecia ’58. Inglaterra, la que cantaba Wonderwall con la tribuna, mereció llegar a la Final. Los cambios de Thomas Tuchel y su ‘pecho frío’ tradicional los sacaron de carrera a poco del pitazo final. La Noruega de Erling Haaland. Goleador frío. Letal. Eliminó a Brasil —el segundo tanto un golazo— y las tribunas vikingas vibraron como remeros de un drakar. La consolidación de algunos países emergentes como Marruecos y Japón que lamentablemente, frente a Brasil, se quedó sin gasolina. 

No me gustó tanto. España. Justo campeón. Indiscutible. Ganó —bien— los partidos que debía ganar frente a Portugal, Bélgica, Francia, Argentina. Sólo le anotaron un gol. Me gustó Unai Simón. Arquero que la hace de líbero. Los laterales Cucurella (para mí el mejor español) y Pedro Porro. La solvencia de Cubarsi (el mejor jugador joven del mundial). El equilibrio de Rodrí (serruchándole el puesto a Pedri). Una plantilla que carece de jugadores del Real Madrid (lo que debe doler) y que juega como el Barcelona actual. Poseen el balón. Lo rotan. Apuestan por un fútbol horizontal antes que vertical. Aburren al rival —y también a los espectadores— y cuando encuentran el espacio te vacunan y se conforman con uno o dos goles. Igual de mezquino que el España campeón de Sudáfrica '10 (que tenía más jugadores de renombre). Marcaron catorce goles. Poco comparado a los veinte de Inglaterra o Francia, o los diecinueve de Argentina. Quizá con Yamal y Williams en su plenitud física, como en la Euro 2024, habrían regalado más espectáculo, pero no fue así y quedan en deuda. Es un equipo joven —veintiséis años en promedio— y podrían apostar a un juego menos amarrete en la próxima edición que serán anfitriones.  

No me gustó nada. La injerencia política. Trump colocando a Infantino de rodillas para quitarle la tarjeta roja a Balogun. El cuatro a uno de Bélgica a Estados Unidos hizo justicia poética. El descalabro en la interna uruguaya. El cambio de Courtois frente a España. El sustituto Lammens se contagió de Muslera y les regaló el pase a la semifinal. La continua decadencia de dos gigantes como Brasil y Alemania. Tras una buena primera fase, el discreto partido de Holanda frente a Marruecos. La falta de confianza de Colombia en etapas decisivas. El sospechoso favoritismo de los árbitros con Argentina que se prolonga desde Qatar '22. Debieron expulsar a Messi frente a Argelia. Cobrar el penal de Álvarez a Salah que terminó en el tres a dos de Argentina contra Egipto. La manera cómo golpearon en todos los partidos y ni siquiera los pintaron de amarilla. 

Tampoco se les perdona a los argentinos habernos regalado una de las peores finales de la historia. Similar a la de Italia '90 o USA '94. Tenían equipo para pelearle el partido y Scaloni prefirió apostar por el bilardismo, el anti-fútbol, defenderse con uñas y dientes y no patear nunca al arco. Y lo curioso es que casi les liga el experimento. Se quedaron a catorce minutos y con diez hombres. En los penales el ‘Dibu’ —que siempre ha salido vencedor en esa ronda— podía engrandecerse y cambiar la historia. Injusto, pero posible. Argentina tenía plantel para lucharla, hacerle frente y posiblemente perder con mayor dignidad. Eligieron que Messi —el mejor de la historia— se fuera de los mundiales por la puerta falsa. Las escenas de los argentinos peleándose con todos, darle la espalda a la celebración española y el llanto del entrenador en la conferencia de prensa es la caída del telón de un equipo —viejo— que lo ganó todo. Como le diría Aixa a su hijo Boabdill: “No llores como mujer lo que como hombre no supiste defender”. 

sábado, 31 de diciembre de 2022

fútbol en diciembre

Es probable que nunca más volvamos a ver una Copa del Mundo en diciembre. No es la fecha apropiada para desarrollar la máxima competencia. Conflictúa con los calendarios de los torneos europeos. Lo que sí es probable que volvamos a tener otro mundial en una nación de nula tradición futbolística y que pague su localía corrompiendo dirigentes. Diciembre de 2022 lo recordaremos por la tardía consagración de Messi y porque Pelé, el rey de este deporte, dejó este mundo redondo como un balón. Por ello algunas reflexiones antes de que este mes de goles se acabe.  

01. LA PARTIDA DE LOS ÍDOLOS: Con el deceso de Pelé el pasado 29 de diciembre, se suma a la marcha de Alfredo di Stefano (2014), Johan Cruyff (2016) y Diego Armando Maradona (2020). Cuatro de los que siempre figuran en el Top-10 de los mejores jugadores de la historia se fueron en un lapso de ocho años, como si una fuerza estuviera apurando su equipo de máximas estrellas en otra dimensión.  

02. EL MEJOR: Pelé murió a los once días de que Argentina se coronó campeón y en plena efervescencia de los que buscan catapultar a Messi hacia la cima del parnaso pelotero. El deceso del rey ha venido cargada de una mayor reflexión sobre el tema. Aparte de los tres títulos mundiales, centenas de goles y el testimonio videográfico de jugadas maravillosas, el brasileño desde su aparición marcó un hito en la historia del balompié. No hubo antes nada que se le compare en cuanto a habilidad, dominio, inteligencia y creatividad. Después, marcó la pauta para que emergieran émulos como Zico, Maradona, Ronaldinho y Messi. Siempre en América del Sur, porque en esta parte del orbe, el fútbol se entiende como un juego, no como una competencia.   

03. SEGUNDA UBICACIÓN: Con Pelé en la cima, la discusión se se centra en quien ocupa el segundo lugar, si Maradona o Messi. Di Stefano queda fuera de discusión por la ausencia de videos de su mejor momento, al igual que Ferenc Puskás y Ronaldinho (quizá el mayor malabarista con el balón) por los excesos que limitaron su carrera, al igual que Garrincha. Por títulos a nivel de clubes y cantidad de goles y asistencias, a Messi sólo le faltaba el campeonato del mundo y ya lo logró, pero para superar a Diego le falta algo, un detalle casi baladí, que tiene que darse necesariamente en un campeonato mundial, ese "algo" déjenme llamarlo 'el momento mágico'.

04. EL MOMENTO MÁGICO: Messi ha regalado cientos de jugadas para el recuerdo, pero muy pocas en Copas del Mundo. 2006, 2010, 2014 y 2018 apareció poco. En 2022 se echó a jugar. Hizo un par de buenos goles y un par de asistencias extraordinarias ante Holanda y Croacia, pero igual le falta esa jugada, ese momento mágico que se queda grabada en la retina por siempre. Pelé, por ejemplo, en la final de Suecia '58, Pelé mata el balón con el pecho, se saca la marca del rival con un sombrero y define de un derecha. Golazo. Jugada de pichanga de playa, irreverente, propia de un mocoso de diecisiete años. Maradona frente a Inglaterra en México '86. Parte del medio campo, driblea a cuanto rival se le cruza, se saca al arquero que intenta atajarlo y define a arco desguarnecido. Los argentinos se apuraron en llamarlo 'el gol de los mundiales', con todo merecimiento, por la maniobra y por la significancia de marcarlo contra Inglaterra y la Guerra de las Malvinas. Otros momentos mágicos en Copas del Mundo, el gol de Cruyff frente a Argentina o el tiro libre de Cubillas frente a Escocia y, lamentablemente, Messi carece de eso. Esa magia cualitativa que hace que los brasileños prefieran al Brasil de Zico (España '82) que al Brasil campeón de Romario (USA '94).

05. LO MEJOR QUE VI: Pelé se retiró en 1977 y no tuve la oportunidad de verlo en 'vivo'. Me bastan los testimonios y registros audiovisuales para calificarlo como el mejor de la historia. No vi al Maradona de Argentinos Juniors y de Boca Juniors. Sí al de la selección argentina y al del Napoli. Era hábil y físicamente fuerte, un líder en el campo y si bien es cierto que le pegaban duro, para mi gusto exageraba de reclamón (sin llegar al extremo de Neymar). Aparte de los títulos, jugadas y goles, por habilidad, técnica, manejo de balón y cambio de ritmo, Messi es el jugador más completo que vi en mi vida.

06. FIN DE UNA ERA: O el final de una dicotomía entre dos grandes jugadores como Cristiano Ronaldo y Lionel Messi. Qatar 2022 representaba para ambos la última oportunidad para consagrarse como el mejor futbolista del siglo XXI. El portugués, por desgracia, no llegó en su mejor momento y tuvo un mundial para el olvido, haciendo noticia por su enfrentamientos con el entrenador y compañeros de equipo en el camerino. El argentino, en cambio, jugó su mejor copa del mundo y estableció un nuevo récord a tomar en cuenta: jugo todos los minutos de los siete partidos de su selección (con dos suplementarios incluidos) a los treinta y cinco años, edad en que el fútbol jubila a muchos. Messi todavía jugará un tiempo más en el primer nivel. Cristiano por 200 millones de euros al año lo hará por el Al Nassr. 

07. CRISTIANO NO ES MESSI: Aunque pretendió serlo y brilló más en la UEFA Champions League que el rosarino. El gol de chalaca elevándose más de dos metros contra la Juventus es su mágico momento. Messi puede codearse con Pelé, Maradona, Di Stefano, Cruyff, Zidane, Puskás, Platini. Cristiano se codea con otra estirpe de jugadores como Ronaldo (el fenómeno), Romario, Eusebio, Kocsis, Müller, Van Basten, Suárez, Ibrahimovic, es decir, con los reyes del gol.      

08. SOBRE QATAR 2022: Tenía mis recelos de que fuera una buena Copa del Mundo por el trajín de los grandes jugadores y el calendario en conflicto con las principales ligas europeas. Hubo buenos partidos como el Argentina-Holanda, Francia-Inglaterra y, sobre todo, la final a la que muchos se apuran en calificar como 'la mejor de la historia' y se olvidan que tuvo setenta minutos para el olvido con un solo equipo en el campo. A partir del primer penal para Francia el partido se volvió en el espectáculo que salvó al torneo de la mediocridad. El recuerdo de un mundial tiene mucho que ver con lo que te deja el duelo final y las otras dos finales que se definieron por penales fueron muy anodinas (USA '94 y Alemania '06), gracias al dios-fútbol este no fue el caso, porque ambos rivales nos regalaron un suplementario pleno de emoción. La final de Qatar '22 se asemeja a la de México '86, pero creo que dista de dos finales legendarias, la de Brasil '50 y la de Suiza '54, en las que David derrotó a Goliat.     

09. EL GOL PERDIDO: Finalizo este recuento de hechos peloteros con la aparición a principios de diciembre del famoso gol de Perú frente a Argentina en Lima en agosto de 1969. Perdido durante décadas y descrito solamente por cronistas deportivos. Quien iba a imaginar que la televisión británica conservaba una copia en la que se escucha a Eduardo San Román narrando la salida libre de Héctor Chumpitaz desde su propia cancha, lanza un pase soberbio de más de treinta metros a Perico León que le gana el vivo a la dupla Perfumo-Basile, la para de pecho y vence a Cejas. Realmente un golazo. Pelé dijo alguna vez que si Perico hubiera nacido en Brasil, el rey sería él. Quizá no exageraba.

sábado, 16 de julio de 2022

a ricardo gareca (carta de despedida)

Señor Ricardo Gareca. Gracias por los siete años al frente de la selección. Sería mezquino negarle sus triunfos. Dos veces semifinalista en Copas América (2015 – 2021). Una vez finalista (2019), después de 44 años. Una clasificación a la Copa del Mundo (2018) tras 36 años de amarguras, por los tres puntos que el TAS le quitó a Bolivia, a causa de un reclamo de Chile que al final quedó afuera. Por los triunfos insospechados de visita en Asunción, Quito, Barranquilla. Gracias por devolverle la dignidad al fútbol peruano y la felicidad de un pueblo históricamente perdedor, hambriento de reconocimiento internacional. Lo que hizo por la blanquirroja nadie lo logró anteriormente y su nombre será recordado por siempre en la afición. Aguardo por eso que no me tilde de malagradecido —como somos los peruanos por antonomasia— si le confieso que soy de los pocos que estoy de acuerdo con que usted no siga al frente de la selección peruana. Considero que su ciclo culminó el doloroso 13 de junio y pienso que, si le renovaban el contrato, usted no habría durado en el cargo. Carecemos de jugadores de nivel competitivo en todos los puestos y se nos vienen tiempos oscuros que mancillarían el grato recuerdo que la mayoría queremos conservar de usted.


Quisiera recordarle también que, a pesar de los triunfos, arrastra un par de fracasos. El partido debut de Perú en el Mundial frente a Dinamarca no sólo perdimos por el penal que Cueva lanzó a la tribuna. Perdimos porque usted y su comando técnico jugaron todo el segundo tiempo con diez hombres. No entiendo cómo no pudo percatarse de que Tapia terminó la primera mitad con una conmoción cerebral —él mismo declaró que después del golpe no recuerda nada del partido— y justamente el gol danés llegó por su costado. Debió ingresar Aquino y eso usted lo sabe y, sin embargo, nadie se lo sacó en cara ni en ese momento y hasta ahora. A pesar de su falencia que nos impidió superar la fase de grupos, Perú dejó una grata impresión en Rusia. Nos nombraron la mejor hinchada del mundo y gozamos con un triunfo mundialista frente Australia luego de cuarenta años. Qué lejos estuvimos de imaginar que ese mismo país, con jugadores de menor jerarquía que los que enfrentamos en 2018, iba a cobrarse la revancha cuatro años después.  


Estoy seguro, señor Gareca, que la eliminación frente Australia será el mayor fiasco en su trayectoria como entrenador y de paso el trance más triste y traumático en el devenir de nuestro alicaído balompié. Es cierto que hubo factores extrapeloteros como el triunfalismo desmesurado que los peruanos padecemos o la presencia de más de trescientas personas con pasajes y estadía pagadas por la Federación que de alguna manera contaminaron la concentración del plantel. Tampoco entenderé por qué se quedaron tanto tiempo en Barcelona cuando se debió viajar con antelación para aclimatarse a la cancha de Doha. No lo culpo porque a pesar de todo eso, los once futbolistas que usted alineó estaban obligados, por amor propio, a jugar ese partido decisivo con otra actitud. Usted no es el culpable de que jugadores como Cueva o Carrillo se ahuevaran o mariconearan en el momento de la verdad, que se les encogieran los testículos y cayéramos en ese maldito fatalismo peruano del casi, como nos sucedió en el vóley en la final de Seúl 1988. 


Si puedo culparlo, porque nadie se lo quiere decir, de que usted también se ahuevara y se mostrase tan irresoluto como su equipo que sólo disparó dos veces al arco rival en noventa minutos: un cabezazo desviado de Lapadula y un tiro de Flores sin consecuencias a las manos del arquero. No entiendo cómo se le ocurrió alinear a dos ‘pechofríos’ como Peña y ‘Canchita’ juntos. Por qué mantuvo a ‘Canchita’ durante todo el partido. Por qué sacó de la lista final a Costa que venía demostrando un buen nivel en el Colo-Colo. Aparte que por su origen charrúa quizá le habría inyectado más garra a un equipo medroso, que no se atrevía a verticalizar su juego. Que no se atrevía a armar jugadas. Ante tantos nervios e imprecisiones, pudo haber cambiado a Tapia por Aquino y a Trauco por López. Claro, qué fácil es ser estratega tras la derrota, pero a la luz de los resultados ahora pienso que debió convocarse a Ruidíaz si íbamos a llegar a los penales e incluso a Guerrero, quien a pesar de llevar meses sin jugar, su liderazgo es incuestionable y estoy seguro que dentro del campo habría guapeado a un equipo muerto de miedo y hasta cojo en el suplementario le podría meter gol a una defensa australiana que físicamente se caía a pedazos… porque digamos la verdad, a pesar de la tan cacareada superioridad del biotipo del rival, el nivel amateur de su fútbol les hizo fundir motores en el primer tiempo, aguantar en el segundo y en el suplementario, cuando el ‘Orejas’ estrelló un cabezazo al palo que hubiera cambiado la historia, estaban con la lengua afuera. Lejos de lo que se creía, Perú en físico terminó mejor y si Cueva se acalambró a falta de poco fue de puro maricón porque se venían los penales. 


Reitero, usted no tiene la culpa de la cobardía del pelotero peruano, pero sí de contagiarse de su irresolución y de no saber cómo replantear. Usted que nos convenció de que la ‘argolla’ no era mala y que por el contrario era positiva si se mantenía unido a un grupo comprometido con un objetivo, al final se terminó diluyendo cuando trascendió que algunos se agarraron a golpes en el hotel. La infausta tarde del 13 de junio es tan punzante que todavía no lo superamos, es más lacerante que cuando lo vi a usted como jugador empujar a Chirinos y anotar el gol del empate en el Monumental que nos privó de estar presentes en México 1986. No le perdono que durante ciento veinte minutos más una ronda de penales estuviera con mi pequeño hijo de diez años pegados frente a un televisor y percatarse que nació en un país de peloteros temerosos, porque reitero, se puede perder, pero no de forma tan miserable y este momento tan desgraciado siempre estará ligado a su recuerdo.


Por eso, don Ricardo, es bueno que haya rechazado la exigua oferta que seguro los monigotes de Lozano le hicieron llegar. Si pudiera tener el poder y los recursos económicos, pondría al señor Oblitas como presidente de la Federación Peruana de Fútbol y a usted le invitaría a formar parte de su proceso. No como entrenador, si no como administrador y reformador del fútbol peruano que usted conoce como pocos, buscando cambiar y erradicar tanta podredumbre desde la raíz. Lamentablemente vivimos en un país corrupto y nuestro fútbol es su reflejo. Un lugar donde personas decentes y lúcidas como usted no tienen cabida.


Así que, reiterándole mi agradecimiento por los momentos gozosos, me despido de usted, deseándole los mejores éxitos. Los peruanos somos ingratos, pero también olvidadizos y ante el juicio de la historia pesará lo positivo antes que lo negativo de lo que Ricardo Gareca nos dejó. 

miércoles, 13 de junio de 2018

rusia 2018: pronósticos de primera fase

Mis magros pronósticos en este blog a la víspera de Sudáfrica 2010 y Brasil 2014 deberían inhabilitarme de por vida. En ambas ediciones sólo le chunté a diez equipos de los dieciséis, arrojándome un raquítico 12,5 de promedio, lejos de una nota decente. No obstante, si a Guerrero le permiten jugar el Mundial cuando no debería, ¿por qué yo no puedo seguir dándole vueltas a mis conjeturas futboleras, aguardando superar mi promedio del pasado. Veamos cómo me va. 

En el Grupo A nadie le para pelota a los anfitriones que ciertamente han armado un equipo bastante discreto con jugadores de su propia liga que acaba de consagrar campeón al Lokomotiv de Farfán. Juega a su favor que lo han alineado con equipos de discreto nivel como Arabia Saudita goleado por un Perú que jugó a media caña— y el propio Egipto que se juega todas sus cartas a la pronta recuperación de su estrella, Mohamed Salah (de paso recordar al hijo de buena madre de Ramos). Me inclino entonces por Rusia y por Uruguay que con la dupla Suárez-Cavani es el equipo más fuerte de la llave.

Sin que comience a rodar el balón, en el Grupo B se acaba de marcar un hecho inédito en la historia de los mundiales, la destitución del entrenador Lopetegui de España a menos de 48 horas del debut de su equipo por fichar por lo bajo— con el Real Madrid. Creo que igual España es candidato a ser primero en su grupo y serio aspirante al título. Debe acompañarlo el Portugal de Cristiano Ronaldo, vigente campeón europeo por azares del destino, pero que no veo que pueda avanzar mucho más allá de Cuartos.

Francia es la favorita de ganar el Grupo C, dándose el lujo de dejar fuera del mundial a figuritas de la talla de Benzema, Ribery, Rabiot y unos cuantos más que aparecen en el álbum Panini. Por corazón, más que por razón, me la juego por Perú que vuelve después de 36 años de ausencia a una justa mundialera, basando sus posibilidades en dos jugadores apáticos como Cueva y Carrillo y un delantero fuera de forma como Guerrero. Total, las ilusiones son lo último que se pierde. La Dinamarca de Christian Eriksen es un rival de cuidado (históricamente los daneses son más hábiles que los ‘troncos’ suecos con los que empatamos 0-0). Según Mourinho, Australia debe pasar a la siguiente ronda, pero yo los veo muy lejos de repetir su hazaña de 2006. 

El Grupo D es uno de los más parejos. Dicen que un Messi que no tiene carácter ni talla de líder se ha zurrado en Sampaoli y ha armado la selección según sus gustos y preferencias (dejando afuera a Icardi que era del gusto del ‘hombrecito’). Las ‘Águilas Verdes’ se presentan como el equipo más competitivo del África y los croatas con figuras de primer nivel como Modric, Rakitic y Mandzukic, deberían jugar más de lo que demostraron en el partido que perdieron frente a Perú. La debutante Islandia, aparte de haber humillado a Inglaterra en la pasada Eurocopa, es la candidata a quedar última. Pese a la incertidumbre me quedo con Argentina por peso de camiseta y con Croacia por lo que vale el equipo en la bolsa.  

Mi principal favorito para consagrarse campeón en tierras rusas es este Brasil de Neymar Jr. y Tite. Debe quedarse sin problemas con la primera ubicación del Grupo E (compartiendo grupo con suizos y serbios como le sucedió en Brasil '50). En mundiales pasados me la jugué por Serbia y me ha defraudado. En esta oportunidad me la juego por Suiza —que cuenta con una cantidad considerable de jugadores grones— que cuenta con un plantel bastante competitivo. En el mundial pasado, la Costa Rica de Keylor Navas no estaba en los planes de nadie y quedó primera en su grupo tras Uruguay, Italia e Inglaterra, pero veo imposible que repitan el milagro.

El actual campeón mundial no ha podido ganar sus últimos cinco partidos amistosos. La prensa germana no cesa de criticar a Joachim Low. Los pasados campeones, Italia en Sudáfrica 2010 y España en Brasil 2014 quedaron eliminadas en primera fase. Además, ganaron el año pasado la Copa Confederaciones y dizque los malos adagios que quienes ganan fracasan en los mundiales. Sin embargo, se trata de Alemania, el país que mejor se desenvuelve cuando las papas queman y deben pasar a la siguiente ronda sin problemas. Después de ver a Suecia frente a Perú, unos troncos enormes que extrañarán a Ibrahimovic (y que eliminaron a una Italia que no supo hacer a tiempo el recambio generacional), el segundo lugar en el Grupo F debe ser para México, a pesar del escándalo putañero en la piscina que involucra a ocho jugadorazos casados. ¡Provecho! Corea del Sur podría dar la sorpresa... en el 2022. 

En 1986, los polacos fueron elegidos cabeza de serie y los ingleses les metieron 3-0. Esta vez, vuelven a ser dejados de lado y aparecen subordinados por los belgas y pienso que los ingleses van a repetir marcador. En Inglaterra pesa la crónica maldición de decepcionar en todos los mundiales, al punto que ya nadie los toma en serio, pero que tal si con la fulgurante aparición de Harry Kane  —lo más parecido a Bobby Charlton que he visto— cambian su historia y los súbditos de Isabel II ahora sí se toman la Copa en serio. Al menos yo los veo más candidatos que la inflada Bélgica de Eden Hazard que debe pasar también a la siguiente fase. Túnez y la Panamá de  ‘Diente de Oro’ Tejada deben sucumbir ante la superioridad europea. 

En el Grupo H me la juego por esta Colombia de Pekerman que junto con los brasileños son las selecciones  ‘sudacas’ que más me llenan el ojo. Senegal es una incógnita. Podrían dar la sorpresa como lo hicieron en Corea-Japón 2002. Japón, como en otras ediciones, aparece como el de menos posibilidades. La Polonia de Robert Lewandowski debe ser la otra selección en carrera con lo que me quedo con diez europeos, los cinco sudamericanos y un centroamericano. Ningún africano ni asiático. Espero no ser tildado de xenófobo. 

miércoles, 17 de enero de 2018

adiós al fútbol ilustrado

Mi primer El Gráfico. Se
extravió de la misma forma
como apareció en mi vida.
Nunca supe —ni pregunté— cómo llegó ese número de la revista El Gráfico a mi casa. Apareció como si algún Dios del Fútbol lo hubiese llevado con la firme intención que un imberbe de doce años apenas aficionado se convirtiera en un firme prosélito al deporte más bello del mundo, ya no sólo a través de los partidos de la selección peruana si no a través de la lectura; a partir de ese momento el fútbol ya no se convertiría solamente en una afición para ver si no también para leer. 


...Y cumplió su objetivo. Tras 18
años, River volvió a gritar
¡Campeón!
Como repito, me percaté de esa edición de El Gráfico a fines de 1984. La carátula legible pero desteñida por una inapropiada exposición al Sol. No obstante podía distinguirse que el tono melón de las letras El Gráfico, había sido en algún momento de un anaranjado más intenso, al igual que la fotografía frontal de Carlos Reutemann dentro de su monoplaza Brabham, haciendo una loa del argentino que más cerca acarició la gloria de Fangio. No fue la primera revista deportiva que ´cayó en mis manos. Rafo Montoya, el mejor amigo de mi hermano, conversaba conmigo sobre fútbol y me prestó dos ejemplares de Ovación —la entrañable revista de Pocho Rospigliosi— que databan de la época en que Orlando Romero peleó contra Mancini en el Square Garden y el Flaco Malásquez anotó un golazo en el Centenario por la Copa América. Esas dos revistas —que fiel a mi mala costumbre nunca se las devolví— todavía las conservo, pero no esa mágica edición de El Gráfico que databa de enero de 1975, al poco tiempo desapareció de la misma forma como apareció de mi colección, sin dejarme una explicación, sin darme siquiera una pista de lo que pudo pasar con ella, mas el tiempo que pasamos juntos fue decisivo para mí básicamente por tres artículos: el inicio del proceso Menotti que terminaría dándole a Videla el título mundial, el análisis del River Plate de Labruna bajo el titular: “Si agarro River es para salir campeón” que siempre tengo presente cuando asoma en Alianza una sequía de títulos ya que el equipo de Núñez arrastraba en ese entonces dieciocho años sin dar la vuelta (y finalmente campeonó) y, sobre todo, el análisis del fútbol del año que se había ido, contagiándome el embelesamiento por el llamado ‘Fútbol Total’ practicado por la ‘Naranja Mecánica’. 

Última edición anunciada con
Ariel Holan, el técnico que
devolvió al 'Rojo' la Gloria.
En compensación con tan sentida ausencia en mi colección, comencé a adquirir varias ediciones de El Gráfico de segunda o tercera mano, enriqueciendo mi colección con sus coberturas extraordinarias de los mundiales de Argentina '78 y de México '86. Lamentablemente no gozaremos del testimonio de la revista fundada por Constancio C. Vigil Copa del Mundo de Rusia, pues sus actuales propietarios han anunciado que una aventura editorial con casi noventa y nueve años de antigüedad y 4489 números impresos llega a su fin al anunciar en el presente enero su última edición impresa. Al igual que otras revistas legendarias, El Gráfico sucumbe en estos tiempos de lectoría por Internet. Una institución del periodismo deportivo de Argentina y todo el Mundo acaba de perder el partido del mercado y a los nostálgicos que gustamos del deporte de papel sólo nos queda resignarnos ante este escenario muy bien graficado por el filme The Secret Life of Walter Mitty de Ben Stiller. Duele por el futuro de las revistas en general, pero hay que aceptar que hace rato que las crónicas deportivas juegan por Internet.       

lunes, 4 de diciembre de 2017

¡campeones!

La última vez que Alianza Lima se coronó campeón fue frente a Cienciano en un ya lejano 27 de diciembre de 2006. Tengo motivos personales para recordarlo bien. Esa noche bauticé a mi Alfi en el templo de Nuestra Señora de Alta Gracia en la Urb. Primavera-Trujillo y durante toda la ceremonia un audífono casi imperceptible que colgaba de mi oído me mantuvo más pendiente de lo que acontecía en Matute que en las palabras del párroco. De allí que seguro mi hijo mayor me haya salido medio hereje y yo tenga a Alianza como mi suprema religión. 

En los cuarenta y seis años que estoy próximo a cumplir, la institución íntima ha sumado nueve títulos. Tres de ellos no los recuerdo. En 1975 tenía poca edad y en el bicampeonato de 1977-1978 vivía más interesado en animes como Meteoro o Fantasmagórico. Empero mi primer recuerdo de mi equipo viene del siguiente año, de la Copa Libertadores 1979 que nos tocó enfrentar a equipos brasileños —Guarani y Palmeiras— y que a pesar de no cosechar ni un puto punto, en el Clásico que perdimos y toda mi familia hinchaba por Universitario, en un gesto de rebeldía elegí hacerle barra al equipo de uniforme blanco y negro —el televisor Westinghouse de mi casa era en B/N—, una actitud que nació en definitiva por darle la contra a mi viejo, una broma que luego tomaría en serio y que sin imaginarlo, con el correr del tiempo iba a formar parte de mi vida. 

El primer título de Alianza que disfruté fue el de 1997, una tarde de media semana. Mi viejo ya se había ido de la casa y yo lo vi con él, en su propia sala. Un 0-5 contundente frente al Atlético Torino en la calurosa Talara, puso fin a una sequía de diecinueve años sin títulos. Cuatro años después, de nuevo en la casa de mi viejo, vi a Alianza ganar por penales al Cienciano el título del Centenario. El bicampeonato de 2003-2004 los vi con mi suegro en su casa (cuando todavía no me casaba) donde los agarramos de hijos al Sporting Cristal. 

No recuerdo el subcampeonato de 1982. Si bien ya me gustaba ver fútbol por televisión, los canales no apostaban por transmitir el torneo local. De 1983 recuerdo la desastrosa campaña en la Libertadores frente al América de Cali y el Tolima y de 1984 la soberana paliza 11-0 contra el Sport Pilsen de Guadalupe, con hat-trick de Cubillas. En 1985 debo reconocer mis simpatías viraron hacia el Mannucci de Calín Delgado y Pocho Valdez. Fue la única vez que me alegré por una derrota de 0-1 de Alianza, en una tarde lluviosa en el Mansiche en que vi pasar delante de mí a Jaime Duarte con cara de pocos amigos, había sido expulsado de la cancha.

En 1986-1987 mi interés se depositó en la Juventus de Michel Platini (mi máximo ídolo). Los partidos de la Serie A italiana eran transmitidos los domingos en la mañana por TV Perú con la locución de Raúl (“Se sienten pasos en el arco…”) Maraví. Ese 1986 pisé el Alejandro Villanueva por primera vez para ver con mi primo Cuqui (hincha de la U) el partido de despedida de Cubillas. A mediados de ese año, ya aficionado a escuchar los partidos a través de la radio escuché a Alianza perder por primera vez un partido decisivo por penales frente a la San Agustín. A fines de ese año los blanquiazules ganaron el Descentralizado y forzaron un partido definitivo frente a los agustinos en enero del siguiente año, partido que escuché por radio en la casa de Renzo Vinatea frente a la plazuela de Huanchaco y que perdimos 0-1 con gol del ‘Burrito’ Ziani. No sabía que sería la primera de muchas finales sufridas. 

La final de 1987 se disputó a fines de marzo de 1988. La Libertadores frente al Peñarol y el Sport Progreso y la posterior tragedia del Fokker fueron los vectores que me hicieron asumir mi aliancismo con total convicción. El título lo perdimos 0-1 frente a la U que entrenaba Oblitas. Recuerdo de ese partido a un hincha grone disfrazado de gallina saltando en la pista atlética, una banderola crema agradeciéndole a Samuel Eugenio por su garra, a José Velásquez saliendo expulsado de la cancha. No me acuerdo más nada. Era el comienzo de un periodo oscuro para los victorianos, con ‘Clásico de la Vergüenza’ incluido. Habría que esperar hasta 1993 para que Alianza volviera a levantar cabeza con los llamados ‘potrillos’ (en homenaje a Lucho Escobar), subcampeonato al ganarle por penales a Cristal y Waldir Sáenz anotando treinta y un goles ese año, sin sospechar todavía que estaba camino a convertirse en el goleador histórico del club. 


El subtítulo de 1994 se consiguió con golazos de Jayo en un Clásico. El de 1996, por el punto adicional al quedar segundos en el Descentralizado. El de 1999 una mala noche del  ‘Loquito’ Del Mar nos costó que la U nos derrotara 3-0 en el Nacional y a pesar que ganamos 1-0 en casa, no pudimos evitar que nuestro máximo oponente diera la vuelta en Matute. Tendría que pasar una década para  ‘lograr’ un segundo puesto más, el de 2009 frente al Universitario de Nolberto Solano que se mostró muy superior a lo largo de la temporada (nos ganaron en los cuatro Clásicos). Si bien todos los segundos puestos duelen, creo que ninguno de los mencionados se compara con el de 2011 frente al Aurich a quien se le ganó muy bien en Chiclayo, se perdió 0-1 de forma absurda en Matute (y Coco Bazán se ganó la animadversión de la hinchada por su expulsión), se disputó un tercer partido que terminó 0-0 tras 120 minutos y perdimos en la tanda de penales. Si este último domingo cada hincha blanquiazul estuvo nervioso en estadio lleno, frente a un rival pequeño como el Comerciantes Unidos, fue porque arrastrábamos el trauma de seis años atrás, trauma que con dos oportunos goles de Gabriel Leyes nos pudimos aliviar.  

Tuvieron que pasar pues once años, una década en que la comunicación a través de redes sociales ha hecho que el mundo cambie. Cuando Alianza campeonó por última vez no existía Facebook ni memes hirientes, ya habían blogs como este que comencé a alimentar a partir de 2008. Tuvimos que soplarnos tres títulos del Cristal, tres de un bisoño San Martín que se convirtió en ‘nuestra sombra blanca’ (como antaño lo fue el Centro Iqueño), dos de la U y uno del Aurich y uno del Melgar. Vimos a Alianza golear 4-1 al Estudiantes de la Plata en lo que debe ser el mejor partido en nuestra historia en la Libertadores. Tuvimos que soplarnos tres Olimpiadas, dos mundiales, los ocho años de gobierno de Barack Obama, el primer presidente ‘grone’ de Norteamérica, tuve que ver el nacimiento de Claudio, mi segundo hijo, que a pesar de sus limitaciones lexicales pronuncia: ¡Vamos, Aliasia!, me acompaña con más fidelidad en los partidos que su hermano mayor. Tuvimos que soportar las burlas de todas las tiendas repitiendo al unísono: ¡Se viene el quino!”, al igual que en los periodos de sequía de 1933-1948 y 1978-1997 y que felizmente no vamos a ‘celebrar’. 

Aparte de los picones extremos, me da gusto que la mayoría de mis amigos rivales reconozcan que Alianza Lima fue el mejor. Mérito de la dirigencia que limpió el camerín de tanto argollero que se creía dueño del club y de Bengoechea que al estilo uruguayo sacó provecho de un equipo barato y limitado (cuyo presupuesto es 50% menor que el de la U y Cristal), sin buenos laterales y un centro delantero, volviéndose muy poderoso de local donde no perdió ningún partido. Con el título número veintitrés en la rica historia íntima cerramos pues un 2017 espectacular en el balompié nacional, año en que Sport Boys regresó a Primera División y Perú volvió a clasificar a un Mundial. Como dicen, están pasando cosas y podemos en 2018 aspirar a más.             

sábado, 18 de noviembre de 2017

clasificamos... aunque usted no lo crea


De repente se producen hechos que toman tiempo digerir, de acostumbrarse, de dilucidar si se trata e ficción o realidad, sean malévolos (la gran mayoría) o benévolos. Asimilar que PERÚ CLASIFICÓ A UNA COPA DEL MUNDO suena a broma cruel en un país históricamente perdedor, a burla del destino, a una paradójica confusión de roles. Tanto escepticismo no es gratuito. Llega amamantado por treinta y seis años de frustraciones (1), tragándonos goleadas inmisericordes. Por contar con dirigentes corruptos de poco peso internacional y entrenadores alcahueteros haciéndose de la vista gorda por los jugadores que prefieren la juerga antes que la concentración. Por las primeras planas triunfalistas o por los periodistas criticones o ayayeros. Por contar con una de las hinchadas más tibias del mundo (2). Por tener una liga profesional con pocos clubes serios. Por mantener un esperpento como la anacrónica Copa Perú que de fútbol macho tiene poco y de mafia mucho. 

Como peruano e hincha de Alianza (3), el fútbol lorcho es algo que me duele, que me lacera el alma, que me aplasta contra una muralla de derrotas. No obstante, en cada Eliminatoria me aferro como muchos a la esperanza y me mantengo hasta el pitazo final, aferrándome, como náufrago a una tabla, a las matemáticas, a los resultados inverosímiles, a un gol que nunca he de gritar. El proceso a México '86 comenzó mal. Perdimos e igualamos con Colombia por lo que ganarle y empatarle a la Argentina de Maradona no nos sirvió de nada. Para Italia '90 no sumamos ni un miserable punto. Incluso Bolivia nos ganó en el Nacional. La Eliminatoria de USA '94 encontró a una albirroja acostumbrada a quedar en el sótano de Sudamérica. Cinco derrotas y un empate fue el saldo paupérrimo. La situación mejoró para Francia '98. Dimos pelea, nunca perdimos de locales y quedamos fuera por diferencia de goles, igualamos con Chile en puntaje pero ellos nos golearon 0-4 con la dupla ofensiva Salas-Zamorano que era muy superior a la Maestri-Carty. En el nuevo siglo el panorama se mantuvo igual de sombrío. Octavos para Corea-Japón 2002. Novenos para Alemania 2006. Últimos para Sudáfrica 2010. Séptimos para Brasil 2014 (4). Siempre lejos de siquiera arañar el repechaje. 

Para Rusia 2018 y contando con un entrenador melenudo cuyo currículo es haber sido él que nos dejó de la máxima fiesta con un gol medio dudoso en 1985 (5), iniciamos el camino con un cúmulo de desaciertos que llegaron al paroxismo con el empate 2-2 con Venezuela en casa. Cuando parecía que ya estábamos ante otra eliminación anticipada, gracias a que tuvimos para experimentar una Copa América Centenario, el comando técnico se la jugó por elementos emergentes de nuestro medio antes que por las ‘vacas sagradas’ del Extranjero y la selección tuvo un nuevo despertar con nombres impensados como Trauco, Ruidíaz o Flores y con ellos conseguimos un soberbio e histórico 1-4 frente a Paraguay en el propio Defensores del Chaco. Aún así todavía estábamos muy lejos de los primeros lugares y para acercarnos necesitaríamos una ayudita fuera de la cancha por parte de Chile que reclama ante la FIFA los puntos que perdieron tras empatar con Bolivia de local por la inclusión del paraguayo Nelson Cabrera (6). Como esta irregularidad —de la que nadie en el Perú se percató— había sido cometida también contra nosotros en el partido que perdimos 0-2 en La Paz, nos vimos de repente por decisión de Zúrich y reafirmada por el TAS, reacomodados en la tabla y comenzamos un 2017 impensado para todos en el que no perdimos ninguno de los ocho partidos disputados por Eliminatorias, ganando cuatro y empatando cuatro, la media exacta para estar en el mundial (7).

En el balance general, Perú era más equipo que Bolivia, Venezuela, Ecuador y Paraguay que perdió la clasificación de manera impensable en la última fecha al caer 0-1 frente a Venezuela en la propia Asunción, pero no éramos mejores que Chile que, jugador por jugador, es superior a nosotros, nos superaron en los dos encuentros eliminatorios e inexplicablemente se pusieron la soga al cuello cuando perdieron 0-3 contra Paraguay en Santiago. En el fútbol, las cifras valen más que los merecimientos y nosotros vamos a Rusia porque esos números que por fatalidad nos son tan esquivos —sumando somos los más burros— esta vez se pusieron de nuestro lado... aunque todavía me cueste creer.               
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(1) La prensa no se pone de acuerdo en si son treinta seis años tras el empate 0-0 frente a Uruguay en el Nacional el 6 de septiembre de 1981 o treinta y cinco años tras la goleada 5-1 que nos encajó Polonia el 22 de junio de 1982. Yo personalmente considero que son sólo treinta y dos años desde aquel 0-1 que perdimos en casa frente a Chile por el repechaje a México '86.  
(2) Alguien comparó por allí la pasividad de las tribunas peruanas con el público que asiste a un concierto de Gianmarco.
(3) Que en buen romance viene a ser lo msmo porque como reza la polka: Alianza Lima de La Victoria, Alianza Lima es el Perú
(4) Con Brasil de anfitrión, en las Eliminatorias de 2014 se enfrentaron sólo nueve países manteniendo Sudamérica sus cuatro boletos y medio (repechaje) por lo que el panorama asomaba asequible. “¡Si no la hacemos ahora, no la hacemos nunca!”, vaticinó mi gran amigo Juan José Bringas en una noche de cierre en La Industria. Menos mal se equivocó. 
(5) Dudoso porque la televisión anunció que había sido Pasarella quien anotó el gol que rebotó en el parante y recorrió caprichosa la línea blanca sin introducirse, Gareca empujó a Chirinos y la metió a la mala. A pesar de darles la clasificación, Bilardo decidió prescindir de sus servicios para el mundial del año siguiente. 
(6) Reclamo que a la larga les costaría a los chilenos la clasificación ya que ellos ganaron dos puntos y Perú tres, siendo determinante en la tabla final en que a pesar de igualar con los mismos puntos, los dejamos fuera por diferencia de goles. Nos cobramos la revancha de Francia '98. 
(7) Si bien empatar de visita siempre es un buen resultado para cualquier equipo, el 0-0 con Nueva Zelanda en Wellington originó muchas dudas en el aficionado, cuando lo racional era que Perú lograría con cierta holgura (en el juego) su clasificación. En las clases previas al partido les decía a mis alumnos que Perú ganaría por los siguientes motivos: a) Gareca jugó con un planteamiento conservador, a no perder, y aún así hizo daño; el planteamiento en Lima sería más ofensivo. b) Los ‘All Whites’ son bastante limitados, Perú demostró ser mucho más equipo. c) Con Chris Wood lesionado, sólo cuentan con Ryan Thomas para hacernos daño; un solo jugador es muy poco. d) Nueva Zelanda volvería a apostar por el ‘ratoneo’; eso le funcionó en Wellington porque la cancha tiene menores dimensiones que el Nacional, aquí les iba a costar ratonear porque serían más los metros que hombre por hombre tenían que cubrir. e) El viaje de Perú fue de dieciséis horas en un avión acondicionado con camas, el de Nueva Zelanda fue de treinta horas en un vuelo comercial y haciendo escala en Buenos Aires, por ende jugaríamos más descansados.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Tragedias de Fútbol

El Chapecoense, un equipo chico que rozó la grandeza, se aúna a lista de los que sufren la ensañada del Destino. No se me viene a la mente ningún suceso que haya diezmado a un equipo de béisbol o de básquetbol. Quizá los haya habido, pero nos sacude más los que enlutan al fútbol porque es el deporte del mundo. En este post haremos un recuento de siete accidentes de transporte. Siete tragedias futbolísticas. En menos de siete décadas.

LA TRAGEDIA DE SUPERGA Aconteció el 4 de mayo de 1949 a las 5:05 de la tarde, cuando un avión de Avio Linee Italiane en el que viajaba todo el equipo de Torino se estrelló contra el muro de contención en la parte superior de la Basílica de Superga, ubicada en una colina de Turín. Fallecieron 31 personas: 18 de ellos jugadores de la escuadra, empleados del club, periodistas y la tripulación del avión. ‘Il Grande Torino’ —como era conocido— venía de Lisboa de disputar un amistoso contra el Benfica que despedía a su ídolo Xico Ferreira. Esta tragedia, la primera que conmocionó al mundo del fútbol, diezmó a la selección italiana que perdió a la base de su equipo para el Mundial de Brasil '50 a cuyas costas arribaron... por barco.
EL CRUCE DE LA MUERTE La primera tragedia del fútbol peruano no fue la de Alianza, fue la del Aurich. El domingo 5 de julio de 1953, el ‘Ciclón’ retornaba en bus de Trujillo a Chiclayo tras derrotar 3-1 en un partido amistoso al Sport Rambler de Salaverry. A las 8.50 de la noche, en un sector de la carretera conocido como ‘El cruce de la muerte’, el vehículo que trasladaba a 55 pasajeros (entre jugadores, comando técnico, dirigentes, familiares, periodistas e hinchas) invadió los carriles y fue embestido por el tren de Ascope. El impacto ocasionó el deceso de 24 personas, la mitad de ellos futbolistas.
EL DESASTRE DE MÚNICH El 6 de febrero de 1958, el Manchester United retornaba de Belgrado tras empatar 3-3 con el Estrella Roja y clasificar a las semifinales de la Copa de Europa —hoy UEFA Champions League— y el vuelo 609 de la British European Airways hizo escala en Múnich para repostar combustible. El avión hizo dos intentos de despegue pero por problemas mecánicos se vio obligado a desistir. En el tercer intento, a las 3:04 de la tarde, el avión despegó pero falló al ganar altura y se estrelló en una casa deshabitada, colindante al aeropuerto. En el accidente murieron 23 personas, entre ellos 8 futbolistas. Entre los sobrevivientes figuraba un joven de veinte años llamado Bobby Charlton quien luego se convertiría en el jugador inglés más importante de todos los tiempos. Al igual que Italia en 1950, Inglaterra llegaría disminuido para el mundial de Suecia '58 y caería eliminado en primera ronda. 
LA TRAGEDIA DE VILOCO El 26 de septiembre de 1969 a las 3:15 de la tarde, una aeronave de Lloyd Aero Boliviano se estrelló en la localidad de Viloco, en una zona montañosa y de difícil acceso llamada La Cancha. Fallecieron 74 personas entre pasajeros comunes, personal aéreo y jugadores, cuerpo técnico y directivos de The Strongest, uno de los equipos más populares de Bolivia. El equipo atigrado venía de disputar una serie de amistosos —en los que le fue mal— en Santa Cruz y tras el accidente quedaron sumidos en una crisis institucional y financiera que les costó muchos años remontar.  
DE PUCALLPA A LA GLORIA El accidente del Fokker de la Fuerza Aérea en el mar de Ventanilla fue sin duda uno de los hechos más traumáticos de la década de 1980 en el Perú. 44 tripulantes, un solo sobreviviente —el piloto, del que hoy no se sabe nada—, desaparecieron varias promesas del balompié nacional como Lucho Escobar, Carlos Bustamante, Daniel Reyes y José Casanova, también Marcos Calderón, el entrenador peruano más exitoso de todos los tiempos, las posibilidades de convertirse en campeón en mucho tiempo y muchas preguntas sin responder que aún hoy, a casi tres décadas, hacen que la herida sea difícil de cicatrizar. Era el 8 de diciembre de 1987 a las 8:05 de la noche, Alianza Lima, el equipo de mis amores, llevaba su romance con el sufrimiento y el martirio a su máxima expresión.
EL VUELO CHIPOLOPOLO El 27 de abril de 1993, la selección nacional de Zambia, favorita para clasificar al mundial de Estados Unidos '94, partió de Lusaka con destino a Dakar a disputar su encuentro eliminatorio contra Senegal. El vuelo hizo escala en Libreville (Gabón) y de allí se precipitó a las aguas del Océano Atlántico, pereciendo los 30 tripulantes, 25 de ellos jugadores y el comando técnico. Kalusha Bwalya, máxima estrella de los ‘Chipolopolo’ —apelativo con el que se conoce a la selección de Zambia y que significa ‘balas cobrizas’—, quien prácticamente se hallaba retirado del fútbol volvió a jugar por su país y con un equipo remendado casi clasifican. Perdieron 1-0 en su visita a Marruecos,  a pocos minutos del pitazo final. 
CHAPECÓ CAYÓ Y CALLÓ Hasta hace unas semanas no sabía de donde diablos era el Chapecoense. Primero pensé que era venezolano, luego paraguayo hasta enterarme que se trataba de un club brasileño, proveniente de la localidad de Chapecó —con apenas 200 mil habitantes— en el estado de Santa Catarina. Un equipo tan modesto como ignoto que se daba el lujo de eliminar al San Lorenzo de la Copa Sudamericana y que enfrentaría en la Final al poderoso Nacional de Medellín (actual campeón de la Libertadores). El vuelo que partió de Sao Paulo e hizo escala en Santa Cruz, colisionó en el cerro El Gordo, partiéndose en tres pedazos. Sólo sobrevivieron seis de los 77 tripulantes. El ‘Verde de la Montaña’, acaso el mejor equipo de Sudamérica, en una actitud que lo enaltece, ha solicitado que Chapecoense sea declarado campeón de la Sudamericana, con lo que una institución pequeña que nunca había ganado nada importante —como el Cienciano— logrará su primer galardón internacional.  
 

viernes, 12 de agosto de 2016

los 'dueños' de los juegos (segundos 60 años)

Segunda entrega de los personajes que por sus hechos y proezas se apropiaron de las Olimpiadas en las que participaron.  
 
XVII. ROMA 1960: Primeros Juegos transmitidos en directo por televisión. Fueron los últimos en que intervino Sudáfrica que por el Apartheid sería vetada de las competencias deportivas internacionales hasta 1992. La gran estrella fue el etíope  Abebe Bikila, un ex miembro de la Guardia Imperial de Haile Selassie, quien ganó la Maratón corriendo descalzo, estableciendo récord mundial y convirtiéndose en el primer campeón olímpico de África negra. Volvería a ganar la Maratón en Tokio, esta vez con zapatillas, pero no repetiría la hazaña en México pues la altura del Distrito Federal le hizo abandonar a media carrera. En 1969 un accidente automovilístico lo dejaría parapléjico. Moriría en 1973 a los 41 años. En honor a su memoria, el Estadio Nacional de Adis Abeba lleva su nombre.
XVIII. TOKIO 1964: Primeras Olimpiadas transmitidas a color en Japón y Estados Unidos. El personaje fue la nadadora australiana Dawn Fraser, ganadora de la medalla de oro en las dos ediciones anteriores. Siete meses antes del inicio de los Juegos sufrió un grave accidente automovilístico en el que murió su madre y ella quedó herida. Obligada a usar collarín, siguió entrenando hasta que pudo recuperarse totalmente. Ganó su tercer campeonato olímpico consecutivo al superar por una brazada a la estadounidense Sharon Shoulder. A pocas horas de la ceremonia de cierre, Fraser se fue de juerga con unos amigos y en la madrugada la policía los arrestó, en aparente estado de embriaguez, al intentar robar la bandera japonesa del mismísimo Palacio Imperial. Enterado de su ‘travesura’, el Emperador Hirohito le obsequió la susodicha bandera; gesto benévolo que no tuvo la Federación Australiana. Por lo bochornoso del incidente la suspendió por diez años, lo que significó el fin de su carrera en las piscinas. 
XIX. MÉXICO 1968: Justa que se vio empañada por la invasión a Checoslovaquia por los tanques soviéticos y la masacre de cientos de estudiantes en Tlatelolco, diez días antes de iniciarse el evento. La figura destacada fue el atleta afroamericano Bob Beamon —compañero de los atletas que recibieron sus medallas con el puño en alto, enfundado en un guante negro, símbolo del Black Power— quien estableció uno de los récords más famosos y longevos de la historia: 8.90 en salto largo, el cual fue batido 23 años después por Mike Powell en un Mundial en Tokio con 8.95 (marca que continúa hasta la fecha). La marca de Beamon todavía no ha sido superada en torneos olímpicos. 
XX. MÚNICH 1972: Juegos ensombrecidos por el terrorismo. Un comando palestino denominado ‘Septiembre Negro’ ingresó en la Villa Olímpica, asesinó a dos deportistas israelíes y secuestró a otros nueve. En el intento de rescate, murieron los nueve secuestrados y cinco de los ocho secuestradores. El hecho pasó a la historia como ‘La masacre de Múnich’. La figura fue el nadador estadounidense Mark Spitz, quien consiguió siete preseas de oro en un solo torneo (récord superado por Phelps en 2008). A pesar del éxito alcanzado y con tan sólo 22 años, se retiró del deporte para dedicarse al negocio de los Bienes Raíces.    

XXI. MONTREAL 1976: Las Olimpiadas más costosas de la historia. La construcción de buena parte de las instalaciones —incluyendo el estadio— se financió con un impuesto a la venta de cigarrillos en la provincia de Quebec. Este impuesto especial se siguió cobrando hasta diciembre de 2006, cuando las deudas se saldaron por completo. La leyenda fue una chiquilla menuda de 14 años, llamada Nadia Comăneci. La rumana derrotó al equipo soviético —las favoritas— consiguiendo por primera vez en la historia la marca perfecta, 10.0, en Barras Paralelas y dos oros más en Individual y Barra de Equilibrio.  
XXII. MOSCÚ 1980: Un año antes del inicio de estos Juegos, la Unión Soviética invade Afganistán. Esta agresión provoca que Estados Unidos desista en participar, boicot al que se suman 64 países más (China entre ellos, que nunca tuvo buenas relaciones con sus vecinos del norte). La figura más destacada fue el gimnasta soviético Alexsandr Dityatin, quien obtuvo ocho medallas en total (récord igualado por Phelps en Beijing).
XXIII. LOS ÁNGELES 1984: Debido al boicot a los juegos de Moscú, la Unión Soviética devuelve la ‘gentileza’ y decide no participar en la cita de California, al igual que varios de sus aliados de la órbita comunista, a excepción de Rumania (doliéndome cómo la gringa Mary Lou Retton le ‘robó’ el primer puesto en gimnasia individual a mi favorita Ekaterina Szabo). La estrella fue el atleta estadounidense Carl Lewis quien igualó el récord de Jesse Owens en Berlín '36 al lograr cuatro preseas doradas en cuatro pruebas distintas.
XXIV. SEÚL 1988: Corea del Norte no participa en los Juegos y a esa decisión se les une Nicaragua, Etiopía y Cuba (perjudicando a Javier Sotomayor, líder mundial indiscutible en el Salto Alto). La prueba anti-doping del atleta canadiense Ben Johnson es quizá uno de los más grandes escándalos olímpicos de la historia. En la prueba de 100 m estableció un récord fabuloso: 9.79 s. Lamentablemente, los exámenes comprobaron que había corrido bajo los efectos de los esteroides y fue descalificado. Le dieron la medalla a Carl Lewis quien ocupó el segundo puesto. Muchas veces Johnson intentó resarcirse en diversas competiciones, pero jamás pudo despojarse la fama de ‘corrupto’.

XXV. BARCELONA 1992: Por primera vez en dos décadas todos los países miembros del COI participan en una Olimpiada. Con la ruptura de la Unión Soviética y de Yugoslavia, varias naciones de Europa Oriental compiten por separado. La sensación fue el equipo de basquetbol de los Estados Unidos. El llamado ‘Dream Team’ contó por primera vez con jugadores de la NBA como Michael Jordan, Larry Bird, Charles Barkley y ‘Magic’ Johnson (portador del VIH). El equipo logró 117 puntos en promedio en 8 partidos y no solicitó ni una sola vez tiempo muerto. Ganó la medalla de oro al doblegar a Croacia. 
XXVI. ATLANTA 1996: Debieron realizarse en Atenas, conmemorando el centenario de las Olimpiadas modernas, pero el dinero de la Coca-Cola —marca oriunda de Atlanta— y otros sponsors pudo más. Los Juegos se vieron empañados por un atentado terrorista. El estallido de una bomba en los exteriores del Estadio Olímpico causó la muerte de dos personas y centenares de heridos. La mayor sorpresa la dio la selección de fútbol de Nigeria. Las ‘Águilas Verdes’ con Babayaro, Amokachi, Amunike y Nwankwo Kanu —la revelación del torneo—, derrotaron a Brasil 4-3- en semifinales y a Argentina 3-2- en la Final. 
XXVII. SÍDNEY 2000: Por primera vez Corea del Sur y Corea del Norte desfilaron en la ceremonia inaugural bajo una misma bandera, la cual era blanca con una línea azul. Afganistán no participó por hallarse suspendida desde la instauración del régimen Talibán. La figura fue el australiano Ian Thorpe de sólo 17 años, apodado ‘El Torpedo’, quien obtuvo tres medallas doradas en Natación. Obtendría dos preseas de oro más en Atenas y en 2006 se retiró del deporte, aduciendo “falta de estímulo para seguir compitiendo”.
 
XXVIII. ATENAS 2004: Uno de los países más pobres de la Unión Europea se dio el lujo de organizar los primeros Juegos del siglo XXI, dejando al erario helénico más endeudado de lo que estaba. La figura fue Michael Phelps, el ‘Tiburón de Baltimore’, un muchacho de 19 años influenciado por su progenitora a practicar la Natación para contrarrestar la hiperactividad que lo había convertido en un ‘chico problema’ en su etapa escolar. Cosechó ocho medallas, seis de oro y dos de bronce, convirtiéndose en el primer atleta en ganar ocho medallas en unos Juegos Olímpicos no boicoteados.
XXIX. BEIJING 2008: Fiesta deportiva empañada por las campañas de diversos activistas solicitando el boicot a causa de las flagrantes violaciones a los Derechos Humanos que se cometen en China (y que ninguna nación se atreve a denunciar). La figura volvió a ser Michael Phelps —aunque Usain Bolt con sus tres medallas y récords en velocidad estuvo bastante cerca— quien con ocho preseas doradas en Natación superó el récord de Mark Spitz. Con las medallas obtenidas en Londres y en Río de Janeiro, Phelps ha sumado 27 en total (22 de Oro, 3 de Plata y 2 de Bronce) logrando una cifra que lo convierte en el deportista más importante de la historia.
XXX. LONDRES 2012: Única ciudad que ha sido sede de los Juegos en tres oportunidades. Muchas delegaciones musulmanas permitieron por primera vez la participación de mujeres con lo que se logra una igualdad ideal en la participación de ambos sexos. La figura fue el jamaiquino Usain Bolt —pero Phelps estuvo bastante cerca— quien volvió a cosechar tres preseas doradas en las mismas pruebas de Beijing, ratificando que es el hombre más veloz de todos los tiempos.

Resta todavía una semana de Juegos en Río de Janeiro. Para precisar quien será su protagonista descollante, es necesario analizarlo con la lupa del tiempo.