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lunes, 22 de enero de 2018

resaca de una visita papal

FLASHBACK: Karol Woijtila era conocido como ‘el Papa Peregrino’ y como tal viajó como ningún otro pontífice por varios países del orbe —católicos y no— bajo el lema en latín “Totus Tuus”. Vino al Perú en dos ocasiones. En febrero de 1985 visitó Lima y seis ciudades del interior. Llegó en un vuelo de Alitalia —en una nave que llevaba el nombre de Luigi Pirandello— y como era su costumbre se arrodillaba para besar el asfalto del aeropuerto. Muchos vimos con cierta inquietud que se presentara en una zona tan convulsionada por el terrorismo como Ayacucho pero nada sucedió. Mi viejo me explicaría que en las huestes senderistas habían muchos católicos, a pesar del ateísmo que destila el ‘Pensamiento Gonzalo’, aunque lo más lógico era pensar en la poco conveniencia de atentar contra la vida de un líder religioso a nivel mundial, lo cual repercutiría en sus fuentes de financiación europeas. En 1988 el mismo Papa volvió al Perú por un encuentro mariano quedándose unas cuarenta horas y dejándonos para siempre en la imagen idealizada de Sumo Pontífice, lo que le valió su canonización a pocos años de su muerte. Para los peruanos no hubo pontífice más popular que Juan Pablo II, a pesar que no hizo nada por investigar la extraña muerte de su antecesor, persiguió a la Teoría de la Liberación, dejó en foja cero muchos de los avances del Concilio Vaticano II e hizo oídos sordos a las primeras denuncias de curas pedófilos a quienes encubrió. El polaco fue en vida y muerte más querido que Pío XII, Paulo VI, el propio Juan XXIII (conocido como ‘Il Papa Buono’), Benedicto XVI (que no era muy simpático que digamos) y el actual Papa Francisco quien a pesar de tener la valla tan alta, igual consiguió en su reciente visita el interés y la veneración de millones de peruanos. 
       
DOS SEGUNDOS: A mis trece años desperdicié la oportunidad de ver a Woijtila. Mi viejo me conminó a ir. Vivíamos en California. A unas cuadras del Óvalo que todavía no llamaban Óvalo Papal. Por un gesto de rebeldía —o incipiente herejía— cometí la estupidez de negarme a verlo en persona y me conformé con la transmisión televisiva en directo. Desde el aeropuerto al arzobispado donde se detuvo a descansar. De allí su traslado por la Juan Pablo II, que todavía se llamaba Avenida Libertad, hasta el lugar donde ofreció una liturgia a una marea de personas de la que no recuerdo ni una frase memorable, tipo “¡El papa es charapa!” como lo hizo en Iquitos. Treinta y tres años después no quise cometer la misma omisión histórica y lo vi pasar por la Avenida Larco, con mi hijo Claudio en brazos, apenas por dos segundos, pues pasó con una rapidez que me recordó a la comitiva de Bienvenido, Mr. Marshall y que dejaba a todo un pueblo con los crespos hechos. Fueron dos segundos apenas desde su Papa Móvil, regalándome a mí y a todos los que me rodearon una sonrisa beatificante cuyos efectos todavía se prolongan en mi pequeño hijo de cinco años. “¡Papá, vimos al papa!”, me ha repetido de la nada varias veces en las últimas horas. Su impacto infantil es la prueba divina que dos segundos no duran dos segundos, pueden durar toda la vida.  

CÓNCLAVE DE IMÁGENES:
Como trujillano me siento feliz de que mi ciudad haya vuelto a ser elegida como destino papal. Si fuera arequipeño o cusqueño sentiría que hubo cierto desprecio hacia el sur de país, aunque claro podrían salir con la salvedad de que Iquique en el norte de Chile les quedaba a un paso. La visita del papa hizo posible que se congregaran en Trujillo las principales imágenes sagradas de todo el norte del Perú. Reunidas en la Catedral tuvimos la oportunidad de ver y venerar —idolatrar— a la Virgen Dolorosa de Cajamarca (que nunca había salido de su ciudad), Virgen Asunta de Chachapoyas, Virgen Inmaculada de Chota, Virgen de la Asunción de Cutervo, Virgen de Guadalupe, Virgen de la Alta Gracia de Huamachuco, San Francisco de Asís de Huamachuco, Santo Toribio de Mogrovejo de Tayabamba, Niño Milagroso de Eten, Santiago Apóstol de Santiago de Chuco, San Jorge de Cospán; siendo las más visitadas la Cruz de Motupe y la Virgen de la Puerta de Otuzco. No pude ver al Cristo Cautivo de Ayabaca que arribó el viernes en la tarde y cuya devoción y cofradía es tanta o más grande que las dos anteriores mencionadas. Un cónclave de imágenes religiosas que quizá nunca más vuelva a repetirse, pero que incluso para un hereje como yo valió la pena observar.

PUERTO MALDONADO:
Uno de los aciertos de la gira papal fue la elección de la capital de Madre de Dios en vez de otros destinos amazónicos más populosos y representativos como Iquitos o Pucallpa. Nunca sitio tan remoto y olvidado gozó de un visitante tan distinguido y pasará mucho tiempo para que vuelva a repetirse el milagro. El discurso de Francisco estuvo centrado en el cuidado del medio ambiente y la preservación del Amazonas, uno de los escasos pulmones del orbe junto con el Congo y la jungla de Indonesia. Parece que el mensaje caló porque no se registraron basurales por parte de los asistentes como sí ocurrió en sus misas de Huanchaco y en Las Palmas donde los desperdicios dejados por su feligresía se contó por toneladas.  

CHILE EXIGE MÁS QUE DISCULPAS:
Las visitas del Papa Francisco a Chile y Perú han obligado inevitables comparaciones. Aquí en nuestro país, con un ochenta por ciento de católicos, el recibimiento ha sido apoteósico, mientras que en nuestros vecinos del sur ha sido bastante tibio, precedido con el incendio a cuatro iglesias y amenazas de muerte. Llama la atención la caída del fervor católico en Chile, nación que hasta hace poco se jactaba de ser uno de los bastiones conservadores de la Iglesia, siendo incluso el último país de la región en aceptar legalmente el divorcio. Muchos culpan a la postura de tapar a los sacerdotes pederastas como el infame Karadima, pero yo me atrevo a opinar que el dramático descenso de ochenta a cincuenta por ciento de población católica en las últimas tres décadas se debe a los pecados de omisión de la Iglesia ante los crímenes del régimen de Pinochet. Sucedió lo mismo con la caída de Franco en España y sucedió lo mismo en Argentina donde muchos no aceptan como sumo pontífice a Bergoglio por haber sido arzobispo en la época de Videla y nunca haberse manifestado en contra de las torturas y las desapariciones. Haber contado con la presencia de Barros en su primera misa en Santiago —eclesiástico acusado de encubrir a Karadima y encima nombrarlo obispo en 2014— fue un terrible error por su parte y pedir perdón por los curas pederastas en ese mismo momento fue insuficiente. El periodicazo que le cayó en la cara nació como respuesta a lo que a todas luces es un doble discurso.

¿Y EL MENSAJE?: Sin ser muy religioso que digamos, aguardé de un líder de su talla una frase, una palabra que calara en la feligresía; sin embargo dejó en sus chácharas muy poco para el destaque, salvo llamar al orden a varias monjitas avinagradas por sus lenguas chismosas y ociosas y preguntarse: “¿qué pasa acá?” por tener ex presidentes encarcelados, prófugos, enjuiciados a causa de la corrupción (delante de Kuczynski a quien sólo le quedó tragar saliva). Ya en la conferencia de prensa que dio en el avión camino a Roma se animó a destacar el fervor religioso del Perú, comparándolo con los de Filipinas y Colombia, y de las denuncias sobre abuso sexual en el Sodalicio. Lo curioso es que a la gente parece no importarle el mensaje, les basta sólo con su presencia, así sea instantánea como me ocurrió a mí o a la gente del balneario de Buenos Aires, donde se anunció que iba a reunirse con los damnificados por el Fenómeno del Niño y se trastocó por una vuelta veloz en su Papa Móvil. Los feligreses de hoy no quieren escuchar, sólo quieren ver, tocar, tomarse el selfie y colgarlo en las redes. Y Francisco, quien sabe que con su exhibición basta, se prestó para el show.   

sábado, 13 de mayo de 2017

el trece de mayo celebra su centenario

Los católicos celebran hoy cien años de la aparición de la Virgen en Fátima. No es poca cosa. De hecho es la visita celestial más grandiosa y sensacional en una centuria. La repercusión de la efeméride ha pasado casi desapercibida en este mundo descreído. Qué lejanos me parecen los tiempos cuando era estudiante de un colegio de la congregación Marianista y todos los 13 de mayo alzábamos nuestras voces crédulas para cantar que la Virgen María bajó de los cielos a Cova de Iría, aunque las monjas norteamericanas no se tomaron la molestia de explicarnos que ‘Cova de Iría’ era el lugar específico donde la madre de Jesús se manifestó. El evento me parecía tan mágico que no creía que podía haber pasado relativamente hace tan poco tiempo. Prodigios de este calibre me parecían propios de la época de Cristo o máximo del medioevo cuando la cobertura de la Iglesia propiciaba que proliferaran los milagros. Más alucinante me pareció cuando la sister Michelle nos dijo que la pastorcita Lucía todavía estaba con vida, que era contemporánea a nosotros y que la podíamos visitar si nuestros viejos costeaban nuestros pasajes hasta el monasterio de Portugal donde radicaba. Ver a la única persona viva, certificada por la Iglesia, que había visto en directo a la Virgen me parecía en mis cortos ocho años algo trascendente a experimentar. Preguntarle, si se me permite, cómo son los rasgos de su cara, cual es el color de sus ojos y de su piel, cómo le gusta presentarse ataviada, etc., hubiera sido una epifanía crucial. 

Pasaron los años y el entusiasmo por el 13 de mayo fue aminorando, incluso en el propio colegio mariano donde no recuerdo otras actuaciones o eventos especiales ante la cercanía de la fecha. No creo haber cantado nunca El 13 de Mayo en la Secundaria. A mi adquirida incredulidad se sumaba a las discusiones teológicas que ocupaban a los religiosos a fines de la década de 1980, como la falsedad del Santo Sudario de Turín, las nuevas versiones sobre el supuesto asesinato de Juan Pablo I y el escándalo del Banco Ambrosiano y el estreno de La Última Tentación de Cristo de Scorsese, que en el Perú estuvo censurado por más de nueve años. 

Salido del colegio, me olvidé por completo de la fecha. En 1995 cobró cierta notoriedad por parte de los medios al anunciar Juan Pablo II que se revelaría por fin el ‘Tercer Misterio de Fátima’, tantos años guardados bajo siete llaves. El Primer Misterio hablaba de la visión horrorosa que tuvieron los pastorcitos del Infierno (donde seguro debo tener una parcela bastante amplia), el Segundo, sobre el advenimiento del comunismo en Rusia y la nefasta influencia que iba a tener esta ideología diabólica hasta la caída del muro de Berlín. El Tercero, al que mucha gente vaticinaba un contenido tan apocalíptico como las profecías de Nostradamus, más que hablar del fin de los tiempos, parece vaticinar el fin de la Iglesia a manos de una cruel e inmisericorde soldadesca, pero no dice cuándo ni por qué. La decepción que provocó entre los ‘apocaliptas’ hizo que se especulara que muchos pasajes escabrosos fueron censurados para no inquietar a las masas.

Díez años después, el 13 de febrero de 2005 (parece que el 13 es el número cabalístico), la pastorcita Lucía de los Santos falleció a la prolongada edad de noventa y siete años. Los otros dos pastorcitos, los hermanos Francisco y Jacinta fallecieron niños, como había vaticinado la Virgen, víctimas de la gripe española. No sé que milagros cometieron después de muertos pero ambos fueron canonizados el día de hoy por el papa Francisco, siendo con diez y nueve años respectivamente, los santos más jóvenes de todo el santoral.

No soy creyente e incluso mi escepticismo se amamantó con tantas vírgenes que lloraban y otros psicosociales ideados por la dupla Fujimori-Montesinos, pero me llama la atención la indiferencia de un acontecimiento que debió tener una celebración apoteósica en los propios colegios. En el plantel de mis hijos, por ejemplo, todo estuvo enfocado en la celebración del Día de la Madre y a la llamada ‘Madre de la Humanidad’ no se le dedicó ni un mísero Rosario. Los tiempos cambian y la prioridad de creencias también.

viernes, 14 de agosto de 2015

celibato maligno

Mi hijo mayor tiene nueve años y todos los martes en la tarde viene recibiendo clases de catequesis a cargo de su profesora de religión y la supervisión de una monja, preparándolo para lo que será su Primera Comunión.

Hace unas semanas las encargadas le advirtieron a mi esposa que Alfi, por su notoria inmadurez, posiblemente no reciba este sacramento. Mientras las encargadas hablan sobre la eucaristía, él se la pasa molestando a sus compañeros y fomentando el bullicio. Mi esposa lo amenaza constantemente con sacarle el diablo del cuerpo a punta de latigazos. Su patatús casi alcanza niveles bíblicos cuando le dieron las quejas de que el imberbe tuvo la insolencia de declarar que él no creía en Dios y que la misa y la Santa Comunión le parecían aburridas. Alarmada por esas muestras de herejía precoz, Claudia (mi esposa), solicitó la ayuda de una persona con convicciones cristianas más firmes (mi suegra), con quien su nieto viene repitiendo todas las noches: “Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo...”

Mi esposa me culpa de la descreencia de mi hijo. En parte tiene razón. Soy hereje convicto y confeso y en más de una oportunidad he expresado mi opinión contraria a la estupidez e intransigencia dogmática. Sin embargo, las razones de la herejía de Alfi van por otro lado. Primero, porque se aburre cuando le hablan del Creador. Él preferiría estar en el patio saltando y brincando. Segundo, porque todavía no es temeroso de Dios y no tiene muy en claro que son los pecados y la Salvación Eterna. Tercero, porque Benedict, su mejor amigo, profesa otra religión, al igual que un pequeño grupo de su aula y por lo tanto está exonerado de clases de esta materia y de recibir el sacramento, algo que el ocioso e indisciplinado de Alfi envidia. Él también quisiera estar en el patio dándole a la pelota, en vez de estar escuchando las pendejadas de San Mateo (frase tomada de Tradiciones en salsa verde de Palma).

En un post anterior (alfieri el católico) manifesté que era católico por formación, mas no por convicción y como tal he recibido cinco sacramentos (del bautismo al matrimonio), siendo de la opinión que mis hijos se formen también bajo una religión y ya después, cuando tengan su libre albedrío —es decir su criterio— bien desarrollado, decidan cuál creencia o descreencia se ajusta mejor para sus vidas. Es por ello que un hereje como yo, orejón de tanto escucharlo recitar El Credo de paporreta, la otra vez se puso a compartir lo poco que conoce sobre los ritos y mandamientos de la Iglesia Católica. Cuando le explicaba la importancia y significado de cada uno de los siete sacramentos, le aclaré que máximo podría recibir seis de ellos, que el sacramento del matrimonio estaba enfrentado con el de la orden sacerdotal y que cuando llegara a convertirse en un católico-apostólico-romano adulto, él tendría que optar por uno o por otro. “¿Por qué?”, me pregunta con toda la curiosidad de sus nueve años. “Porque la Iglesia así lo ha establecido. Los sacerdotes no pueden casarse porque deben entregarse de lleno al servicio de Dios”, respondo. “Tú te pasas todo el día trabajando, pero tienes tiempo para dedicárselo a tu familia”, me replica y yo intento convencerlo que el trabajo de un cura es distinto al mío, es más abnegado por lo que al igual que los lamas que renuncian a los placeres para alcanzar el Nirvana, ellos realizan un voto de celibato que les impide tener familia y, peor aún, contacto carnal con las mujeres”. “¿Por qué?”, insiste quien me ha demostrado desde siempre tener mayor interés en temas adultos que eclesiásticos y yo no tengo más remedio que salir de la turbulencia y desviar el tema hacia aguas más serenas, como la lectura de los Evangelios.

Sin embargo, como estoy en deuda con la curiosidad de mi primogénito, parafraseo a San Lucas y escribo: “Después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, lo escribo por su orden, querido hijo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”. Agregando que espero que cuando tenga más edad, el Papa Francisco —si todavía respira— o alguno de sus sucesores inmediatos, corrija y quede abolida esta perversa arbitrariedad conocida como celibato clerical.   

El celibato es una prohibición antinatural. Una forma de censura o represión castrante que origina en varios que la practican —no todos— diversas patologías sexuales. De poco le vale a la Iglesia refutar o desautorizar a Freud sin ningún argumento científico. La represión sexual es una práctica anormal que deriva en diversas perversiones. Las personas que reprimen su sexualidad pueden como respuesta ser proclives a adoptar conductas o posturas enfermizas.      
 
Esto, por supuesto, no es un axioma. Muchos, a lo largo de la historia, apostaron por el celibato y no por ello han sufrido de desvaríos patológicos. Algunos célibes, de manera natural o adquirida, inhiben sus impulsos instintivos o aprenden a desfogarlos a través de otras actividades como orar, hacer el bien al prójimo o entregándose a la mística contemplación (o lo que podemos definir como ‘orgasmo divino’). Pero estos santos sujetos (no sólo cristianos, también budistas) son los menos. Lo usual es que los machos y las hembras que toman los hábitos o bien se las arreglan para desfogar sus calenturas de manera cautelosa y reservada (ya que Dios perdona el pecado, no el escándalo) o bien practican la ‘abstinencia vocacional’ que luego degenera en acciones cucufatas, sádicas o revanchistas.
 
El celibato es una anormalidad fisiológica. Una imposición culpable de desgracias y frustraciones, hipocresías y conductas no muy pías  de quienes públicamente se ven obligados a no caer en la tentación de la carne. El celibato católico es una norma que no tiene fundamentos en la Biblia o en los mandatos de Jesucristo. Pedro, el primer Papa, y la mayoría de apóstoles eran casados. Incluso el Nuevo Testamento sugiere que las mujeres presidían la comida eucarística en la Iglesia primitiva. San Félix III, San Hormidas, San Silverio, Adriano II, Clemente IV y Félix V también fueron Papas y contrajeron nupcias. Muchos Papas hasta Gregorio XIII (1572-1585) tuvieron hijos legítimos y bastardos. Hubo un caso en que el papado pasó de padre a hijo como ocurrió con Sergio III y Juan XI. El único Papa que renunció a su investidura para contraer matrimonio fue Bonifacio IX (el amor a la hembra fue más fuerte que el amor a Dios).

El origen del celibato se remonta a la Edad del Gnosticismo, a los siglos II y III cuando los cristianos sustentaban que la luz y el espíritu son buenos, mientras que la oscuridad y las cosas materiales eran malévolas. A pesar que la mayoría de religiosos seguían casándose a su regalado gusto, ya corría un insidioso rumor que sostenía que: “una persona no podía estar casada y ser perfecta”.
A partir del siglo IV, la Iglesia comienza a tomar una oposición abierta en contra del matrimonio de los prelados. En el Concilio de Elvira (España) del año 306 se decreta: “todo sacerdote que duerma con su esposa la noche antes de dar misa, perderá su empleo”. Dos décadas después, en el Concilio de Nicea, se establece: “Una vez ordenados los sacerdotes, no pueden casarse”. Ese mismo año (325) el Concilio de Laodicea prohíbe que las mujeres sean ordenadas (lo que sugiere que antes de la fecha habían féminas sacerdotisas). En el año 385, Siricio abandona a su esposa para convertirse en Papa y decreta de paso que los sacerdotes ya no duerman con sus cónyuges.

San Agustín, filósofo fundamental del cristianismo —pero que antes vivió una vida disipada, presumiblemente gay, llegando incluso a engendrar un vástago— declaró en el año 401: “Nada hay tan poderoso para envilecer el espíritu de un hombre como las caricias de una mujer”. El Concilio de Tours II del 567 establece: “todo clérigo hallado en la cama con su esposa, será excomulgado por un año y reducido al estado de laico”. Más comprensivo, el Papa Pelagio II (año 580) no se opone a que los sacerdotes se casen, siempre y cuando no hereden la propiedad de la Iglesia a su mujer y descendencia. Sin embargo su sucesor, el Papa Gregorio, llamado el ‘Magno’, sostiene que “todo deseo sexual es malo en sí mismo”.

En el año 836, el Concilio de Aix-la-Chapelle admite que en muchos conventos y monasterios se practican abortos e infanticidios para encubrir a los clérigos entregados a sus bajas pasiones. El nivel de corrupción es tal, que San Ulrico argumenta, basándose en las Escrituras y en el sentido común, que la única manera de purificar la Iglesia de lo excesos del celibato es permitir el matrimonio en los sacerdotes.    

Cumplido el primer milenio, el asunto del celibato se vuelve más espinoso. En 1074, el Papa Gregorio VII establece que todo sacerdote debe hacer un voto de celibato antes de ordenarse. “Los sacerdotes primero deben escapar de las garras de sus esposas”, declaró. Más radical, en 1094 el Papa Urbano II ordena vender a las esposas de los sacerdotes como esclavas y que sus hijos sean abandonados.      

Finalmente, en 1123, en el Concilio de Letrán I, el Papa Calixto II decreta la anulación de los matrimonios clericales (decreto confirmado en el Concilio de Letrán II de 1139). El Concilio de Trento de 1545-1563 —convocado de urgencia ante el avance del Protestantismo— establece que: “el celibato y la virginidad son superiores al matrimonio”.

Para que vuelvan a respirarse nuevos aires en la Iglesia, habría que aguardar al siglo XX. En 1930, el Papa Pío XI sostiene: “el sexo puede ser bueno y santo”. Su sucesor, el Papa Pío XII, ordena como sacerdote católico en 1951 a un pastor luterano casado. En 1980 se realiza la ordenación como curas de varios pastores anglicanos y episcopales casados en Estados Unidos. Sucede lo mismo en 1994 en Inglaterra y Canadá. El Papa Juan Pablo II declara en julio de 1993: “El celibato no es esencial para el sacerdocio, no es una ley promulgada por Jesucristo”. Hoy día, la Iglesia Católica Apostólica Romana acepta que un sacerdote sea casado sí: A) primero fue pastor protestante o B) si ha sido católico toda su vida pero promete nunca más tener relaciones sexuales con su propia esposa.    

A pesar del daño ocasionado a la Humanidad por más de mil años, mi postura no es en contra del celibato. Si la Iglesia busca recuperar el terreno perdido, debe abolir la obligatoriedad y hacer del celibato un asunto voluntario. El sacerdote que quiera ejercer su asexualidad está libre de hacerlo, el que no, que se matrimonie y que la Iglesia le permita heredar a su mujer y descendencia (quizá el quid del asunto). Como bien sostuvo el Papa paulo VI en su sexta encíclica Sacerdotalis Caelibatus de 1967: “¿No es entonces natural y humano que la Iglesia suprima la hipocresía del celibato que tantos males sexuales trae como consecuencia y Roma haga caso de las sensatas peticiones de obispos, moralistas y muchos seglares católicos?” la pelota sigue en terreno de El Vaticano y hacerse los locos con tantas denuncias por pedofilia no es lo más conveniente.

domingo, 27 de abril de 2014

papas santos

01. De los 266 papas, casi la tercera parte, ochenta, han sido elevados a la categoría de ‘santos’. La gran mayoría en los primeros siglos de la Iglesia cuando ser perseguido y martirizado garantizaba el pasaporte al santoral.

02.
 Los primeros 54 papas —desde Pedro a Félix IV— han sido canonizados. Un período que va del año 30 al 530, medio milenio de pontífices santos.  

03.
 El primer papa que ostenta el dudoso honor de no haber sido proclamado santo es Bonifacio II, seguro por su origen ostrogodo, convirtiéndose en el primer papa germánico, gracias al apoyo del rey Atalarico, mientras que la curia romana se decantaba por Dioscuro (quien por designios del Señor falleció a las tres semanas de elegido, evitando así el primer cisma papal).

04. Juan II
, sucesor de Bonifacio II, tampoco fue canonizado. Curiosamente este papa fue el primero en no utilizar su nombre de pila al asumir el papado, pues se llamaba Mercurio como un dios pagano. Seguro la sospecha de su designación a través de simonías (compra del cargo eclesiástico) le valió el veto papal. Los dos siguientes papas: Agapito I y Silverio fueron canonizados. El papa que los sucedió, Vigilio, cabeza de la Iglesia por dieciocho años, perdió la oportunidad de engrosar la lista de los santos por no tener una postura fija respecto al tema del monofisismo, costándole su credibilidad como pontífice y que no fuera sepultado en San Pedro.

05.
 Tuvieron que pasar cinco papados para que Gregorio Magno fuera designado papa —primero en usar los títulos Servus Servorum y Pontifex Maximus—, el siguiente papa santo sería Bonifacio IV, el primer pontífice en llevar el mismo nombre que su antecesor.  

06. León IX es el único papa santo por el que pesa una excomunión. En 1054 se dio comienzo al todavía existente Cisma de Oriente donde las iglesias católicas y ortodoxas se separaron para siempre. León IX de Roma y Miguel I Cerulario de Constantinopla se excomulgaron mutuamente. Estos anatemas fueron rescindidos por el papa Pablo VI y el Patriarca Atenágoras I en 1965.   

07. Celestino V es el único papa que abdicó al papado y posteriormente hecho santo. Quién sabe, quizá Benedicto XVI —mano derecha de San Juan Pablo II— corra la misma suerte. 

08. Desde Celestino V tuvieron que transcurrir casi trescientos años para que aparezca otro pontífice digno de ser canonizado, Pío V, cuyos méritos principales fueron excomulgar a la reina Isabel de Inglaterra y haber derrotado a los sarracenos en la batalla de Lepanto.

09. Los siglos XVII, XVIII y XIX no registran papas santos. La larga sequía se culmina con la elevación de Pío X, el primer pontífice elegido en el siglo XX. Sus méritos en vida: el fomento del sacramento de la Eucaristía y su tenaz combate contra el modernismo teológico.

10. Este 27 de abril de 2014 pasará a la historia clerical por ser la primera vez que dos papas son canonizados en la misma ceremonia. Curiosamente se tratan de dos pontífices diametralmente opuestos en cuestiones ideológicas. Juan XXIII, de origen campesino, era medio socialistón mientras que Juan Pablo II, enemigo de los regímenes comunistas de la Europa del Este, era considerado un ‘Héroe de la Derecha’. Es más, el papa polaco nunca estuvo acorde con muchas de las propuestas liberales del Concilio Vaticano II, convocado por Roncalli. Con ayuda de su pastor alemán Ratzinger ya se encargaría de enmendarle la plana y retornar al ortodoxismo dogmático. 

11. El papado de Roncalli duró apenas cinco años, suficientes para que en el orbe católico se ganará el apelativo de ‘papa bueno’. A pesar que en 2000 Juan Pablo II ya lo había elevado al peldaño de ‘beato’, era muy difícil por su tendencia izquierdista que lo elevaran a la categoría de santo. Pienso que si lo logró en este 2014 fue por insistencia directa del papa Francisco, que por sus declaraciones contra la acumulación de riqueza por parte del Clero y por parte de las grandes transnacionales lo que en cierto sentido lo asemejan a Juan XXIII. Si insiste en ir más lejos con sus afirmaciones, Bergoglio puede correr el mismo destino que Luciani. 

12.
 La canonización de Wojtila se caía de madura. No podía ser que el papa que había elevado demográficamente en cincuenta por ciento la población de los santos no contara con su propio sitial. El ‘papa peregrino’ tenía pinta de santo, su propia aureola, un magnetismo encantador que cautivó al grueso de su rebaño en sus veintisiete años de papado. Recuerdo en 2005 tras la elección de Ratzinger como su sucesor, una amiga católica me decía que le costaba ‘quererlo’ con la misma intensidad como quiso al polaco, narrándome a continuación una historia prodigiosa —que nunca me he molestado en verificar— del propio Karol durante la Segunda Guerra que viéndose perseguido por oficiales de la Gestapo, le imploró a la Virgen para que no lo atraparan y ésta lo cubrió con una manta que lo hizo invisible a sus captores. Tanta simpatía hace que escribir sobre algunas de sus posturas cuestionables sea una acción abominable de mi parte, como hacer de la vista gorda sobre el manejo de las ‘Finanzas de Dios’ —que le costó la vida a su antecesor Juan Pablo I— y la manera como fustigó y castigó a los sacerdotes latinos promotores de la Teología de la Liberación. Curiosamente hace tres años —30 de abril— había sido beatificado y Alan García se apresuró en asegurar que el ajusticiamiento de Osama Bin Laden, ocurrido al día siguiente, había sido su primer milagro. Por su cercanía con la política norteamericana y los chivos expiatorios, quizá nuestro mofletudo ex mandatario tuviera razón.

domingo, 3 de marzo de 2013

papas en fuga

Bien se sabe que Benedicto XVI no es el primer papa en dejar su cargo. Antes que él, otros seis se marcharon supuestamente por propia voluntad. La renuncia de Ratzinger, aduciendo su edad avanzada y la mitigación de sus fuerzas, no resulta novedosa pero sí sorpresiva porque algo así no acontecía en varias centurias. Conozcamos las razones que motivaron la renuncia de los otros seis religiosos al cetro papal.

CLEMENTE I Electo cuarto papa, en tiempos que la Iglesia era una institución clandestina. Se sabe que fue un judío romano que al arribo de San Pedro a la capital del Imperio, se convirtió en uno de sus discípulos más cercanos. Asumió en el año 88, en momentos que el emperador Domiciano ordenó una nueva persecución contra los cristianos. Se le atribuyen varias epístolas, siendo la dirigida a los Corintios —criticando sus celos y disputas en la elección de autoridades— el primer documento cristiano no incluido en el Nuevo Testamento, constituyendo también en una prueba de la supremacía de la autoridad de Roma sobre las demás comunidades. Según las tradiciones, fue el introductor de la palabra amén al fin de las plegarias y quien inició la jerarquización del clero, delimitando las funciones y responsabilidades de diáconos, sacerdotes y obispos. El hecho de bautizar a Teodora y a su esposo Sisinio —alto funcionario del emperador Nerva— y a otros 423 cortesanos, alarmó a Trajano, sucesor de Nerva, quien temía una conspiración al tener a tantos cristianos a su alrededor. En el año 97, Clemente fue desterrado al Ponto, lo que lo obligó a renunciar a su pontificado para no dejar a la Iglesia sin líder espiritual, delegando esa función a Evaristo. Condenado de por vida a trabajos forzados, Clemente se dio maña para convertir a un par de miles de exiliados, por lo que Trajano ordenó su ejecución. Según unos, le ataron una piedra de molino al cuello, según otros una ancla de hierro y lo arrojaron al Mar Negro. En 868, Cirilo —futuro apóstol de los rusos ortodoxos—paseaba por la costa de Crimea cuando las aguas retrocedieron milagrosamente mar adentro dejando a la vista un extraño montículo. Al excavarlo, Cirilo desenterró huesos humanos y una ancla oxidada, lo que le llevó a suponer que se trataban de los restos de Clemente. Llevados a Roma y reconocidos como reliquias auténticas, se depositaron bajo el altar mayor de la basílica de San Clemente.

PONCIANO Romano, hijo de Calpurnio, electo 18° papa. Se ignora la fecha de su nacimiento y la de su muerte. Asumió el pontificado en el año 230 cuando el seno de la Iglesia se sacudía por un cisma a raíz que Hipólito —el más brillante teólogo de su tiempo— se enfrentó con los papas antecesores, Ceferino y Calixto I, convirtiéndose en el primer antipapa de la historia. Sus gestiones y las de un concilio convocado para tal fin, reconciliaron ambas posturas. Ponciano introdujo novedades litúrgicas como el canto de los Salmos, el Confiteor antes de morir y el Dóminus Vobiscum. En el 235 Maximino el Tracio es coronado emperador por sus legiones, encarcelando a los líderes cristianos que habían apoyado a su antecesor. Ponciano e Hipólito fueron exiliados a Cerdeña para trabajar en los yacimientos de azufre, por lo cual el papa declinó a su cargo para favorecer la designación de Antero. Muerto Maximino, el cadáver de Ponciano fue rescatado y sepultado en una catacumba en los suburbios de Roma. En 1909, gracias a una inscripción, su lápida fue localizada.

SILVERIO Gobernó la Iglesia poco más de un año a causa de las intrigas políticas. Nació en Frosinone, ciudad cercana a Roma, siendo hijo unigénito de Hormisdas, un rico terrateniente que ingresó en el clero y no escatimando dádivas, escaló rápidamente posiciones hasta ser ungido papa entre 514 al 523. En 536, Silverio era un modesto subdiácono en Roma cuando el papa Agapito falleció encontrándose en Constantinopla, tramitando la paz entre Bizancio y los ostrogodos. Teodora, la ambiciosa esposa del emperador Justiniano, maniobró para que uno de sus partidarios fuera designado como sucesor, pero Teodato, el rey ostrogodo, se le anticipó e hizo papa a Silverio, quien se negó rotundamente a cualquier connivencia con los romanos de Oriente. Los bizantinos, comandados por Belisario, se apropió de Roma y entabló relaciones cordiales con el papa. Teodora, que no cejaba en su empeño de nombrar papa a su favorito, urdió que apareciera una supuesta carta de Silverio donde comunicaba a Vitiges, rey sucesor de Teodato, que abriría la puerta de una de las murallas para que atacaran de sorpresa a la adormecida guarnición bizantina. La falsificación surtió su efecto. Acusado de traición, Silverio fue arrestado y remitido encadenado a Patara (en la actual Turquía). Justiniano, probablemente ajeno a lo tramado por su mujer, lo devolvió a Italia para que lo sometieran a un juicio que determinase su inocencia o culpabilidad. Al desembarcar la comitiva en Nápoles, las huestes al servicio de Teodora secuestraron a Silverio y lo recluyeron en la isla de Palmarola. Tras ser sometido a diversas torturas, Silverio accedió a firmar su dimisión “voluntaria y por el bien de la Iglesia”. Falleció en cautiverio el 11 de noviembre de 537.

BENEDICTO IX Miembro precoz de la poderosa familia romana de los Tusculo —dinastía que dio seis papas a la cristiandad—, cuenta con los censurables records de ser el papa más joven de la historia, al ser ungido apenas con catorce años —otros autores sostienen que sólo tenía doce— y de haber asumido el cargo hasta en tres oportunidades. En 1032 heredó el papado de su tío, gracias a los sobornos de su padre, el conde Alberico III. Su primer papado se prolongó gracias al apoyo incondicional de Conrado II, emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico, tras excomulgar sin ningún fundamento a su enemigo, el arzobispo de Milán. Tras doce años de corrupción, venta de obispados y otros títulos eclesiásticos al mejor postor y orgías con prostitutas y sodomitas, Conrado II fallece y los Crescenzo, familia rival de los Tusculo, impulsaron una rebelión popular que expulsó a Benedicto IX y colocó a un Crescenzo como papa: Silvestre III. Benedicto IX no se conformó. Recabó tropas de la nobleza italiana y formó el primer ejército pontificio comandado por el propio papa. Reasumió el cargo el 20 de abril de 1045, tras ingresar triunfante a Roma y desterrar a Slivestre III, pero a los 20 días, el 1 de mayo, abdicó formalmente, bajo el pretexto de contraer matrimonio, aunque en realidad percibió la suma de 1500 libras de oro para que Gregorio VI lo sucediera. En 1047, hallándose Gregorio VI delicado de salud, las familias Tusculo y Crescenzo se enfrascaron en una despiadada guerra civil de la que transitoriamente salió vencedora la primera familia, por lo que Benedicto IX fue reelecto papa en noviembre de 1047. Ocho meses después, en julio de 1048, abdicaba por segunda vez, declarándose “arrepentido de sus pecados”, aunque la situación a causa de sus opositores era insostenible. Se recluyó hasta su muerte en 1055 en la abadía de Grottaferrata.

CELESTINO V Pietro Angelari di Murrone era el undécimo hijo de unos campesinos napolitanos y dicen que desde niño profetizaba que sería sacralizado. Ordenado sacerdote, dedicose a una solitaria vida de anacoreta, albergándose en cavernas de los montes Abruzzos donde se dedicaba a la oración, la meditación y la copia de los libros sagrados. Lentamente su fama se extendió a la par que se hacía de dominio público que tenía visiones y captaba mensajes provenientes del cielo. La gente acudió a venerarle y algunos discípulos se agruparon en su derredor, sentando la base de la congregación celestina. En 1292 fallece Nicolás IV y el cónclave cardenalicio —entonces conformado por diez italianos y dos franceses— se reunió infructuosamente durante dos años y tres meses sin consensuar quien sería el sumo pontífice. Ni los Colonna ni los Orsini, las familias que se disputaban el gobierno de Roma, lograban imponer a sus respectivos candidatos. Como la Iglesia no soportaba más sin una testa, se resolvió buscar a un santo varón como di Murrone, quien montado en un asno, se dirigió hacia su nuevo destino, tomando el nombre de Ceslestino V en julio de 1294. Sin embargo, carente de experiencia administrativa, su gobierno se convirtió en un desastre en el que todos los funcionarios quisieron hacer las cosas por cuenta propia, sin requerir el consentimiento papal. El cardenal Benedetto Caetani, favorito de los Colonna para suceder a Nicolás IV, comenzó a conspirar y publicó un sesudo documento sosteniendo “la legalidad de la renuncia de un papa cuando el sentido común y la estabilidad de la Iglesia así lo demandasen”. Convencido por sí mismo o por inducción de Caetani —según la leyenda, este cardenal mandó perforar las paredes del dormitorio papal y cuando el pontífice dormitaba hacía pronunciar a través de los orificios: “Celestino, debes renunciar. Yo, tu Dios, te lo ruega...”—, a los cinco meses de su ascensión, Celestino V presentó su renuncia irrevocable. Nueve días después, el cónclave proclamó a Caetani como Bonifacio VIII y una de sus primera medidas fue apresar a di Murrone en una cárcel en las montañas. El papa renunciante escapó, pero fue de nuevo apresado cuando intentaba embarcarse hacia Grecia. Confinado en la fortaleza de Anagni, expiró en 1297, posiblemente envenenado por orden de Caetani.

GREGORIO XII Angelo Correr, miembro de una linajuda familia veneciana, ocupó diversos cargos de relevancia política y diplomática: Obispo de Castello, patriarca de Constantinopla, secretario del papa Inocencio VII, nuncio papal y cardenal de la basílica de San Marcos (Venecia). Fue elegido papa en 1406 con el expreso objetivo de poner fin al cisma de Occidente que hacía que cogobernaran dos papas, uno en Roma y el otro en Avignon. En 1409, en vista que no se encontraba solución al meollo, en un concilio celebrado en Pisa, en ausencia de ambos papas, se decidió deponer a ambos y designar a un tercero, Alejandro V. Así hubo tres papas en simultáneo, cada uno denunciando como ilegítimos a los otros dos. El Vaticano siempre defendió a Gregorio XII considerando a los demás como antipapas. La muerte de Alejandro en 1410 no resolvió el conflicto, pues de inmediato eligieron a Juan XXIII en su reemplazo. Pasarían cuatro años para que promovido por el emperador de Alemania, se convocase al concilio de Constanza donde Juan XXIII fue hecho prisionero y obligado a abdicar, Benedicto XIII se opuso desde el principio al concilio y pro eso fue destituido, Gregorio XII en cambio, reconoció la autoridad del concilio y renunció en 1415 para permitir la elección de un papa único y no cuestionado. La designación como papa de Martin V en 1417 puso punto final al cisma de Occidente, algo que Gregorio XII no llegaría a ver al fallecer un mes antes.

jueves, 28 de febrero de 2013

los dieciséis de benedicto XVI

El papado de Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) llega a su fin. Mañana lo más selecto de las púrpuras se congregará para elegir a la mayor brevedad al nuevo líder del rebaño, elección que seguro será rápida y arrojará humo blanco antes que el periodo de cuaresma llegue a su fin. Ocho años al mando de la Iglesia no significa poco tiempo. Acorde con el guarismo seleccionado para asumir su mandato, nombraré dieciséis hechos inherentes a su persona por lo cuales merece ser recordado. 
 
01. EL SUCESOR Reemplazar al pontífice más carismático de todos los tiempos representó un duro escollo para un religioso que despierta tantas simpatías como un dolor de muelas. Juan Pablo II se distinguió por ser un papa marketero, un excelente vendedor de un producto llamado Fe. Detrás de él estaba Ratzinger como el teólogo encargado de encaminar a la Iglesia, de enderezar la ruta tras el concilio Vaticano II. Wojtila sugirió antes de morir que fuera su sucesor, Benedicto devolvió favores al beatificarlo. 

02. PASTOR ALEMÁN Cinco siglos transcurrieron para que vuelva a ser designado papa un clérigo oriundo de la Germania. Antes que él estuvieron Gregorio V (996-999), Clemente II (1046-1047), Dámaso II (1048), León IX (1049-1054), Víctor II (1055-1057), Esteban IX (1057-1058) y Adriano VI (1522-1523). Con Ratzinger suman ocho en total. Con sus ocho años, es el papa germano que más tiempo ha pontificado.

03. HEIL RATZINGER Su pasado nazi, como dicen sus defensores, “no es un secreto”, pero tampoco ha sido de dominio público. En su autobiografía, el mismo papa admitió como tantos jóvenes de su generaciónhaber sentido simpatías por el nacionalsocialismo. Entre 1941 y 1942 formó parte de las Hitlerjugend, siendo destacado a la unidad antiaérea que resguardaba una planta de la BMW en Múnich. En 1944, el futuro papa se puso el uniforme de la Wehrmacht y formó parte de la misión a cargo de construir pasos anti-tanques en la frontera austro-húngara. Desertó en 1945, faltando poco para el fin de la guerra, siendo preso por los aliados en un campo cerca de Ulm.

04. NO A LA LIBRE INTERPRETACIÓN Sin mostrarse contrario al concilio Vaticano II, del cual participó, cuestionó sin embargo  que en su afán de modernización se dejasen varias posturas al ser calificadas de obsoletas e incompatibles con los nuevos tiempos, dando origen a libresinterpretaciones del mensaje de salvación. Nombrado en 1981 prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Ratzinger se encargó de endurecerlos dogmas de la Iglesia, bajo el precepto: “la Iglesia es la misma antes y después de Vaticano II, no hay ninguna ruptura, sino un normal y constante desarrollo”. En su discurso como papa del 22 de diciembre de 2005 admite que el problema a raíz del concilio es que se ha fomentado una mala entendida tolerancia, o en aras de una cierta libertad de expresión se permite decir cualquier cosa en teología. “Los padres conciliares se reunieron no para cambiar, modificar o aclarar la doctrina, sino para que la doctrina quede mejor explicada ante las cambiantes situaciones del mundo actual”. 

05. CRISTO Y MARX SON INCOMPATIBLES Se encargó de invalidar y perseguir la Teología de la Liberación, doctrina de origen sudaca de influencia marxista al calificarla de errónea y contraria a los preceptos de la Iglesia. En su visita a Brasil en 2007 declaró: “Ha cambiado profundamente la situación en la cual nació la Teología de la Liberación. Es evidente que las fáciles promesas que hacían creer que pueden conseguir de una revolución las condiciones para la vida completa estaban equivocadas. El punto es cómo la Iglesia debe estar presente en la lucha por la justicia. Sobre esto se dividen teólogos y sociólogos”.

06. EL LIMBO YA NO ES UN DESTINO A partir del 23 de abril de 2007 quedó suprimida como verdad teológica el Limbo, lugar imaginario sin tormentos pero alejado de Dios, a donde iban a parar los niños sin haber recibido la gracia del bautismo. Según el documento La esperanza de salvación para los niños que mueren sin el bautismo, se confirma que los infantes sin uso de razón que mueren sin ser bautizados tienen abiertas las puertas del Paraíso.

07. EL INFIERNO SÍ En respuesta a su amigo, el teólogo suizo Urs Von Baltazar, quien afirmaba que el infierno está vacío, el papa afirmó en febrero de 2008 que el infierno existe y no está vacío, agregando que “La salvación no es inmediata ni llegará para todos”. La existencia del averno ya la había mencionado en 2007, contradiciendo a Juan Pablo II, quien en 1999 había declarado: “El infierno indica más que un lugar, la situación en la que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, fuente de vida y de alegría”. Benedicto XVI en cambio aseguró: “El infierno del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno. No todos nos presentaremos iguales al banquete del Paraíso. Serán muchos los que tendrán que purificarse para afrontar el Juicio Final”.

08. AYUNO DE IMÁGENES Su renuncia en plena cuaresma, seguro obedece al poco caso que su feligresía hacía a sus recomendaciones en esas fechas de ayunar no comer mismo ramadán, llevar una vida sobria, practicar la caridad y, agárrense los medios de comunicación, no exponerse a las imágenes audiovisuales, salvo, me imagino, Ben-HurThe Ten Commandments y otras películas de Semana Santa. “Tenemos necesidad no sólo de un ayuno corporal, sino quizá más aún de un ayunode palabras y de imágenes para volver a encontrar el espacio del silencio interior en el que podemos escuchar la Palabra de Dios”.

09. MALO MUSULMÁN El 12 de septiembre de 2006, en una conferencia en la Universidad de Ratisbona en donde fuera profesor de teologíael papa usó la siguiente cita del emperador bizantino Manuel II Paleólogo: “Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba”. Si bien en el discurso del pontífice no habían visos de antiislamismo, tratándose más bien de una comparación doctrinaria entre cristianos y musulmanes, ante las airadas protestas del mundo árabe, el papa tuvo que dar disculpas públicas, lamentando que sus palabras hirieran los sentimientos islámicos.

10. JUDÍO LIBERADO A diferencia de otros papas, Benedicto XVI es bastante aficionado a las letras y a escrito y publicado varios libros de teología. En 2011 lanzó su principal best-seller, titulado Jesús de Nazaret, donde realiza un análisis bíblico y teológico llegando a la conclusión de que no existen bases para asegurar que los judíos fueron los responsables de la muerte de Jesús, culpa que por siglos fue excusa para perseguirlos y exterminarlos en el orbe cristiano. Antisemitas, revuélquense en su tumba.

11. DAME UN ÓSCULO En noviembre de 2011, la marca Benetton lanzó su campaña Unhate, donde aparecían varios líderes, a través de fotomontajes, besándose entre sí. El Vaticano protestó airadamente cuando en el puente de Sant'Angelo apareció un panel con Benedicto XVI besando los labios de Ahmed Mohamed el-Tayeb, imán de la mezquita Al-Azhar de El Cairo. Nunca antes la publicidad había sido tan irreverente con la imagen de un papa. La pieza se retiró al día siguiente, pero el escándalo, que era lo que la marca buscaba, se prolongó por semanas.

12. DEJAD QUE LOS NIÑOS VENGAN A MÍ La preferencia de algunos hombres con sotanas por la carne de mocoso se ha dado siempre, sin embargo la actitud de El Vaticano ha sido mantener una política de silencio ante estos hechos, hasta volverse insostenible en los últimos años. La primera medida de Ratzinger como papa acusado por la prensa alemana de haber protegido en 1980 a un sacerdote pedófilo en su diócesis de Múnich y de haber encubierto estos hechos cuando era miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe fue exhortar al padre mexicano Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, a dejar de oficiar en público tras ser acusado de abuso sexual por varios menores seminaristas. Luego se hicieron públicas una avalancha de denuncias venidas principalmente de Estados Unidos y otros países como Irlanda, Chile y Alemania. En 2010, Benedicto XVI divulga la Carta Pastoral’ a los irlandeses, constituyéndose en el primer documento sobre la pedofilia de un papa, confirmando la voluntad de la Iglesia, quizá un poco tardía, de quebrar el muro de silencio.

13. VATILEAKS En mayo de 2012, Gianluigi Nuzzi publicó el libro Sua Santita basado en la filtración de documentos confidenciales de la Santa Sede, así como correspondencia privada de Benedicto XVI, un escándalo que recibió el nombre VatiLeaks. El mismo pontífice nombró una comisión para investigar las filtraciones. El ex mayordomo del papa, Paolo Gabriele, fue declarado culpable por el delito de robo con agravantes y concluyó con su encarcelamiento, aunque dos meses más tarde el mismo Ratzinger le concedió el indulto.

14. LA FUGA DEL PAPA El 11 de febrero de 2013, Benedicto XVI sacudió a todo el orbe al anunciar que abdicaba a sus funciones eclesiásticas, puesto que a sus 86 años, carecía de los bríos para continuar con la tarea encomendada. Si bien se especulan otros motivos como malos manejos financieros y nuevos escándalos por pedofilia, lo cierto es que según mi punto de vista, la medida es saludable y plausible conservo en la retina las últimas apariciones públicas de un Juan Pablo II agotado, apoyado en su cetro ya que ejercer una función pública de tal envergadura exige fortaleza y juventud. Ratzinger es el séptimo papa que renuncia a su pontificado, antes que él había sucedido con Gregorio XII en 1417.

15. UN RAYO DE DIOS En la noche del pasado 11 de febrero, a las pocas horas de la renuncia de Benedicto XVI, aconteció un hecho meteorológico curioso, un rayo cayó sobre la cúpula de la basílica de San Pedro, representando para muchos creyentes una prueba inequívoca de la presencia del Creador sobre la Tierra (contando con los servicios de Hefaistos). ¿Una señal de aprobación o de todo lo contrario? ¿Un anuncio del principio del fin? Según las profecías de San Malaquías, después de Benedicto XVI viene el advenimiento del último papa antes del Juicio Final. Dios nos coja confesados.

16. CURA DE SILENCIO A partir de mañana, Benedicto XVI se convertirá en papa emérito hasta el día de su muerte. Vivirá enclaustrado dentro de El Vaticano y no volveremos a saber de sus opiniones, bajo riesgo de contradecir al nuevo papa. Se dedicará a escribir y a leer mucho. Sus futuros libros serán publicados post mortem.     

miércoles, 22 de diciembre de 2010

feliz vanidad

Regalos. Juguetes. Adornos. Panetón. Pavo (o lechón). Champaña (o espumante aguardientoso). Vino. Whisky. Navidad es sinónimo de shopping. La felicidad o el grado de éxito de las fiestas se mide por la jugosidad de los aguinaldos. Si la billetera llega ajustada a fin de año, la Nochebuena puede ser tan lúgubre como el Viernes Santo.

Desde que tengo uso de razón, la Publicidad es el heraldo oficial de la Navidad, funge de moderna estrella de Belén a partir de mediados de noviembre. La fiesta de la unión familiar se torna especial gracias a que los anuncios con mensajes de paz y prosperidad nos van sensibilizando, al igual que las luces multicolores colgadas en las fachadas.

Con melancolía que hiede a mercadería, el recuerdo de añejos spots me sigue conmoviendo. Los de panetón Motta, D’Onofrio o el de ese otro que te regalaba Todinito. El jingle de América TV afirmando ser “una luz que llega y llega bien” o ese otro de Inca Kola diciéndole a los padres que pasen más tiempo con sus hijos (“enséñale lo tuyo, comparte sus momentos”). Tiempos en que los juguetes eran “buenos con B de Basa”, de manufactura peruviana, en las Navidades en las que estaban prohibidas las importaciones y el libre mercado era una ficción.

La publicidad es la culpable de que los peruanos hayamos renunciado a nuestras costumbres navideñas y adoptado las norteamericanas como propias. El Nacimiento, los tamalitos, el Niño Manolito, la Misa de Gallo, los espantosos villancicos de Los Toribianitos, han sido reemplazados por el arbolito, muérdago, puré de manzana, nieve artificial y chocolate caliente en pleno verano (incluso el tradicional chocolate cusqueño es suplantado por otras marcas). El barbudo barrigón —diseñado por Coca-Cola para aumentar sus ventas— ha usurpado a los Reyes Magos su sitial en la entrega de regalos y ahora amenaza con serrucharle el protagonismo al propio dueño del santo, es decir al Niño Jesús, de la misma forma como éste se apropió en el siglo III del 25 de diciembre, fecha que le pertenecía a la fiesta del Solis Invictis de los romanos paganos.

La Navidad es una efeméride con fines de lucro que por milagro inesperado conserva todavía un aroma puro e incorrupto que nos hace sentir bien y nos invita a estar unidos con nuestros seres queridos. Sentirse solo es más patético que estar solo. Doblemente patético es sentirse solo en Navidad. El olor a pólvora en diciembre es más entrañable que el incienso del Cristo Morado en octubre y la Plaza de Armas de Trujillo luce más hermosa con las luces en sus armatostes artificiales, no importa si publicitan entidades financieras de crédito dudoso o universidades de medio pelo.

Confieso que soy un agnóstico que disfruta de la Nochebuena. El 24 de diciembre es un día que me siento estúpidamente dichoso por lo que es inevitable que el propio 25 —el verdadero día de la fiesta— me sacuda una profunda depresión. Mejor sería quedarme dormido en el amanecer del 25 y levantarme de frente el 26. No creo en el Niño Jesús pero sí en la necesidad de una fecha que nos permita cultivar —al menos por unas horas— el sentimiento de hermandad que gran parte del año está adormecido. No importa que sea tan efímero y plástico como los adornos pascueros, el cumpleaños de Cristo puede pasar a segundo plano en Navidad, pero nunca los motivos para juntarnos con quienes tantos amamos.

Idea de la tarjeta de Navidad: Alfieri Díaz
Diseño de la tarjeta: Paiper Pairazamán